Al Banderillero
Al vuelo de su capote
Llevó al toro prendido
Sometiendo la brava embestida
¡olé! … ¡ Qué buen banderillero!
Fueron dos lances más,
Siempre justos en largueza
Y medidos en templanza.
Miró a su matador
Y con su sonrisa de confianza,
la que da, la de ser un
buen banderillero,
dejó al toro preparado
para que su maestro
la faena empezara.
Salió hacia el burladero.
para estar cerca, cerca,
¡Como Dios manda!
pendiente mirando al burel
pues a veces, a veces
de lidia cambian
Con su capote en las manos,
listo para cortar al toro
ó hacer un quite
si la ocasión, así lo manda
Las banderillas en sus manos
luciendo su saber
en la destreza y en la eficacia.
Siempre atento a su matador.
¡el banderillero camina
con fina arrogancia!
pues sabe que en el triunfo de su torero tiene mucho que ver
el buen banderillero que es,
un gran peón de confianza.
Manuel Del Prado
CDMX. Junio 2019

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