Reportero Taurino
Víctor José López
EL VITO
En en la feria de 1982, en Madrid sólo se hablaba de Paco Ojeda.
En la televisión, en el programa Revista de Toros lo exaltó de una manera muy positiva. Revista de Toros, que dirige la periodista Mariví Romero, es un programa taurino que pasa una revista de lo acontecido en el toreo español durante la semana.
Fue ese mi primer contacto con Paco Ojeda.
Lo conocí a través de la ventana de lo acontecido, del frío medio de la televisión. Comentaban su actuación de la tarde del 23 de mayo cuando fue testigo de la confirmación de Curro Durán. Una alternativa que concedió José María Manzanares.
Lo que la periodista presentó fueron retazos de su actuación y una entrevista. El entrevistador trató de descalificar a El Soro y a Emilio Muñoz, alegando que habían estado mal el día antes en Madrid y buscando en cierta manera apoyo a su criterio por parte del nuevo fenómeno. Ojeda, todo un caballero y un buen compañero fue tajante al señalar que si habían tenido una tarde desafortunada mucho tuvieron que ver los toros. La calidad de los toros. No logró el periodista entrevistador que Paco Ojeda se convirtiera en su cómplice para desacreditar a los jóvenes toreros que buscan en Madrid la colocación definitiva en la fiesta.
Otro día me tropecé con él. Fue casual el encuentro, ocurrió en el lobby del Hotel Residencias Alcalá. Un hotel donde tradicionalmente paran los toreros y que está muy cerca de la plaza de Las Ventas. Allí se hospedó Manolo Martínez, lo hizo El Viti y tiene una oficina Victoriano Valencia, Manolo Cisneros es huésped consuetudinario y su cafetería fue el sitio predilecto para el aperitivo del gran escritor y esclarecido taurino Guillermo Sureda.
Ojeda, en mono blanco y azul, calzaba unos zapatos de tenis y se escondía de la luz en un rincón. Frente a él un vaso de jugo de naranja. Me lo presentaron y todo no pasó de un "hola qué tal, encantado".
En la plaza se transforma. Luce más alto de lo que en realidad es. Gusta de sedas oscuras y de trajes bien rematados. Su capote y su muleta son inmensos. Con su presencia se siente aroma de adoración en el recinto de Las Ventas, apenas Paco Ojeda se planta en la puerta de cuadrillas sólo falta un incienso. Allí está el ídolo.
En el desolladero, patio amplio con parrales que es el sitio por donde entran y salen los más taurinos a la plaza, me encuentro con Alfonso Navalón.
- No tiene explicación este Ojeda. Es la locura. Ya lo verás y no lo entenderás.
Los entendidos aficionados se jugaban todo a que Ojeda no podría con el nervio de los toros de Hernández Pla. Era distinto ponerse frente a un Santa Coloma que a un borrego de Sayalero y Bandrés. Esos toros de Parladé que habían ganado en trapío lo que han perdido en genio. Con los de Hernández Pla no podrá Ojeda. La corrida la parcharon. Como es usual en Madrid. Rechazaron tres toros de Hernández y los sustituyeron por dos de La Quinta.
Acompañaron en el cartel a Ojeda dos de los jóvenes que supuestamente vienen con la escoba. Emilio Muñoz y Luis Francisco Esplá.
Muñoz viene de Sevilla con un triunfo y un muslo abierto. Esplá trae polvo del camino del éxito, viene a Madrid en plan de maestro...
Esplá se entretuvo toda la tarde en estar, para hacer desaparecer a Emilio Muñoz. Ojeda ni se enteró que Esplá y Muñoz competían.
Hay que advertir que Paco Ojeda es un torero de masas. Un torero que llega a las masas, al tendido, sin mayores análisis y sin profundizar en su mensaje. Analizarle técnicamente es una tontería si se pretende con ese análisis descubrir su misterio. Paco Ojeda toma el capote muy cortito por la esclavina, como lo hacen Curro Romero y Rafael de Paula. Romero y De Paula son deficientes toreando con el capote. No saben ni sacar, mucho menos poner un toro en el caballo. Volviendo a Ojeda les diré que tiene la verónica, para rematar suelta una mano y convierte en revolera una especie de larga. Con la muleta inicia por alto la faena; me recordó aquello del desdén de El Cordobés. Así, andando hacia las afueras, despreciando el toro, metiéndose dentro del público. Al llegar a los medios ya ha acortado la distancia. Comienza con su toreo encimista, ahogando al toro en cada muletazo, adueñándose de la voluntad del astado y del público. Así, prolongando su estatismo, compone su faena. Es su mensaje. Allí el misterio. A la hora de matar no vacila. Entra en corto y por derecho, encunándose en el testuz de la res. Mata dejándose ver, jugándose el todo por el todo. Todo esto, que agradecen los públicos, va envuelto en el halo de su personalidad, de su imán para las masas.
Paco Ojeda es la personalidad taurina de España, en torno a él gira el toreo y como gire dependerán muchas cosas en la fiesta de los toros. Como dependieron en un momento de los toreros que fueron capaces de mandar en la fiesta.



No hay comentarios:
Publicar un comentario