Ginés recibe una oreja del primero y Luis David da vuelta al ruedo en el segundo. Ovacionados detalles repartidos de Aguado. Encierro dispar de poca bravura.
Siete juanpedros. Un sobrero de Algarra, tercero bis, y seis de Montalvo.Cuatro colorados y tres negros que dieron en báscula 585 kilos promedio. Laminas, armas, romana, poca raza y no mucha fuerza. Tercero (devuelto) y cuarto cinqueños.
El primero para Ginés Marín, desentendido no ilusionó de salida, tampoco en los comienzos del último tercio cuando se llevó la muleta en los pitones. Pero la constancia extremeña permitió al fin aflorar el fondo de nobleza que aprovechó bien por la izquierda. Con un epílogo de bernadinas dispuso la parroquia para la estocada frontal, que, aunque tarda en efecto y con aviso, recibió una oreja. Más para las estadísticas que para la memoria. Deambuló con el blando cuarto por el ruedo hasta el pinchazo, la estocada y el silencio. Y con media puerta abierta, dirían arriba.
Luis David Adame, brillante, ganando los medios a la verónica y en la réplica por zapopinas al quite de Aguado, entre las ovacionadas varas de Oscar Bernal. Con la muleta, de rodillas en redondo, para luego, despreciando el viento, fundirse con la bondad de “Cumplidor” en naturales matizados con molinete y pecho. Extensa y pulcra faena coronada por una gran estocada recibiendo, letal y hasta la bola. D Víctor Oliver Rodríguez desestimó la petición y el mexicano dio una digna vuelta al ruedo de tácito significado. Su compostura frente a los 650 kilos del muy soso quinto acabó en fierrazo caído.
Pablo Aguado, que tras lo de Sevilla trajo mucha gente, se las vio con el tercero bis de Algarra, en cambio del inválido titular. Colorado, veleto y astifino, le vapuleó por partida doble. En el saludo y ya con la muleta con mayor susto. Juan Carlos Sánchez vengó lo primero a palo y trató sin conseguirlo de prevenir lo segundo. La brega con posturas, más que faena, terminó en un pinchazo costillar y un bajonazo de comisaría que dejó súpitos a todos. Pinturero y breve con el sexto, entre trastavilleos del flojo y enganchones aclamados por la clientela, terminó con espada en guardia y repetidos pinchazos, ovacionados a morir.
Madrid estaba raro. Muy raro. ¿Será porque era sábado?
FICHA DEL FESTEJO
Sevilla. Sábado 18 de mayo de 2019. Plaza de Las Ventas 5ª de San Isidro. Casi lleno. Nubes y viento. Siete toros disparejos; seis de Montalvo, bien presentados, justos de raza y fuerza, y un 3º bis de Algarra, idem.
Ginés Marín, oreja tras aviso y silencio.
Luis David Adame, vuelta con petición tras aviso y silencio.
Pablo Aguado, silencio y saludo

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