Antonio Nazare
a hombros tras cortar dos orejas
Víctor Ramírez
“Vitico”
Difícilmente se podrá olvidar la gesta que Manolo Vanegas
llevó a cabo en la segunda corrida de la feria del Sol en la que sobrepasó los
límites para poder arrancar literalmente una oreja que vale su peso en oro.
Destacable también la labor enjundiosa de Antonio Nazaré que salió a hombros,
en un festejo donde se presentó con buen pie Rafael Serna que perdió trofeos
con la espada.
Manolo Vanegas dejó sobre la arena de la Román Eduardo
Sandia la muestra de un valor heroico, que raya en lo sobrenatural. El torero
de Seboruco demostró que está en esto para hacerse figura del toreo. A su
primero lo lanceó bien a la verónica rematando con una media extraordinaria. Se
lució en un rítmico quite para cuajar una faena llena de garra y buenos
detalles, toreando con temple y largura por ambos pitones, sufriendo una
voltereta de la que salió más engallado y enfibrado. El público vibró con el
valeroso trasteo de Vanegas que perdió un posible trofeo tras un bajonazo al
encuentro. Lo del quinto ya pasará a la historia de esta plaza. “Ruiseñor” fue
un toro fuerte, serio y hondo, que muy armado y astifino, cortaba el aliento al
más pintado. Gallardo en dos largas cambiadas, el torero tuvo que tomar el
olivo de lo apretado que salió el envite. Unos buenos lances y otra
extraordinaria media sirvieron de prologo para una faena que tuvo a la gente en
el filo del asiento, donde el miedo y la tensión se vivieron con toda la
crudeza de una pelea a toma y daca entre toro y torero. El agresivo astado fue
una prueba de fuego para Vanegas, que le toreó con verdad, con un valor que
literalmente sirve para hacer tres o cuatro toreros. Los tornillazos y arreones
del astado los toreaba el diestro con temple. Varios muletazos, largos y de
mano baja se mezclaron con otros amasados con el corazón, tropezados pero
vibrantes. Dos desarmes encastaron más al matador, quien literalmente entre los
pitones, se jugó la vida. Y ante un burel que embestía cruzado, con la furia de
un huracán, llegó la voltereta, tremenda, terrible y dura de la que salió
Vanegas visiblemente conmocionado. Aun así, ligó una ceñida tanda de derechazos
para cobrar una entera defectuosa. La oreja, que paseó entre el júbilo de un
público entregado no refleja la grandeza de lo hecho por Manolo Vanegas. Lo
realmente importante fue la demostración cabal de un torero que limpiamente se
jugó la vida para triunfar.
Antonio Nazaré trazó una limpia y aseada faena al noble
astado que abrió la corrida, en la que destacó el sevillano en un toreo largo,
de mucha plomada y ritmo. La nobleza del toro, muy suavon quizás le resto
emoción a los buenos pases del español, que perdió el apéndice al tardar en
caer el toro tras una estocada trasera y tendida. Le cortaría las dos orejas al
cuarto tras una larga faena en la que toreó con temple, ligazón y buenas
maneras. Largas series de buenos muletazos por ambos pitones, cuajando a la
perfección al noble “Canelo” para el que se pidió el indulto. Buscando un éxito
fácil, Nazare alargó el trasteo, pero no tuvo más remedio que entrar a matar,
lo cual por cierto hizo con rectitud.
Buena impresión dejó Rafael Serna que estuvo muy por
encima de su lote. Al tercero, le toreó bien con ambas manos, en pases llenos
de temple, gusto y cadencia. Noble el astado, Serna le llevó con suavidad,
tocando en el momento justo para embarcar con elegancia las embestidas. Eso se
llama sitio. Pinchazo y bajonazo le hacen perder por lo menos la oreja. Serna repitió
dosis en el sexto, al que toreó bien, con gusto y estética. La sosería del
burel restó interés al trasteo que estuvo lleno de torería. La espada de nuevo
resto méritos a lo realizado por el hispano, que demostró oficio, sitio y
clase.
FICHA DE LA CORRIDA
Plaza de toros de Mérida.
Sábado 10 de febrero.
Segunda de feria. Casi media entrada en tarde soleada.
Toros de Los Ramírez, desiguales de presentación y juego.
Noble y con clase el cuarto, “Canelo”, número 289, premiado con la vuelta al
ruedo. Nobles primero y tercero. Difícil el segundo, noble y rajado el sexto.
Agresivo, áspero y complicado el quinto.
Pesos: 445, 440, 436, 433, 450 y 462 kilos.
Antonio Nazaré, de nazareno y oro: Silencio y dos orejas. Salió a hombros.
Manolo Vanegas, de azul rey y oro: Silencio y oreja.
Rafael Serna, de nazareno y oro: Silencio y silencio tras
aviso.
Manolo Vanegas pasó a la enfermería donde le dieron
aproximadamente 20 puntos de sutura en labio superior y pendiente de estudio
tomografico ante posible fractura maxilo-facial. Rafael Serna se presentó como
matador de toros en Venezuela con el toro “Estandarte”, número 265, negro.
Destacaron en la brega Eduardo Graterol, Gerson Guerrero y
Fabián Ramírez. En banderillas un soberbio par de Francisco Chico Paredes,
destacando también Diego Guillén y Mauro David Pereira.

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