Última
corrida de abono – Feria de San Sebastián 2014
cortan orejas
de distinto peso
.
*** Cerró feria el grupo de recortadores
español, que sobrado ante un toro de Miura
RUBÉN
DARÍO VILLAFRAZ
@rubenvillafraz
SAN CRISTÓBAL
(Enviado Especial).- Ha sido el epilogo de la feria un sinfín de
emociones a lo largo de todo el festejo. La bravura larga, noble y edulcorada
del que abrió por equivocación en toriles tarde, en este caso el primero de
lidia ordinaria tras haberse anunciado el de rejones, hacia intuir una corrida
que no defraudaría.
Y así lo fue, pues este «Querendón»
del hierro de Miguel Gutiérrez puso el triunfo servido a El Fandi, quien hizo
su trabajo, lo lució en todos los tercios, se jactó de torearle a placer por
ambos pitones y al final, el toro dejo la sensación que fue de menos a más y mereció
mayor reconocimiento que la simple ovación al arrastre. Una pena que abriera
plaza, y poco se entendiera sus virtudes, que hay que saber distinguir.
Fandi como señalamos, había
abierto plaza, por cuestiones de los duendes de toriles, quienes soltaron al
primero de su lote, recibiéndole de capa con soltura, le adorara con farpas a
su estilo, y le toreara a su manera también. Era toro de regodearse en el largo
y humillado viaje de su embestida, de su bravura superior, y en especial ese
halo de imponer el respeto que exige el aficionado. Por la diestra y siniestra
le repasó el espada granadino, lo que motivo la tímida pañolada de indulto que
el palco se guardó. El pinchazo antes del espadazo fulminante dejó en premio de
una oreja faena que tal vez pudo haber sido cumbre en otras circunstancias.
Con el segundo del lote
David Fandila ha estado en lo que viene demostrando en sus últimas presentaciones
por suelo venezolano. Efectismo aderezado con variedad la que se repartió ante un
toro que se vino a menos en la muleta. La estocada trasera y tendida y cuatro
descabellos dejaron su labor en silencio.
Orellana no ha dejado
incrédulo a nadie en tarde de máximo compromiso. Su labor en el que abrió lote ha
cincelado un trasteo de mucho arrojo, ante un ejemplar de corto y brusco
recorrido, que tuvo en la muleta del espigado coleta de Tovar látigo y seda
para pasárselo por la diestra y la zurda, que incluso le puso a merced de una
voltereta. El certero volapié, una pizca desprendido, valió para la petición
soberana de una oreja, que remolonamente concedió Usía.
Su segundo ejemplar, en
pocas palabras ha quedado hecho un marmolillo tras el medido pero suficiente castigo
en varas que se le propinó. Agarrado al piso, Orellana estuvo encimista y
exponiendo más de la cuenta por sacar partido del dique seco de bravura del
burel. Nuevamente el espadazo en todo lo alto, partió el toro sin puntilla,
recibiendo palmas.
Manzanares ha dejado aroma
de toreo caro en una de sus faenas más pulcras y estéticas que se hayan visto
de la feria. Sus naturales y sentido del toreo, de pausas precisas, de sentimiento
arropado por la inspiración, marcaron la diferencia de lo singular y ortodoxo
al vulgo común. Faltan palabras para describir un hecho que marca la diferencia
de un torero para paladares de buen gusto. Una pena que la estocada trasera y
tendida, así como cuatro descabellos, para escuchar palmas tras aviso, ante el
que hizo quinto, faena que no igualó en interés y concepto a la que abrió su
actuación donde de la misma forma la espada se le encasquillo con el
verduguillo, en tres viajes.
El rejoneador José Luis Rodríguez
ha pechado un bravísimo ejemplar, de El Capiro, que le llevó por la calle de la
amargura ante la oleada que explayó en la arena «Naranjito», un toro que al
igual que al rejoneador en mención también puso en apuros al peonaje, llevando
parte con par de volteretas tanto a Javier Fuentes como a Fabián Ramírez. Tras
dilatarse con los rejones de muerte, donde previamente había colocado banderillas
con mérito. El matador sobresaliente Rafael Martínez despachó a estoque el
bravísimo astado cuando desde lo alto se escuchaba el tercer aviso presidencial
que indicaba toro al corral. La ovación al astado en la vuelta al ruedo fue
unánime y de clamor.
FICHA
DEL FESTEJO
Plaza de Toros Monumental
de Pueblo Nuevo.
Domingo 26 de enero. IV corrida
y última de abono.
Con poco más de dos tercios
de plaza, en tarde soleada y calurosa, se han lidiado toros colombianos de HEREDEROS
DE ERNESTO GUTIÉRREZ ARANGO (Miguel Gutiérrez) en su conjunto bien presentados,
en tipo, con nobleza y recorrido en distinto grado, destacando el 1º. Para
rejones se corrió un toro de EL CAPIRO (7º), bravísimo, premiado con la vuelta
al ruedo, de nombre «Naranjito» N° 368 de 440 kilos. Así mismo se regaló para
el grupo de recortadores españoles la bravura del toro de MIURA, devuelto el día
anterior.
Pesos: 440, 460, 480, 450,
445, 470 y 440 kilos.
EL FANDI (Nazareo y oro con
cabos blancos): Oreja y silencio tras aviso.
JOSÉ MARÍA MANZANARES (Sangre
de toro y oro): Silencio y palmas tras aviso.
RAFAEL ORELLANA (Corinto y oro):
Oreja y palmas.
JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ (A la
usanza portuguesa): Silencio tras tres avisos.
INCIDENCIAS: Actuó como
sobresaliente el matador de toros Rafael Martínez, quien estoqueó el toro de
rejones cumplido los tres avisos presidenciales.
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