César
Valencia
y Francisco Javier Rodríguez
triunfan en Mérida
Destellos
torerísimos
de Pedrito de Portugal
y de Colombo
Por: Víctor Ramírez “Vitico”
César Valencia volvió por todo lo alto al
indultar un toro y salir a hombros, acompañado del rejoneador Francisco Javier Rodríguez que logró un
triunfo meritorio, en una tarde en la que Pedrito
de Portugal dejó destellos torerísimos y Jesús Enrique Colombo cuajó una buena tarjeta de presentación en
esta plaza.
Francisco Javier Rodríguez ha demostrado esta tarde su
oficio y temple, ante un toro que le planteó muchos problemas, los cuales
resolvió el rejoneador con torería y clase. Abanto el toro de salida, Rodríguez
lo enceló con oficio y estuvo certero con los rejones de castigo. En
banderillas, el ya experimentado jinete echó mano de todo su poder y
conocimiento para lucirse, clavando siempre dando el pecho y arriba. Destacó en
un par a dos manos y la vistosa suerte del abanico, para dejar un rejón certero
que dio paso a las dos orejas.
Nula la
suerte del lusitano Pedrito de Portugal que estuvo muy torero con dos toros a
contraestilo. El primero se le vino encima al diestro en el saludo con el
capote, sin mayores consecuencias que la rotura de la taleguilla. Suelto y
soso, el astado fue entendido muy bien por Pedrito, que le cuajó muletazos con
temple, clase y buen gusto, que no tuvieron eco en los tendidos porque el
astado siempre salía con la cara alta y suelto. La clase de este torero es su
mejor tarjeta de presentación. Escuchó palmas de los que paladearon su
exquisito toreo. Estupendas verónicas en el recibo con el capote del portugués
a su segundo, al que ejecutó una larga a una mano de cartel de toros. Pedrito
volvió a mostrarse muy torero, haciendo las cosas con clase, temple y
parsimonia. Muy por encima de un toro soso y noble que no transmitía nada, el
lisboeta cuajó pases hondos y finos, que dejaron en el paladar de los
aficionados los momentos más toreros de la tarde.
A por
todas salió César Valencia que recibió a su primero con una larga cambiada a
portagayola, dándole dos largas afaroladas en el tercio. Banderilleó el joven
espada con emoción, par de la silla incluido, para darlo todo en una faena vibrante
y emotiva. Buenos muletazos en tandas ligadas de Valencia, que cuajó sobre todo
al natural a un buen toro, del que pudo pasear las orejas, pero un sartenazo
dejó todo en fuerte petición de trofeo, dando el diestro triunfal vuelta al
ruedo. Con su segundo, César Valencia fue todo valor y pundonor. Repitió dosis
en banderillas, destacando en el par de la silla y las cortas. El toro, bravo y
noble permitió una larga faena de un torero entregado y decidido, que cuajó
varias series ligadas y vibrantes de derechazos y naturales. Destacó Valencia
por su ilimitada entrega, que puso al público de su parte. Muletazos llenos de
emoción, algunos muy buenos, otros llenos de raza y pundonor. Alargó el trasteo
de forma muy hábil, adornándose con molinetes de rodillas y bernadinas para
lograr el indulto de “Quintero”, justo 32 años después que su tío Bernardo
indultara al primer toro al que se le perdonó la vida en Mérida, el recordado
“Gavioto”, número 336 con 426 kilos de Tarapío, en una tarde histórica con Ortega
Cano, Bernardo y Tomás Campuzano, que salieron a hombros. Dos orejas
simbólicas y triunfal paseo al anillo le devuelven a César Valencia la vida en
el toreo.
Entregado,
valiente y siempre en torero, Jesús Enrique Colombo se ha presentado en esta
plaza como matador de alternativa. Buenos lances rodilla en tierra del
tachirense, que cubrió un estupendo tercio de banderillas, derrochando
facultades físicas y conocimiento de los terrenos. En el tercio final, Colombo
estuvo muy por encima de un toro noble, pero soso. Buenos muletazos por ambos
pitones los del diestro, que gallardo y enfibrado, buscó a toda costa el
triunfo. La faena, ceñida y alegre fue a más pero un pinchazo en todo lo alto
enfrió al respetable, que tras solicitar la oreja levemente, guardó silencio.
Con una ceñida larga cambiada de rodillas recibió al último, un toro áspero y
bronco, que siempre embistió con la cara alta pegando tornillazos. Colombo
banderilleó con voluntad y toreó con garra y ceñimiento. Varios muletazos
fueron largos y buenos, pero la faena no terminó de romper por las muchas
dificultades del astado. La entrega del joven espada fue evidente. Una estocada
caída fue punto y final para una digna actuación.
FICHA DE LA CORRIDA
Plaza de
toros de Mérida
Domingo
11 de febrero.
Tercera
corrida de la feria del Sol. Casi tres cuartos de entrada en tarde fresca.
Cuatro
toros de Rancho Grande (primero para rejones), tercero, sexto y séptimo y tres
de El Prado, segundo, cuarto y quinto. Desiguales de presentación. Bravos,
nobles y encastados tercero y sexto, éste “Quintero”, número 165, jabonero, fue
indultado. Deslucidos y ásperos segundo, quinto y séptimo. Noble el cuarto. El
de rejones, complicado pero encastado.
Pesos:
435 (rej), 445, 440, 437, 432, 462 y 450 kilos.
Rejoneador
Francisco Javier Rodríguez: Dos orejas.
Pedrito
de Portugal, de verde esmeralda y oro: Palmas y silencio tras aviso.
César
Valencia, de nazareno y oro: Vuelta tras petición y dos orejas simbólicas.
Jesús
Enrique Colombo, de nazareno y oro: Silencio tras leve petición y silencio.
Destacaron
en banderillas Francisco Chico Paredes, en la brega Eduardo Graterol y Eliecer
Paredes, certero con la puntilla.
El
rejoneador Francisco Javier Rodríguez y César Valencia salieron a hombros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario