Herido de gravedad Ramses
Castella y Garrido
lidiaron la corrida mano a mano

Plaza de toros de La Santamaría de Bogotá I MUNDOTORO
ALBERTO LOPERA > Bogotá
El guión del festejo cambió radicalmente desde el comienzo. El segundo lesionó de gravedad a Ramsés en el primer capotazo de rodillas y todo quedó en un mano a mano entre Sebastián Castella y José Garrido. Con tres orejas, el francés cuajó una tarde incontestable en la Santamaría. Grande en dos firmes faenas por su templanza, ligazón y valor. Con menos suerte en su lote, el extremeño.
Sebastián Castella remató una tarde importante en Bogotá con el quinto en este improvisado mano a mano. A pesar del aire, cuajó una faena sensacional desde el sincero inicio hasta el arriesgado final. Perfecto con la espada y las dos orejas en la mano.
Con mala suerte contó Ramsés que apenas duró unos minutos sobre el ruedo. En el recibo capotero, con una larga cambiada, el de Ernesto Gutiérrez le fracturó la mano derecha de un pitonazo. Con el colombiano en la enfermería, Castella pechó con un toro con complicaciones. Dos series muy templadas sobre la mano derecha hicieron sonar la música. El francés sometió al toro, aprovechando sus virtudes para torearlo templado y por abajo. La estocada, además, fue de libro. La oreja fue incuestionable.
Sebastián Castella sorteó en primer lugar un animal de poco recorrido. Este defecto lo hizo olvidar el torero francés que corrió bien la mano sobre todo en tandas sobre el lado diestro. Remató con una estocada trasera y escuchó una ovación.
Lanceó con buen aire Garrido al cuarto al que remató con media de rodillas. Tuvo nobleza y recorrido este astado al que toreó en una magnífica faena. Abrochó con bernadinas muy ceñidas. Cuando tenía el trofeo conquistado, entró a matar hasta en dos ocasiones. Gran ovación.
El tercero tuvo que volver a los chiqueros tras partirse el pitón derecho. En su lugar salió un astado falto de raza y calidad con el que José Garrido, que volvía a la Santamaría tras el indulto del pasado año, estuvo por encima. Lo mejor fue la estocada. El viento fue a más y condicionó la faena del sexto. Garrido se impuso a la pobre condición que no ofreció opción alguna de lucimiento.
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BOGOTÁ 5ª CRÓNICA DE JORGE ARTURO DÍAZ REYES
Un dos por tres
La fractura de Ramsés en el primer lance creó un inesperado tú a tú entre Castella y Garrido, quien además había llegado al cartel en sustitución de Cayetano. No era, pero fue. Se impuso el francés recibiendo tres orejas, mientras el español salió en blanco. Encierro parejo de juego disímil.
Simetría en las hechuras de los ernestogutiérrez. Negros, altos de remos, con aproximada romana y volumen. Decorosos de armamento, excepto el cornicorto y bizco quinto. Constituyeron un conjunto en la mejor lámina de la casa. Incluso el sexto (1er reserva) fue ovacionado de salida. Las diferencias aparecieron en el comportamiento. Los hubo para todos los gustos y disgustos: noble pero soso el primero, noble segundo, mansurrón el tercero bis (el titular se despitono de salida), bravo el cuarto, muy encastado el quinto, bronco e incierto el sexto. Pero a cuál más cuál menos con el fondo común de la bondad familiar. No se rehusaron a los caballos y dos derrocharon celo. Las cosas como son.
Ramsés, esperó de rodillas el segundo y al dar larga cambiada la pala impactó violentamente su brazo izquierdo fracturándolo. Muy adolorido y desilusionado fue a la enfermería, de donde lo remitieron a la clínica para manejo especializado. La corrida ya fue otra.
Sebastián Castella, que se notó tenso, desapacible y hasta respondón con el público había sido silenciado tras una lidia plana en que la sosería del toro se sumó al estado anímico del torero. Su señoría que estuvo por la faena toda la tarde, soltó la música como por animar lo inanimable y un pronto desarme la calló. La igualada se hizo larga, tediosa, y culminó con un espadazo trasero desprendido y un descabello que profundizaron el silencio.
Le tocó lidiar al victimario de Ramsés, el segundo, que fue un buen toro, estupendamente pareado por Carlos Gutiérrez. Fijo, franco y repetidor, emocionante, siguió la muleta por uno y otro pitón, en línea, en redondo y en círculos de doble dirección, que provocaron mucho jaleo y chirimía. “Jaboncillo” se llamaba, y deslució al final cuando claudicó, haciendo laboriosa la igualada y buscando tablas. Resistió el estoconazo pasado, cayó, se levantó y volvió a caer para entregar la primera oreja, pedida hasta con toro en pie.
El quinto, de carita pobre y asimétrica tuvo por contra mucha raza. Preocupó que se costaleara en banderillas, pero se levantó como los buenos y creció en las tandas de a cinco, seis y siete muletazos, en una faena de cara al viento, inconexa, espasmódica y enfadada. Salpicada por falta de poso, temple y sentimiento. Así, también el volapié, que dejó estocada total pero pasada. Castella es mucho más que esto. La gente ni lo pensó, se alzó chillona por las dos peludas y el palco, el buen palco que la verdad sea dicha estuvo hoy extrañamente manilargo no se resistió. Injusto con la prestancia de la primera plaza del país.
El emergente José Garrido, se vio más a gusto con el cuarto, bravo, que peleó con celó en varas y arremetió en banderillas. Quizás el mejor. Bien a la verónica y en el quite por chicuelinas, rematado con vistosa media de rodillas, y después ligado en una brega natural, matizada por muletazos relevantes y otros no tanto, mas todos congruentes. El capricho de las bernadinas sin espada resultó epílogo celebradísimo. Desgraciadamente “Narrador” se fracturó la mano derecha, el acero dio en hueso, luego entró apenas medio atrás y hubo descabello sin pelo.
Con los otros dos fue otra cosa. Acosado por la ventisca, desconfianza, inquietud, velocidad y el uno a uno insufrible. Protestado en ambos, al tercero lo liquidó de bajonazo y al sexto con doble pincho, espada honda, descabello y aviso.
Diga lo que diga el número de orejas la corrida no rompió nunca y la Santamaria no fue hoy la rigurosa Santamaria. Ni arriba ni abajo. Una lástima
FICHA DEL FESTEJO
Domingo 11 de febrero 2017. Plaza de Santamaría. 5ª de “La Libertad”. Sol y viento. Menos de media plaza. Seis toros de Ernesto Gutierrez, parejos y bien presentados salvo el bizco cornicorto 5º. Dieron juego dispar. El 3º se despitonó de salida corrió turno saliendo el correspondiente a Ramsés, y el primer reserva como 6º.
Sebastián Castella, silencio, oreja en el que lidió por Ramsés y dos orejas.
Ramsés, fracturado en el primer lance.
José Garrido, silencio, saludo en el que lidió por Ramsés y pitos tras aviso.
Incidencias: Ramsés lesionado no pudo lidiar ninguno de sus toros. Saludaron: Carlos Rodríguez en el 1º, Jaime Devia e Ignacio Páez en el 4º y Ricardo Santana y Hernando Franco en el 6º. Al finalizar la corrida Sebastián Castella salió en hombros
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