lunes, 6 de enero de 2020

A CURRO RIVERA NO LE CUPO SU AFICIÓN EN EL CORAZÓN Por Víctor José López EL VITO



Eloy Cavazos le comentó al joven y gran periodista Pablo Carrillo que envidiaba la suerte de Curro Rivera "por haber muerto en un ruedo". Eloy, Manolo Martínez y Curro Rivera, fueron base de la última gran época del toreo mexicano. Tres toreros con tres estilos atados a una gran pasión sobre la que México edificó el último capítulo grande de su fiesta.

Currito Rivera murió en su finca de "La Alianza", en Ojuelos, Jalisco. Toreaba unas becerras de su ganadería, la misma donde fundó la Escuela Taurina que lleva el nombre de su padre, el maestro Fermín Rivera. Curro recién había reaparecido en los ruedos y con esa afición que nunca le cupo en el corazón no dejaba de prepararse arduamente.
 Fue tal vez ese exceso de espacio que la afición le pedía al corazón de Curro lo que lo reventó. 

Eloy Cavazos conoció la noticia de la muerte de Rivera en Tlaxcala, en la ganadería de Reyes Huerta donde se prepara para su compromiso del domingo en la Plaza Monumental México. Curro lo hacía porque estaba anunciado en Morelia, en El Palacio de Arte con Enrique Ponce y Carlos Rondero. Curro Rivera, como señalamos, era hijo del potosino Fermín Rivera y sobrino del bilbaíno Martín Agüero, y sus campañas en España fueron las últimas grandes campañas de un torero mexicano por duros y difíciles ruedos ibéricos. Inolvidable la tarde de Sevilla, cuando cortó tres orejas, o la de Madrid que le cortó cuatro orejas a los toros de Atanasio Fernández. Un triunfo tan importante que un comisario de policía que presidió el festejo inventó un rabo para Palomo Linares, que había estado maravillosamente, para empañar la gloria del mexicano.

En Venezuela actuó poco, pero su presentación en Caracas ante reses de Santacilia no se olvidará por torera y porque marcó una diferencia en calidad con toreros del grupo especial. Rivera, vestido de rosa y oro, le cortó las orejas a los nobles toros de don Celia Barbabosa, uno de ellos, el de la faena grande, se lo brindó al querido compadre Raúl Izquierdo, un mexiabo que sembró en surco venezolano la semilla del amor por México, y por los toros de México. 

Su debut con caballos se produjo en la plaza México, el 14 de julio de 1968, y que con un gran cartel llegó a la hora de la alternativa el 14 de septiembre de 1968. Fue en Torreón, con Joselito Huerta como padrino y Jaime Rangel de testigo. Precisamente, Jaime Rangel era su apoderado en esta su segunda incursión en los ruedos donde encontrará la muerte. Estuvo siempre muy ligado con los toreros de la casa Meléndez, Polo, Cocacola, gente muy apreciada y admirada en la fiesta taurina potosina y conocidos a lo largo y ancho de la geografía internacional del toreo.  Confirmó en La México, con ganado de Garfias. 
En Las Ventas ls confirmación fue de figura del toreo, con Antonio Bienvenida y Rafael de Paula el 18 de mayo de 1971, cortándole tres orejas a los toros de Osborne; y al año siguiente cortó otras cuatro orejas en Las Ventas de Madrid, único hispano americano en lograr esta hazaña...

 Su carrera fue de gran figura del toreo.
En 1995 reapareció fugazmente. Actuó en cuatro ocasiones y se dedicó a impartir doctrina en la escuela de tauromaquia que lleva orgullosa el nombre de su padre, Fermín Rivera. Pero, tras unos años sintiendo el gusanillo del toreo, decidió reaparecer el 27 de agosto de 2000, en la plaza de San Luis de Potosí. Su plaza. Ese día, con toros de Claudio Huerta, hicieron el paseíllo a su lado Fermín Spínola y Óscar López Rivera, a quienes concedió la alternativa.

Curro Rivera triunfó en plazas de la importancia de Sevilla, Madrid o Bilbao, donde tuvimos la suerte de verle abrir la puerta grande tras desorejar descomunales toros de Urquijo; se codeó con Antonio Ordóñez, Antonio Bienvenida, Paco Camino, El Viti, José María Manzanares, Julio Robles... Toreó nueve veces en la plaza de Las Ventas, cortando orejas en siete ocasiones, hito que en México, no sé porqqué, intentan los pregoneros de la fiesta de los toros esconder y logrando el hecho histórico no alcanzado por americano alguno de cortar cuatro orejas en una misma tarde en la Monumental de Las Ventas de Madrid. Fue el 22 de mayo de 1972.
 Su hijo Rafael quiso seguir sus pasos en el difícil mundo del toreo. El funeral y posterior entierro del matador de toros Curro Rivera, fallecido en México a causa de un infarto a la edad de 49 años, tuvo lugar un día jueves, en San Luis de Potosí, ciudad en la que residía desde hacía muchos años el finado.

 Curro Rivera nació en Ciudad de México, aunque siempre vivió en San Luis de Potosí. Su finca de La Alianza, donde ha encontrado la muerte, está ubicada justo entre San Luis de Potosí y Jalisco. Se da la triste circunstancia de que el gran Fermín Rivera tuvo que abandonar los ruedos después de varios problemas con su corazón, algo que lamentablemente ha heredado su hijo. 

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