Manuel Escribano y Jesús Enrique Colombo destacaron en la segunda de la Feria de Bogotá frente a las circunstancias. Ambos espadas dieron una vuelta al ruedo tras cuajar una tarde de entrega y raza frente a un encierro de El Manzanal, que no ofreció facilidades. Consiguieron superar las dificultades de los astados y del diluvio que cayó durante el festejo para conseguir momentos que entusiasmaron a los tendidos. Completó el cartel Sebastián Vargas que dejó una buena imagen.
Aprovechó Manuel Escribano la condición del astado en una faena completa y artística. El sevillano, que cuajó un destacado tercio de banderillas, realizó un trasteo que llegó a los tendidos a pesar de la lluvia. El fallo con el acero le imposibilitó pasear algún trofeo y dio una vuelta al ruedo.
El tercer toro no ofreció muchas posibilidades, por manso y complicado, a Manuel Escribano, que realizó una entregada faena y lo intentó por ambos pitones de manera voluntariosa. Un espadazo desprendido fue suficiente para poner el colofón a su actuación. Silencio.
Jesús Enrique Colombo volvió a calentar al público con un gran tercio de banderillas en el sexto. Llegó con buen son el astado a la muleta de Colombo, que comenzó la faena con varias tandas muy ligadas en redondo. Sin embargo, el astado terminó a menos y no permitió el triunfo redondo del diestro, que entró a matar sin muleta dejando una estocada efectiva. Vuelta al ruedo.
Abrió plaza un toro bien presentado, pero que no mostró ningún ápice de casta y bravura. No dio ninguna opción a Jesús Enrique Colombo el toro de su confirmación de alternativa y abrevió pronto. Silencio.
El castaño que hizo segundo realizó una buena pelea en varas, donde recibió tres puyazos y derribó en dos ocasiones al picador. Sebastián Vargas celebró su 25º aniversario de alternativa con una faena a un destacado astado. Los mejores muletazos llegaron con la zurda. Estocada efectiva. Palmas, tras petición.
El cuarto toro evidenció su justeza de fuerzas, aunque la actuación de Sebastián Vargashizo que el toro se viniera arriba y con él, el trasteo. Los mejores muletazos volvieron a llegar sobre la zurda debajo de un aguacero. Estocada contrario, que precisó el uso del descabello.


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