Bardo de la Taurina:
Los de la Punta salieron sin punta y
no obstante que por ello la tarde pintaba chata, los aguascalentenses Fabián
Barba y Arturo Macías se las ingeniaron para preparar un emparedado con una
rebanadita en medio de un desabrido salamanquino que rutinaria y descaradamente
viene a robarle puestos a los mexicanos atornillado por el recuerdo del padre.
Lo que hay que destacar fue lo que hicieron los que vistieron de aguamarina con
orfebrería áurea y si me da chance hasta aludiré al señor del biombo.
Barba que de pileta se llama Fabián
sí que es un torero con toda la barba y que esta pa’ zumbarse toros con toda la
barba de esos que nos los tienen escondidos en las dehesas como lo remachó la
tarde trece sin andar con tantos aspavientos y es que me cae que este torero a
una década de su alternativa esta no nada más pa’ cualquier cartel de polendas
sino para treparse en un Boeing y aterrizar en España, donde podría
echarse a la espalda el jorongo tricolor sin ningún problema, es más,
apalancado publicitariamente sería ese sólido torero cuña que les hace falta a
los de ‘Las Tres Eses (‘S’) pa’ que no anden a su aire. ¡Venga empresa,
aviéntese el domingo una de ocho que se sacaría no un ocho sino un diez!
De Macías, decir que dividió hasta
polemizar opiniones y eso en un torero es lumbre pa’l puro y sólo recodarle que
en el ‘agujero monumental’ siempre el truco fraudulento, vulgar y
tramposo de la maroma se le repudio al habilidoso y hoy obsoleto pequeño,
¿entonces para qué recurrir a ella? Y matador Arturo, decirte que ayer tuviste
la oportunidad de tu vida de armar una bronca de época de esas que están en el
olvido y que te hubieran puesto en los titulares de los diarios y portales pues
tu reclamo de la segunda oreja lo debiste de haber hecho no en lo ‘oscurito’
pegadito a tablas. Si ya ibas a reclamar, presionar o mostrar tu inconformidad
porque no te la otorgaban te hubieras ido abiertamente a los medios o al tercio
abajo del palco del juez exigiendo la oreja y entonces el inspector de
callejón, el señor Arroyo, te hubiera conminado al orden y tu persistir en tu
airada presión. Imagínate de qué manera el publico enardecido hubiese estallado
y si no te la da le rechazas la otra y al juez se le hubiera salido de control
la situación, a ti te remiten a los separos de la delegación vestido de luces
la gente en tertulia apoyándote allá afuera ¡Qué follón! ‘Arturo Macías tras
las rejas’, Zabludovsky te manda los micrófonos, Brozo abre su noticiario con
la noticia, López Doriga la manda alrededor del mundo… y no dos forzadas
orejitas, que ni creas que te van a valer pa’ el 5 de febrero.
Inteligencia, torero, que la oportunidad la pintan calva y tú la dejaste
ir.
Leonardo Páez:
Es muy sencillo: si la empresa
confecciona carteles de espaldas al público, como lo ha venido haciendo
hace apenas veinte años, éste no tiene inconveniente en darle la espalda a esa
desaprensiva oferta de espectáculo, dejando vacíos los tendidos de la plaza, lo
cual desde luego tiene sin cuidado a sus contumaces y multimillonarios
promotores. A propósito, no se pierdan el artículo que sobre el tema aparece en
el semanario Procesode esta semana, digo, para ver de qué lado masca la
iguana taurina neoliberal y globalizonza de México.
En la decimotercera corrida de la
temporada como grande 2013-2014 en la monumental de Insurgentes, en
otro cartel diseñado, ojo, por los secuestradores de la fiesta, no por los
antitaurinos, hicieron el paseíllo tres diestros aguascalentenses, dos de
nacimiento y uno por adopción: Fabián Barba, Arturo Macías y el salmantino
Pedro Gutiérrez El Capea, para lidiar un encierro de la ganadería
jalisciense de La Punta, que tantas tardes de gloria diera a la tauromaquia de
México en tiempos menos enrarecidos, y que hoy se sumó a la larga lista de
mansadas que han venido a éste y a otros veinte seriales, llegando a la muleta
faltos de clase, recorrido o transmisión.
Fue una corrida sin exceso de kilos ni de
cuerna ni de bravura ni de calidad ni de tauromaquia ni de… público que, como
me decía el maestro Paco Gorráez, “no sabe pero siente”, y sintió que esta
enésima combinación antojadiza y sin criterio de toros y toreros nomás no era
garantía ni siquiera de diversión, no se diga de la emoción incomparable de la
bravura, que los punteños dejaron en el puyazo. En todo caso, la emoción con
fondo, no el entusiasmo guatequero ni la tiesura incorregible, estuvo a cargo
de Fabián Barba, valiente y solvente, cuya sólida y pundonorosa tauromaquia
merece otro nivel de carteles.
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