Es triste la realidad
que vivimos en Venezuela
la que nos ha convertido
en la nación taurina
en peor situación.
Hacer
el balance de la temporada taurina venezolana 2017 es un ejercicio preocupante,
por la drástica reducción de corridas de toros y novilladas, y a su vez fácil,
porque con tan pocos festejos, no hay mucho que revisar. Triste realidad la
vivida por Venezuela en el tema taurino, siendo la nación taurina en peor
situación.
Sin
lugar a dudas esta pobre campaña (en números) está motivada por la tremenda
crisis que sacude al país, además no se puede dejar en el tintero los meses de
convulsión que mermaron la celebración de corridas. Por otra parte, los
elevadísimos costos que implican la organización de un festejo han dado al
traste con la intención de muchos empresarios de provincia que lógicamente,
ante esta tesitura han optado por no programar ningún espectáculo taurino. La
puntilla para tan nefasto año la dio el alcalde de Maracaibo, con su decreto de
prohibición de las corridas de toros en la capital del Zulia, en un acto, que
viene a confirmar que la tauromaquia está en serio peligro.
En
la otra cara de la moneda, los aficionados viven de la ilusión que dos nuevos
matadores de toros le han dado, los tachirenses Manolo Vanegas y Jesús Enrique
Colombo suponen una autentica bocanada de aire fresco para la tauromaquia
nacional. Curiosamente ambos llegan en el peor momento, pero sin duda pueden
ser los auténticos revulsivos para el renacer de la fiesta de los toros. Estos
dos jóvenes toreros, distintos y a la vez complementarios tienen a la afición
expectante, incluso dividida entre partidarios de uno y otro, lo cual es sin
duda una gran noticia.
Los
números de la temporada nos dicen que sólo se celebraron 12 corridas de toros
en 4 ciudades del país y 4 novilladas, estas en sólo 3 ciudades. San Cristóbal,
Mérida, Tovar y Valle de la Pascua fueron los sitios donde se dieron corridas
de toros y novilladas. Un dato significativo es que a lo largo del año fueron
en aumento los festivales, la mayoría de ellos con la participación de
aficionados prácticos, otros con matadores de toros, como por ejemplo los que
sirvieron para celebrar los 25 años de alternativa de Erick Cortez y los 50
años de la Monumental “Román Eduardo Sandia” de Mérida.
Los
festivales han servido de paliativo para la temporada, muchos aficionados sobre
todo del centro del país han podido acudir a estos festejos y así mantienen
viva la llama de la afición. En Maracay es de destacar la labor de Erick Cortez
en su faceta de organizador de varios eventos que congregaron a muchos
seguidores de esta hermosa fiesta en su plaza, al estar cerrada de momento la
plaza de toros de la ciudad jardín. En la zona de los andes las grandes ferias
son de momento el único salvavidas al que se aferra una afición que se agarra
al clavo ardiendo de la ilusión.
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