VÍCTOR EDUARDO RAMÍREZ "Vitico"
La Escuela Taurina “Humberto Álvarez” logró un gran triunfo en la novillada sin picadores celebrada en la Monumental “Román Eduardo Sandia” en la capital merideña el domingo 1 de mayo, con cinco alumnos que dieron lo mejor de sí ante erales de Los Aranguez.
Esfuerzo loable y meritorio de la Escuela Taurina “Humberto Álvarez” que en conjunto con Corealsa, los maestros de la institución, banderilleros Fabián Ramírez, Mauro David Pereira, el matador de toros Iker Cobo, aficionados y medios en general, hicieron posible junto con la inestimable ayuda de los ganaderos que vendieron los astados en la mitad de su precio, una novillada sin picadores que es la primera de varias que se organizarán en Mérida, para fortalecer la nueva cantera de jóvenes aspirantes merideños, que demostraron grandes progresos en su primera actuación vestidos de luces. Un gran paso sin duda alguna el que da Mérida para fomentar la fiesta brava con festejos menores que mantienen viva la llama de la temporada.
Los cinco becerristas debutaron vestidos de luces, estoqueando por primera vez en público un astado tras poco más de un año de enseñanzas en la escuela. Cada uno dentro de su estilo demostró valor y determinación, de momento lo más importante pues con el tiempo y la práctica adquirirán el oficio necesario para desarrollar sus respectivos estilos.
Abrió plaza Carlos Sulbarán que saludó con una limpia larga cambiada a portagayola al primero, “Don Humberto”, número 19, al que lanceó bien a la verónica. Tras banderillear con voluntad, Sulbarán logró una buena faena, con pases largos y hondos, destacando por sus ganas y valor. Cerró con ceñidas manoletinas para volcarse en la estocada, lamentablemente el acero quedó defectuoso y falló posteriormente en dos pinchazos, que dejaron en vuelta al ruedo una posible oreja.
Jeyson Quintero “Finito de Mérida” recibió a “Juan de Dios”, número 17, con una larga cambiada de rodillas. Clavó un gran par de banderillas de poder a poder, brindando a su maestro Fabián Ramírez , para ejecutar un trasteo sobrio, que abrió con un ceñido y limpio péndulo. Bien de verdad el novel, enganchando con gusto las remisas embestidas, ejecutando naturales de excelente trazo, sin la emoción necesaria por la sosería del ejemplar. Tras una estocada dio una vuelta al ruedo tras leve petición. Se le adivinan unas excelentes maneras.
José Antonio Salas cuajó excelentes muletazos ante el tercero “Maestro”, número 26. Con técnica, tocando con precisión y enganchando por delante, Salas cuajó muy bien a un eral noble que repitió gracias a la excelente colocación del joven diestro, que al natural cinceló muletazos de autentica categoría. Tras fallar con la espada dio aclamada vuelta al ruedo. Tuvo el buen detalle de brindar su faena al ganadero Riera Zubillaga.
Camilo Cepeda cortó la única oreja del festejo al eral “Albarregas”, número 29, al que lanceó con más voluntad que acierto. Cepeda brindó a los maestros Fabián Ramírez y Mauro David Pereira para centrarse en una faena larga, templada y buena. Demostró Cepeda carisma, tablas y conocimiento, sobre todo con la muleta, que maneja con gusto y donosura. Varios muletazos tuvieron usía, en un conjunto con los normales altibajos de alguien que por primera vez estoquea un eral.
Cerró la novillada Francisco Paredes “Chico” que toreó fenomenalmente bien a la verónica en lances sentidos, acompasados y con gusto, echando la bamba del capote delante, componiendo con el pecho, la cintura y con un gran juego de brazos. Tras brindar al veterano y convaleciente banderillero Mauro Pereira, cuajó con largura, temple y ligazón a un buen eral con el que destacó en excelsos naturales. Cinco pinchazos le hicieron perder los trofeos.
La tarde tuvo momentos de gran altura en las cuadrillas, hubo como es lógico volteretas para todos los aspirantes que no se arrugaron y volvieron a la carga sin mirarse el terno. Una gran y esperanzadora tarde de toros, que demostró que con ilusión, respeto y trabajo se pueden lograr muchas cosas.
FICHA DE LA NOVILLADA
Plaza de toros de Mérida
Domingo 1 de mayo.
Novillada sin picadores.
Unos quinientos espectadores en tarde nublada y fría, con lluvia a partir del tercer astado.
Cinco erales de Los Aranguez, bien presentados y de juego desigual. Encastado el primero, noble pero soso y sin humillar el segundo, noble pero distraído el tercero, encastado el cuarto, bravo y noble el quinto.
Carlos Sulbarán, de tabaco y oro: (Vuelta)
Jeyson Quintero “Finito de Mérida”, de lila y plata con remates negros: (Vuelta)
José Antonio Salas, de verde botella y oro: (Vuelta)
Camilo Cepeda, de nazareno y oro: (Oreja)
Francisco Paredes “Chico”, de blanco y azabache (Vuelta)
El trofeo al triunfador de la novillada fue para Camilo Cepeda y el de la mejor faena para Francisco Paredes “Chico”.
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