Desde hace mucho existen en Venezuela pilares muy fuertes que sostienen la Tauromaquia. Son las dinastías, término que se aplica por extensión a una sucesión genealógica y hereditaria de la afición por la fiesta de los toros, por participar en el negocio ganadero, organizaciones empresariales o distinguir connotadas dinastías profesionales de matadores de toros. La más famosa, por extensión, triunfos e importancia, ha sido la de los Girón. Dinastía fundada por César y continuada por Rafael, Curro, Efraín, Freddy, César Vargas Girón, Pepe Luis, Marco Antonio y Juan José Girón, todos toreros que en sus respectivos rangos le han dado brillo a la tauromaquia nacional.
Junto a la de los hermanos de Maracay hay otra muy importante dinastía de toreros, tal vez la más extensa y es la que fundara el picador Nicolás Páez “Bombita de Valencia”; padre del picador de toros Bernardo Trossel “El Quemao”, a su vez padre del líder de la dinastía, puntero en jerarquía y glorias taurinas como ha sido Yimmer Trosel “Bernardo Valencia”; figura del toreo nacional, el más fuerte bastión de esta importante casa que además integran Curro, Juanito, José Antonio, Rubén Darío, Sánchez Valencia, César José que, de becerrista, triunfó en Las Ventas de Madrid y que en San Cristóbal tomó la alternativa como ahijado del francés Sebastián Castella.
Hoy, sonando a ilusión y esperanza, se encuentra en España José Antonio Valencia hijo de José Antonio.
En el renglón dinástico correspondiente a las dinastías, está la de los hermanos Gómez. Los hijos del General Juan Vicente Gómez, Gonzalo, Juan Vicente, Florencio quienes fundaron las bases de la ganadería de reses bravas desde la cría en la selección dele toro criollo, la fundación de la media sangre hasta la importación atrevida y ambiciosa de una de las grandes ganaderías españolas en la historia del toro bravo, las reses de Pallarés del Sors que se convirtierona en las sabanas de Aragua en la divisa de Guayabita.
Los Gómez además, fundaron plazas de toros, como La Maestranza “César Girón” en el Calicanto de Maracay; el Nuevo Circo de Caracas, la Plaza de La Victoria y otros importantes escenarios que convirtieron a Venezuela en importantísimo teatro de la tauromaquia universal.
Hoy, a pesar de las circunstancias económicas y políticas en que se han convertido las piedras de los caminos de la historia existen esfuerzos familiares que han transformado su sucesión genética en fortaleza para el desarrollo de la fiesta de los toros en Venezuela.
Esfuerzo que representan los herederos de Hugo Domingo Molina, fundador junto a importantes personajes de la historia del Táchira, dirigiendo la orquesta desde su natal Táriba y en las cercanías sembrando ganaderías de reses bravas de gran calidad y fuerza como son Rancho Grande, El Prado y La Concordia. Los toros que han invertido su bravura en fortalecer el toreo nacional. Al frente, los Molina Colmenares, con Hugo Alberto, Hugo José, Hugo Domingo, Amparo, Yajaira, María y La Morocha entre los hermanos encargados de las riendas para la conducción de la ganadería más importante de la cabaña nacional.
Muy importante es la Dinastía de los Hermanos Rodríguez Jáuregui, herederos del compromiso de Augusto Rodríguez Aranguren en su pasión por los toros: 12 hijos que integran con pasión la vocación en la organización de las ferias de Mérida, famosas en el mundo: Beatriz Consuelo, Otto José, Jorge Augusto, Rossina María, Juan José, Yolanda, José Luís, Narciso, Francisco Javier, Juanita Coromoto, Alejandro y Augusto. La afición por la lidia del toro, en modestos y pequeños circos de pueblo construidos con empalizadas que comenzó con la construcción de la propia plaza “El Toreo” convertidas en camino para la formación de los hermanos Girón y César Faraco.
D. Augusto fundó la dinastía de los Rodríguez Jáuregui, lo hizo con sus hijos, sus nietos y no dudo sus bisnietos toreros participando en la extensión de responsabilidades de la La dinastía hacia la cría de ganado de casta, orgullo de la Venezuela taurina y la organización de temporadas como la Feria del Sol en Mérida orgullo de la Tauromaquia Americana.
Los pilares de las dinastías taurinas en Venezuela han sostenido por más de un siglo una tauromaquia que honra la historia de los toros en América; lo hace como parte de la herencia cultural de los forjadores de la nación venezolana, virtudes alimentadas y envenenadas por fuerzas extrañas arropadas con la corrupción política, pretendiendo destruir impidiendo el desarrollo de la herencia cultural del venezolano, impidiendo el paso de testigos generacionales como pretende hacerlo prohibirle a los niños seguir construyendo caminos en los senderos de la Fiesta de los Toros.
Gracias a las dinastías existen la Fiesta de los Toros en Venezuela, un país convertido en nación gracias a las dinastías más diversas que integran la fortaleza de las crines de los caballos de la Libertad. La memoriabilia colecciona testimonios como el cartel que reunió en un festival taurino a tres dinastías: Bernardo Valencia, Juan José Girón y Augusto Rodríguez Jáuregui en el Cointry Club de Mérida.


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