A gran altura López Chaves
y digno Alexander Guillén
| A LÓPEZ CHÁVEZ VENEZUELA LE DEBE MUCHAS TARDES /Foto Archivo EL VITO |
Por: Víctor Ramírez “Vitico”
Una tarde de toros
interesante y pasada por agua cerró la feria del Sol, en un festejo donde
destacó el oficio y torería de Domingo
López Chaves al que nuevamente le cerraron la puerta grande, que sí
atravesó en volandas el debutante Pérez
Mota, dando un serio toque de atención Alexander
Guillén. El encierro de Los Aranguez
tuvo varios toros de nota, sobre todo el que cerró festejo, un estupendo
ejemplar con un pitón izquierdo de auténtico lujo.
Valor, oficio y torería
exhibió un cuajado López Chaves, que con un lote dispar hizo méritos más que
suficientes para abrir la puerta grande. El primero de la tarde se partió la
pata derecha trasera y en su lugar se corrió turno. El diestro de Ledesma
saludó al sustituto con una larga cambiada de rodillas, dejándolo de forma
magistral al caballo, en lances torerísimos por la cara, llevando muy toreado
al astado. Abrió faena con buenos pases por alto y elaboró un trasteo lleno de
enjundia y buenas maneras. A media altura, llevándole en línea y sin exigirle,
López Chaves afianzó primero al astado, para luego correr la mano con temple y
ritmo. El saber pulsear, sujetar y soltar la embestida fueron claves en el
desarrollo de una buena faena, que remató el torero con una excelente estocada,
que le valió la oreja. Al sobrero de Los
Ramírez, complicado, el torero de Ledesma le hizo una meritoria labor,
llena de oficio y valor. López Chaves se dobló poderoso y torero en el inicio
del trasteo, para exhibir sitio, valor y conocimiento. Bien colocado, presentando
el engaño a la altura justa, tocando con precisión y llevando muy largo y por
abajo, ligó entonadas series por ambos pitones. Un pinchazo previo a la
estocada no fue óbice para que el público pidiera el trofeo, que negó, no se
sabe bien por qué el presidente. Méritos hubo de sobra para conceder la oreja.
Muy bien ha estado el
debutante Pérez Mota que ha toreado con clase, gusto y temple. A su primero le
toreó con estética en varias tandas de muletazos hondos, bellos y puros. El
gaditano destacó en varios pases de pecho realmente soberbios, gustándose y
llevando toreado al noble astado. Desgranó un toreo de compás, dando el pecho,
corriendo la mano con largura y dando al muletazo un estupendo acompañamiento.
Cerró con unos espléndidos cambios de mano, alguno de ellos superior, para
entrar muy derecho a por uvas y cobrar una efectiva estocada. Al sexto, Pérez
Mota le hizo una faena ceñida, variada y llena de buen gusto. Se destapó el de
El Bosque con pases llenos de compás, ritmo y sello. Inteligente, perdiendo o
ganando pasos para quedar bien colocado, el torero exhibió una fina técnica que
le permitió sacar todo lo bueno que tenía el noble toro de Los Aranguez. Bella
faena que culminó con una entera trasera y caída.
Buena actuación de Alexander
Guillén, que al tercero le cuajó varios derechazos de buena factura, lentos y
suaves. Entendió muy bien el merideño al astado, le esperó a que metiera la
cara, acompasó el vuelo de su muleta al ritmo del noble y soso ejemplar, que
fue toda una prueba para Guillén pues embestía al paso, lo cual es muy difícil
ya que requiere valor y oficio para cuajarle. Una estocada baja con derrame no
impidió la concesión de la oreja. No pudo redondear Alexander su tarde ante el
séptimo, un toro distraído, soso y rajado. Con la cara alta, sin entrega el
animal pasó por allí ante la desesperación de un torero que puso todo de su
parte por agradar. Veía así Guillén como nuevamente se quedaba a un paso de la
puerta grande. Desde luego por voluntad y ganas no quedó.
El lote de la tarde se lo
llevó Jonnathan Guillén, un torero
con fama de tener buena suerte para los sorteos. Suerte según se mire, porque
si no se está a la altura de los toros, la onza cambia. Al noble y bondadoso
cuarto, le toreó con mucha voluntad, logró algunos muletazos con ambas manos
largos y buenos, pero en el conjunto de su actuación se notó la falta de
oficio. Dejó ir al astado a los adentros y no terminó de cuajarle.
Pinchazo y entera perpendicular para que el público solicitara premio, sin
tener respuesta del palco. Con el octavo, un toro de mucha calidad, con un
pitón izquierdo sencillamente de escándalo, Guillén se mostró tan voluntarioso
como embarullado. Las pocas veces que acertó a llevarle largo con la mano
izquierda, se vio como “Lavandín” humillaba y se rebozaba con clase y nobleza.
El torero, puso todo de sí, pero no llegó a estar a la altura del toro, que
ajeno a lo que ocurría siguió derrochando nobleza y clase. La falta de torear
la acusó Jonnathan Guillén que nunca volvió la cara, le echó al asunto toda la
buena voluntad del mundo, sin lograr hilvanar faena.
FICHA DE LA CORRIDA
Plaza de toros de Mérida
Martes 13 de febrero.
Quinta corrida de feria.
Menos de un cuarto de entrada. Llovió toda la tarde,
Siete toros de Los Aranguez,
bien presentados en líneas generales. Destacaron por su bravura, clase y
nobleza cuarto y sobre todo octavo. Noble y soso el primero, noble el segundo,
soso, pero se dejó el tercero, complicado el sexto y deslucido y rajado el
séptimo. En quinto lugar, un toro de Los Ramírez, complicado. El primero se
partió la pata trasera derecha por lo que se corrió turno.
Pesos: 445, 430, 450, 432,
430, 430, 438 y 435 kilos.
López Chaves, de grana y
oro: Oreja con petición de la segunda y saludos tras petición.
Pérez Mota, de burdeos y
azabache: Oreja y oreja. Salió a hombros.
Alexander Guillén, de lila y
oro: Oreja y saludos tras leve petición.
Jonnathan Guillén, de
turquesa y oro: Palmas tras petición y silencio.
Buena brega de Fabián
Ramírez, estupendos pares de banderillas de Gerson Guerrero, Francisco Chico
Paredes, Eduardo Graterol y Carlos Pizutto. Buenas varas de Guillermo y Alfredo
Guimerá. Destacó en la dirección de la lidia Domingo López Chaves. Pérez Mota
se presentó en Venezuela como matador de toros con el toro “Jugador”, número
100, cárdeno claro bragado axiblanco.
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