El banderillero venezolano, Fabián Ramírez, arrollado por el novillo tuvo que someterse a estudios radiológicos.
En Olmedo, Valladolid, José Antonio Valencia se llevó lo peor del lote del encierro de Brazuelas.
Fue ovacionado ovación en cada uno de sus oponentes, tras vanos intentos de lucimiento.
"El niño de Las Monjas" dos orejas y ovación.
Daniel Medina una oreja y dos orejas.
El subalterno venezolano Fabián Ramírez a las órdenes de Valencia, fue arrollado aparatosamente por el peligroso novillo con fuerte golpe en la rodilla derecha, está siendo sometido a estudios radiológicos. (J.R.)
Agregamos a la nota de Raúl Gordon la noticia de Mundotoro.com que tiene que ver con esta novillada que Mundotoro titula:
Daniel Medina: El suceso de Olmedo
Daniel Medina cerró este domingo en Olmedo su primera temporada como novillero con caballos. Debutó el pasado mes de abril en la localidad cántabra de Pesaguero, después de ser uno de los novilleros sin picadores con más ambiente del curso pasado, merced a unas formas inusuales en un torero de tan incipiente formación, que aúnan plasticidad y estética en la expresión y encaje y compostura en el trazo.
Cinco meses después, con 16 novilladas y 15 puertas grandes en su haber y varios triunfos sonados en varias localidades de su provincia, en La Granja, donde se alzó con el Judión de Oro, y en una Cantabria de la que ya es ídolo, el torero vallisoletano sigue creciendo en su profesión, ahondando en su concepto y dando que hablar en corrillos y mentideros de profesionales y aficionados.
La guinda la puso ayer en Olmedo, en el último paseíllo del curso. Frente a una novillada con el trapío de una corrida de toros de muchas plazas de segunda, se le vio suelto de muñecas y despejado de mente. Ya cortó una oreja de su primero, pero lo que sucedió en el sexto fue inolvidable para quienes tuvieron la dicha de presenciarlo.
Un novillo de Brazuelas de una calidad exquisita, toreado de un modo superlativo. Con la montera calada y el mentón hundido, cimbreando la cintura con naturalidad, sin desencuadernarse, corriendo la mano con pulso y enjundia y rematando las series con orfebre fantasía. Hubo trincherillas sublimes, cambios de mano de una cadencia exquisita y una serie de naturales adelantando la pierna de salida, que fue gozo y deleite.
No fueron chispazos puntuales ni fogonazos aislados. La faena tuvo ensamble e hilván. Descrito todo además con ritmo y naturalidad, al compás de la enclasada embestida de un novillo de los que descubren defectos y carencias. La estocada, en la suerte de recibir, fue perfecta rúbrica para una obra tan magna, y también el mejor modo de abrochar un año tan ilusionante.
Daniel Medina no es un cualquiera. Cójanle la matrícula. Espérenlo en 2023.
PD.- Convencidos de la calidad de Daniel Medina, agradecidos de Mundo Toro por la siempre oportuna información, destacamos la ubicación del venezolano José Antonio Valencia en el escalafón entre los novilleros que le unica entre los que ha de atenderse para la te,porada del 2023. (A los Toros)

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