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| Plaza de toros portátil “La Española”. Toros de José Barba para Domingo López Cháves, Antonio García “El Chihuahua” y el aguascalentense Diego Sánchez. |
La empresa que encabezan el
matador de toros Javier Reynoso y el señor Jorge Gutiérrez convocaron a una
rueda de prensa la mañana de este miércoles 3 de enero en conocido restaurante
de la zona centro-sur de la ciudad de Aguascalientes para dar a conocer los
detalles del interesante cartel de la corrida de toros con motivo de la Feria
Regional en honor al Señor de las Angustias en el municipio aquicalidense de
Rincón de Romos, a celebrarse del miércoles 10 al martes 23 de este mes.
De esta manera, ante la presencia
de la maestra Yolanda Reyes González, presidente del Patronato de la Feria, en
representación del alcalde rinconense, maestro Francisco Javier Rivera Luévano;
del profesor Jaime García, coordinador de cultura; de la reina saliente Diana
Laura y de los diestros Antonio García “El Chihuahua” y Diego Sánchez, Javier
Reynoso develó los carteles relacionados a la terna torera y al encierro que
habrá de lidiarse en el coso desmontable “La Española” con capacidad para 4 mil
800 espectadores y que estará ubicado en la calle Adolfo López Mateos. Esta es
la combinación:
Domingo 21 de enero: Día
fuerte de la Feria. A las 16:00 horas. Plaza de toros portátil “La Española”.
Toros de la dehesa de José Barba para los espadas, el salmantino Domingo López
Cháves, el norteño Antonio García “El Chihuahua” y el aguascalentense Diego
Sánchez.
Con relación al encierro
procedente del rancho La Gloria, donde se ubica la ganadería de José Barba,
casa de la divisa en rosa, blanco y azul celeste, propiedad de don José Barba
Muñoz, vecino del municipio de Lagos de Moreno, Jalisco, éste tiene buena
presencia y los siguientes son sus números y pelajes:
El ejemplar marcado con el
número 113, de pelaje cárdeno oscuro, bragado y caribello; el 97, cárdeno
claro, bragado, nevado, lucero y caribello; el 89, negro entrepelado y bragado;
el 87, cárdeno oscuro, bragado, nevado, caribello y ojo de perdiz; el 85,
cárdenos oscuro, bragado corrido, nevado, salpicado y caribello; y el astado
herrado con el número 101, de pinta cárdeno claro, bragado y caribello.
Por su parte la maestra
Yolanda Reyes, además de hacer la invitación a las fiestas regionales de Rincón
de Romos, apuntó que el certamen de belleza, reina de la Feria 2018 se dará el
jueves 11, día en el que a partir de las 18:00 horas se pasea por las
principales calles de la ciudad al Señor de las Angustias y más tarde las
señoritas Yusleidy, Cithlali, Janely, Karla, Yaleri, Betzaida, Diana, Karen y
Mahelet se jugarán el puesto de máxima soberana.
De igual manera, a lo largo
de la Feria habrá Palenque, Teatro del Pueblo, Rodeo, Torneo Charro,
exposiciones, muestras y concursos, así como zona comercial, artesanal e
industrial, incluyendo funciones de Boxeo y Cuernos Chuecos, eventos
religiosos, deportivos, culturales y sociales, sin faltas los juegos mecánicos.
Amigos de la Fiesta Brava,
mucho gusto en saludarlos. En lo personal no tuve la dicha de ser torero pero
si he sentido ese miedo, guardando toda proporción, cuando uno se viste de
corto para torear algún festival, de estar en el patio de cuadrillas esperando
el momento de partir plaza y de lidiar una res brava, además de las
experiencias que me heredó mi padre, don Addiel Bolio y las que viví al lado de
mi hermano Miguel Ángel en su época de profesional del toreo.
Por ello, me jacto de saber
que ser torero es un honor, un orgullo y una gran responsabilidad revestida de
jerarquía, respeto, dignidad, amor y pasión por la investidura, además de la
física, del alma, del corazón, del espíritu y del cerebro. Es indudablemente
una vocación como lo diría en su momento el “Rey” David Silveti o un monasterio
tal y como lo asegurara el maestro Manolo Arruza.
Precisamente, de una
conferencia magistral que dictara en la Ciudad de México el inolvidable David
Silveti logramos extraer de tan elocuente exposición algunas frases que
describen el concepto silvetista de ser torero.
Decía que para él ser torero
era un acto del espíritu envuelto en una vocación para la que se es llamado. Es
establecer la comunicación con el toro bravo a través de la sudoración y el
miedo que se experimenta delante de la cara del toro.
De la misma manera,
argumentaba que ser torero es el ejercicio honesto de ponerse delante de la
cara del toro pues ante él uno es nada, de ahí la sabiduría para saber sortear
con arte y estética las embestidas del astado.
Y de manera personal, ante
las tantas intervenciones quirúrgicas que le realizaron en ambas rodillas,
llegándosele hasta recomendar que ya no toreara porque no podría hacerlo, el
sabio David simplemente sentenciaba: “Torear es una necesidad y vivir es una
circunstancia y, mientras esté vivo, tengo que seguir toreando”. De ahí
entonces su filosofía torera, la que dividía en tres aspectos: La ética, la
estética y la patética, los que fundamentaba en que el respeto a la profesión
de torero, a las tradiciones y costumbres es la ética; que el arte y el valor
para lidiar un toro es la estética y que el temor al ridículo, al fracaso o a
resultar herido es la patética.
Por ello, a propósito de este
tema, quiero recordar el poema “Se torero es…” del célebre escritor
guanajuatense don Abraham Domínguez Vargas: “Ser torero es ser humano nacido en
alta virtud, con recio temple de acero, con ojos que al ver la luz por vez
primera avizoran el inmenso cielo azul, porque, bajo él, su destino trazado
está en una cruz/ Como esos predestinados en su mística virtud, su mística
será el arte que se luce en el alud de ovaciones y palomas cautivas en el
canesú, que quieren romper su malla y libres, en plenitud girar en torno del
monstruo en una fiesta de luz, que es luz el arte torera, euritmia en sol y
tisú/ Ser torero es ser artista completo hasta lo ritual. Desde el hielo
de las venas en interna tempestad cuando fluye a flor de nervios girando en
cuerpo juncal, hasta el filo de la espada que entra al fondo, hasta dar con la raíz
de la sangre que florece en flamboyán/ Ser torero, por ser hombre, es
cumplir con la lealtad de sí mismo y por entrega con el público que va con la
incógnita en la mente más la fe de presenciar una estampa de museo -cuadro
clásico y triunfal- esculpido en sangre y fuego en hora de la verdad/ Ser
torero, a fin de cuentas, es al fin, saber torear. Ser valiente hasta el
delirio y afrontar la realidad, que después de una faena luminosa puede hallar
los linderos de la Gloria y volverse inmensidad o también perder la vida en un
lance natural”.
Por ello, a todos los toreros
les pido con fervor que sean dignos de su estatus ante la gente recordándoles
que “cuando la inteligencia humana y la irracional belleza animal se conjugan
en la arena ¡surge el toreo! Arte y bravura en escena”


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