lunes, 4 de diciembre de 2017

ASÍ LO VIO EL VITO LA CORRIDA DE LA PLAZA MÉXICO POR LA TV

NO SON RUIDOS,
SON COLORES DEL TOREO
LOS QUE LE DAN VIDA A LA PLAZA



EL VITO

La plaza México, como ocurre con los grandes escenarios en el mundo del espectáculo, tiene  voz propia. No me refiero al impresionante “Ole” cuando la muy buena banda de música de la plaza inicia “Cielo Andaluz”. No, me refiero a la voz que ocultan con su monserga los relatores de la corrida durante el espectáculo, como si transmitieran para ciegos. Me refiero a la insistencia en describir lo evidente, lo que el televidente está viendo en su televisor. La imposición sucede desde el paseíllo, desde el momento que parten plaza impidiendo las vibrantes nota del pasodoble hasta que, ya agotados los telespectadores,  los despiden al final de la transmisión.
Ayer fue terrible la invasión al derecho que tiene el televidente de llevar el pulso de la corrida, con la caterva de comentarios a destiempo con la que rellenaron la transmisión de la corrida. 
Insoportable, no cabe duda, e incomprensible  cuando sabemos que México sentó cátedra en la transmisión de las corridas de toros con catedráticos como Pepe Alameda, Paco Malgesto, Pepe Molero, por nombrar unos pocos que supieron manejar esos espacios en los que el rumor, el óle, la rechifla, la ovación, la ocurrencia del pelado, ¡los silencios! , la música, la voz de los toreros en el cite, el alerta del subalternos.
 Han sido muchos, y muy buenos los relatores mexicanos cuya enseñanza sería criminal se perdiera en la hojarasca que se acumula en una transmisión cuando simplemente se habla por hablar y no por compendiar un hermoso, variado y muy rico espectáculo como lo es, lo ha sido y será una corrida de toros.
No sólo México tuvo grandes en los micrófonos, y los tiene no tengo la menor duda, acá en Venezuela tuvimos un maestro universalmente reconocido como fue Federico Núñez; y en España, sin irnos a los días del blanco y negro, del muy ilustrativo y culto Matías Pratts, en el color tenemos a Campos de España, Joaquín Gordillo,  Fernando Fernández Román pero …  son tantos y  tantos los yerros y las invasiones a los derechos que se le invaden al telespectador, que provoca enojo repita y repitan de domingo a domingo pavada y pavada.
Fue la del domingo una corrida riquísima en situaciones, variadas y diversas como la de la actuación de “El Payo” que, viéndole en su primer toro, creí entender el porqué no viaja en el tranvía que le preparó en nunca bien ponderado grupo de  Tauromagia a El Payo lo mismo que a  a otros jóvenes que nos hicieron creer en una generación muy rica de toreros mexicanos. Viéndole insípido e irresoluto  entendí, por qué no aparece en el escalafón de figuras del toreo o de toreros importantes. Aunque luego, con el “toro artista” de Teófilo, me pregunté cómo quien es capaz de torear a la verónica de esa manera, no está en un rango superior del escalafón taurino en la temporada europea …
¿Qué agobia a Joselito Adame? El torero, no hay duda, arrastra una cobija de pesares; pero, lo peor, es que apunta a sí mismo como el culpable de lo que le embarga. Lo noté marchito. Incapaz de soportar la carga de responsabilidad histórica que han depositado sobre sus hombros.
Lo de Hernández Gárate, el rejoneador, es un atrevimiento. Sí, atreverse a salir a corretear por los  terrenos de un revolucionario del toreo a caballo como Hermoso de Mendoza es ser muy atrevido.
¡Y Ponce!
Insiste un amigo en calificarle a Enrique Ponce de “figurín”. ¡Blasfemia! Estamos, no cabe duda, ante una figura de rango histórico, torero de amplitud infinita en el espectro del arte y de la técnica tal como lo confirman los escenarios de la fiesta que abarcan extensos territorios que ocupan toda Europa taurino y en América abrazan desde Acho en Lima como México en su Monumental. Los que le vieron en la plaza, lo recordarán a Enrique Ponce  de por vida, los que seguimos por la televisión tendremos que ahogar el inadecuado relato y conformarnos con la imagen de un Maestro del toreo.
Hasta luego, amables y pacientes lectores, espero con ilusión la tarde del próximo domingo porque ese regalo de la TV de México que nos da cada semana a los venezolanos es de agradecer porque nos llena de ilusión la agreste nación que la ignominia ha convertido en Campo de Concentración. ¡Gracias México!



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