Para el próximo 8 de diciembre, a las 3:30PM dice el programa, se anuncia en Acho, Plaza de Toros de Lima, un Festival en Defensa de la Tauromaquia y a beneficio de la Asociación Cultural Taurina del Perú y su labor en defensa de la Fiesta.
Se anuncian 6 Novillos 6, de la ganadería de Camponuevo para los diestros en retiro Gabriel Tizón, Aníbal Vásquez, Flavio Carrillo y los matadores en activo Fernando Roca Rey y la primera figura del toreo Andrés Roca Rey ... Nos recuerda este festejo al festival que organizó el 20 de febrero de 1966 don Fernando Graña, reunión de figuras del toreo al que asistió el maestro Antonio Ordóñez .
Aquel día, aquella mañana los diarios más importantes de las naciones iberoamericanas coincidieron en abrir con la noticia de la muerte del sacerdote guerrillero Camilo Torres, muerto en un choque armado.
Era Camilo Torres el líder de la guerrilla colombiana y expresaba la situación dentro de la iglesia de Colombia.
Aquel 20 de febrero de 1966 fue la última de las tres corridas de toros organizadas con motivo de la conmemoración del bicentenario de la Plaza de Acho.
El cartel como dijimos anunciaba la reaparición de Antonio Ordóñez en Lima. Reaparecía luego de una breve retirada de los ruedos y había ido a Lima complaciendo a su gran amigo Fernando Graña.
La importancia de Acho, o como a ella se refiere Aurelio Miró Quesada Sosa, la «Plaza Firme de Toros del Acho», es que pertenece ya, como un monumento indestructible, al patrimonio espiritual de Lima, urbe que en el mundo de los toros surge en el siglo xviii, representada con sabiduría y dignidad de muy buenos y entendidos aficionados como el célebre y muy reconocido don Francisco Graña Garland, empresario y periodista peruano asesinado por órdenes del partido aprista, lo que trajo graves consecuencias políticas al Gobierno de José Luis Bustamante y Rivero, que acabó siendo derrocado en 1948.
Su hijo, Francisco Graña Elizalde, murió en un extraño accidente vial causado por un camión que descargó arena sobre el auto que conducía en una carretera del Perú.
Grandes aficionados como Fulvio da Fieno, Juan Giani y Carlos Miró Quesada se formaron en La Legua, tentadero que produjo muy buenos toreros como los profesionales de más fama.
Y hoy en el siglo xxi están los muy apreciados amigos Raúl Aramburú Tizón y Tuco Roca Rey, aficionados prácticos que también fueron formados en el tentadero de La Legua, ubicado en unos maizales al lado de la actual avenida Colonial que el mismo Da Cámara arrendaba al señor Andrés Arata —miembro de una familia limeña muy taurina hasta hoy—, según detalla la misma Conchita Cintrón en su bello libro Recuerdos, que es toda una oda al toreo.
Junto a Rafael Puga, ganadero y matador de toros, su hermano Roberto Puga, Flavio Carrillo y Gabriel Tizón, matadores de toros, hay que destacar a Felipe Solari, histórico aficionado práctico que toreó con Joselito en un festival para aficionados en San Sebastián, Guipuzcoa. Igualmente destacaron el «Cabezón» Alberto Villacorta y los integrantes de la Hermandad de La Legua Fulvio da Fieno, Raúl Aramburú Raygada, Enrique Aramburú, Gabriel Tizón.
La ciudad de Lima y su Plaza de Acho han sido por años parte muy importante de la historia de los toros. Aparte de eventos, hechos o circunstancias que la han rodeado, ha sido su afición el baremo principal para que con razón y justicia se reclame el que Acho es la plaza más importante de América.
Se trata de un pulso, sí, de una competencia, también, con la Plaza de Toros Monumental de México, escenario con atributos similares a los que reclaman para Acho los aficionados limeños.
Comencemos pues por Acho la reunión de acontecimientos que nos han servido de base para reunir seis espadas, seis matadores de toros en concilio unidos por haber realizado, cada uno de ellos, una de sus faenas más destacadas como la mejor ejecutada según ellos mismos. Faenas todas ejecutadas con toros de don Javier Garfias de los Santos.
Con el maestro de Ronda estaban anunciadas grandes figuras en un momento cumbre: Paco Camino, Santiago Martín el «Viti» y Manuel Cano el «Pireo», descubrimiento del gran taurino Manolo Cano. La feria se anunció con ocho toros de las ganaderías de Javier Garfias y La Pauca (peruana) y un festival en el que actuaron Fermín Espinosa «Armillita», Joaquín Rodríguez «Cagancho», Silverio Pérez y «Gitanillo de Triana»; insuperable cartel. Queda para el recuerdo aquella histórica temporada del año 1966, en la que se celebraron los 200 años de la Plaza de Acho.
En esa ocasión destacó la actuación de Antonio Ordoñez Araujo, quien ejecutó una magnífica faena al toro Carnaval, de la ganadería mexicana de Javier Garfias.
Ferreyro y, entre todos, el aficionado Fernando Graña Elizalde, que compitió con Luis Miguel Dominguín marcando caminos como entendido ganadero, que han sido ampliados por los hermanos Roberto y Rafael Puga Castro.
Si ayer la Hermandad de La Legua le dio al mundo a una gran torera, Conchita Cintrón, hoy los aficionados de Acho están representados por la primerísima figura del toreo universal Andrés Roca Rey, hijo, nieto y hermano de ganaderos, buenos toreros y excelentes aficionados, todos miembros de la entendida sociedad limeña.


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