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| ¿SEREMOS CAPACES DE PERDER LA OPORTUNIDAD DE FORMAR LA RIVALIDAD ENTRE VANEGAS Y COLOMBO? |
EL VITO
Revisando bibliografías y
hemerotecas encontramos y descubrimos que encerrarse en solitario con cuatro o
con seis toros no es una novedad para el registro taurino venezolano.
Hurgando los apuntes de don Carlos Salas nos encontramos que Diego Rodas, Morenito de Algeciras, allá por
1898 en el viejo Metropolitano de Caracas se encerró cuatro (4) toros criollos que
despachó, relatan los testigos, de cuatro estocadas. Le bastó media lagartijera
y un pinchazo. Gesta que ocurrió el 23 de enero y que el de Algeciras la
repitió el 6 de febrero, pero con seis
toros del Marqués.
Joaquín Rodríguez “Parrao” , el mismo histórico redondel del desaparecido
Metropolitano de Caracas, lidió
en solitario una corrida de seis toros. Se había programado un mano a mano pero
“Parrao” quedó con el peso total de la corrida ante percance de Corcito, que abandonó por
herida de asta de toro. Es decir, por una cornada.
A continuación la lista -sin la
pretensión de evitar alguna omisión- de los toreros que en el Siglo XX en
Venezuela actuaron en solitario ante cuatro o seis toros.
Vicente Mendoza “El Niño”, torero del barrio torero de Caracas, San Juan,
cuna de espadas y de boxeadores, se encerró el 16 de enero de 1910 con seis
toros. “Hablamos del padre de un gran torero caraqueño Julio Mendoza Palma
que recibiría alternativa en Salamanca y confirmaría en Madrid.
Pablo Mirabal “El Rubio”, figura de nuestra tauromaquia, anunciado para lidiar en solitario
una corrida de seis toros. El primer toro le hirió, pero “El Rubio”,
consciente de la importancia de su rango de figura del toreo en Venezuela,
continuó hasta despachar al sexto de la corrida.
Su gesto le animó viajar a España..
Eleazar Sananes “Rubito”, torero que
escogió el empresario Capriles
Power para celebrar en Arenas
de Valencia el Centenario de la Independencia. Fue en la corrida del 24 de
junio de 1921, con toros
barreteros del Hato La Trinidad del general Salvador
Barreto. El éxito de
“Rubito” fue apoteósico: 5 orejas y a hombros por las calles de Valencia.
Picado por el triunfo del torero de
San José, el sanjuanero Julio
Mendoza se encerró con cuatro
toros el 9 de octubre de aquel 1921. Fue una corrida matutina en el
Metropolitano.
Muchos más tarde apareció Luis Sánchez Olivares “Diamante Negro”. El ídolo, luego de presentarse en el
Nuevo Circo de Caracas, mano a mano con Raúl
Acha Rovira y toros de Francisco García, se encerró
con cuatro toros de Guayabita en la Maestranza de Maracay. Aquella
tarde del 3 de abril de
1949 Luis convertiría en su cuartel el coso de Calicanto, ya que su afición le
hizo torero de Aragua. El Diamante cortó tres orejas y un rabo y provocó que
los aficionados se organizaran. Ha sido el gran ídolo de la fiesta en Venezuela
a través de los años.
Como era la otra cara en la moneda
de la competencia, el valenciano Alí
Gómez que pudo haber sido en
nuestra historia taurina base y pilar de una gran pareja con Luis Sánchez, se
encerró en solitario con cuatro toros de Guayabita el 12 de marzo de 1950. Don Carlos Salas cronista e
historiador taurino al que los aficionados a la fiesta debemos mucho en
Venezuela, destaca la fecha y a la misma se refiere "obtuvo éxito el León de Camoruco al lidiar y matar cuatro toros de
Guayabita".
A los pocos meses, el octubre de
1950, llegó a Caracas como una tromba un niño torero de Maracay. Lo hizo de la
mano del maestro Pedro Pineda y en compañía de Moreno Sánchez, el alumno más
aventajado de la Escuela Taurina del Maestro Pineda. Moreno Sánchez fue herido
por el primer toro de la tarde y César
Girón se quedó solo con toda
la corrida. Aquella fue la primera gran actuación del César de césares del toreo.
Aunque fue una novillada criolla, en
el Nuevo Circo de Caracas su éxito tuvo trascendencia mundial gracias a la
presencia de Fernando Gago y destacados taurinos en los tendidos.
A partir del éxito de esa corrida, debido a que sólo pinchó una vez y dio 6
espadazos, César Girón se convierte en héroe, siendo paseado por las calles
de Caracas y llevado hasta las
redacciones de los diarios más importantes de la época, en lo que sería el
inicio del camino para numerosos éxitos en las principales plazas taurinas del
mundo.
De aquella tarde saltamos a la
del 28 de marzo de 1966 cuando César Girón decidió despedirse en solitario en
su plaza ,en el Nuevo Circo de Caracas donde
hasta hace poco estaba su estatua. César Girón aquella histórica tarde
protagonizó una brillante gesta, al
cortarle seis orejas a los toros de don Valentín Rivero, “Valparaíso”.
A once años del adiós de Girón fue Celestino Correa el que en el Nuevo Circo de Caracas se
encerraría solo con seis toros de Coaxamalucan. Al “Indio grande” le traicionarían los aceros, ya que
por su mal uso su gesta quedó registrada con 5 vueltas al ruedo y vuelta final
a hombros por el redondel del coso agustino.
También en el Nuevo Circo fue el
adiós del “Cóndor de los
Andes” César Faraco, quien el 9 de septiembre de 1978 se encerró con toros
de Piedras Negras y uno de don Manuel de Haro.
Erick Cortéz el 10 de octubre de 1992, al regresar de Europa se encerró seis toros
procedentes de cuatro ganaderías
nacionales y una colombiana: un toro de “Los Aranguez”, 1 toro de “Bella
Vista”, 1 toro de “Rancho Grande”, 2 toros de “El Capiro” y 1 toro de “Santa
Marta”. Primer toro: “Jardinero”, número 81, 470 kilos, de “Los Aranjuez”.
La época contemporánea en los toros
de Venezuela lleva la etiqueta de dos ilustres nombres toreros muy
importantes: Bernardo Valencia y José
Nelo “Morenito de Maracay”. Rivales sordos, como lo fueron Luis Sánchez “Diamante
Negro y Alí Gómez : el Diamante y César Girón o César y Joselito Torres que no
encontraron imaginación entre sus propios apoderados o aquellas empresas que
organizaban nuestras temporada.
Como día Proust, ¡Tiempo perdido!
Bernardo Valencia tuvo más de un lustro que no bajó en el
escalafón de nuestra temporada de 24 festejos. Una verdadera proeza, pues
además de figurar en las plazas de ferias importantes - Valencia, Caracas,
Maracaibo, Mérida, San Cristóbal - Bernardo iba por esos pueblos del interior
sembrando la fiesta y formando una legión de admiradores que, en el tiempo, se
convertiría en el grupo taurino más importante de todos por apasionado y
entendido. “Torero de la Emoción”, lo bautizamos cuando nos capturó la tarde
de su presentación en el Nuevo Circo de Caracas. Tarde de aquellas novilladas
organizadas por Gregorio Quijano, gracias a la colaboración de la cabaña brava
de Colombia que nutrió de reses los programas del Nuevo Circo. Vale recordarlo
porque Bernardo Valencia figura
junto a César Girón como los únicos espadas nacionales que se encerraron en dos
oportunidades en solitario. Bernardo lo hizo las dos tardes en la Monumental de Valencia en las temporadas de
1986 y 1991, nos aporta el colega analista taurino Vitico Ramírez Molina. Hecho insólito visto con el lente de los
anteojos de hoy día, cuando Venezuela apenas reúne una decena de festejos en su
temporada.
El primero de diciembre de 1997 con
seis arrogantes toros de La Cruz de Hierro, Leonardo Benítez escribió una gran tarde rubricada con
una vuelta al ruedo junto a Omar
Vizquel y Oswaldo Guillén, dos
bigleaguers nacionales que al final del festejo dieron la vuelta al ruedo junto
al torero triunfador. Fue el 1 de Diciembre de
1997 se encierra con seis toros de La Cruz de Hierro en el Nuevo Circo de
Caracas, cortando cinco orejas y es sacado a hombros por las calles del oeste
de Caracas hasta el antiguo Hotel Hilton de la Av. México.
Ahora le llega el turno a Colombo, a Jesús Enrique Colombo con seis toros de San Antonio la
ganadería de Edgar Bravo el 27 de enero en la Monumental de Pueblo Nuevo
en el marco de la Feria Internacional de San Sebastián. Ya Colombo se encerró
en solitario una tarde, lo hizo en su natal Táriba con cuatro novillos de Hugo
Domingo Molina donde se lidiaron reses con las divisas de Rancho Grande, El
Prado y La Consolación.
que en Lima recibió del maestro Sebastián Castella la investidura de
matador de toros con toros de una filial de El
Puerto de San Lorenzo que
lidia sus reses como de La Ventana. Colombo culminó su muy destacada temporada
de novillero, como
Triunfador de la Feria de San Isidro y puntero del Escalafón 2017.
… En lo personal, este cartel. El de
Manolo Vanegas y Jesús
Enrique Colombo, es el mano a mano que desearíamos ver pronto porque, esta
afiliación no la dudamos, ellos, estos dos toreros, son la yesca y la mecha que
necesitamos los venezolanos para encender las pasiones taurinas que revivirán
Nuestra Fiesta de los Toros.
Así que el gesto de Colombo surge como la semilla de un fruto que se denomina competencia: pero, la semilla sola no sirve, hay que sembrarla, que crezca en pasión y en afición y que de frutos... No como las parejas perdidas que pasaron sin pena ni gloria como rivales, cuando lo tenían todo para crecer...

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