viernes, 29 de diciembre de 2017

CRÓNICAS DE ALBERTO LOPERA / Mundotoro y de ARTURO DÍAZ REYES desde Cali, Colombia

Mundotoro.com


Guillermo Valencia vivió su gran día. Por todo lo alto. Años de nervios, ilusiones y desvelos para alcanzar una alternativa que se tornó soñada cuando logró desorejar a un gran toro de Las Ventas del Espiritu Santo. El de la ceremonia de un encierro desigual en hechuras y comportamiento del maestro César Rincón para conmemorar el 60º aniversario de Cañaveralejo, que registró tres cuartos de entrada en tarde de expectación.
Pero no todo fueron buenas noticias al regazo de Morfeo. José María Manzanares, entregado y roto toreando al natural al cuarto, sufrió una tremenda voltereta que obligó a su traslado al término del festejo aquejado de un fuerte dolor en la zona lumbar. Esa misma de la que fue operado tras Santander el verano. Otra vez. La pesadilla que se amenaza con reabrirse. Completó la terna Cayetano, que gustó y paseó un laborioso trofeo del quinto.
El toricantano tuvo un ‘Nativo’ de cum laude para su doctorado. Un gran toro de Las Ventas, con recorrido y buen son, perfectamente aprovechado por el diestro colombiano tras la ansiada ceremonia de manos de Manzanares. Trazó una faena por bajo en redondo, primero, que luego refrendó por ambos pitones acompañado por la música. Dejó una estocada entera y efectiva y afloraron los pañuelos. Dos orejas, que paseó en medio de las ovaciones. El noble toro de Las Ventas fue aplaudido con fuerza en el arrastre.
El cafetero se llevó el lote propicio, pues el sexto fue otro animal muy bravo y encastado, que le permitió series en redondo, especialmente con la zurda, rematadas siempre con el de pecho. Faena alegre hasta el final con pases al abrigo de las tablas. Pinchazo y estocada delantera. Saludó una ovación.
Precioso el vestido goyesco, diseño de Armani, que lució Cayetano. El dinástico paseó una oreja del quinto. Buen toro, aunque un poco falto de raza, permitió al espada construir una faena interesante, muy meritoria, pues la falta de celo de su adversario obligó a robárselos de uno en uno. Remató con ceñidas manoletinas, que se ovacionaron y, tras el acierto con el acero, paseó su trofeo.
Una lástima que, por culpa de la poca raza de su primer oponente, no hubiera ahí opción de triunfo. Intentó llegar por ambos pitones, después de preciosos doblones de rodillas en el inicio. Tampoco hubo suerte con la espada, pues pinchazo, entera y varios descabellos hicieron sonar un aviso. Pese a ello, el tendido le devolvió con palmas el brindis que hizo al inicio y su esfuerzo.
El segundo, para Manzanares, fue lamentablemente protestado desde la salida por falta de trapío y cambiado por el presidente. Salió un sobrero del mismo hierro, bien presentado, pero escaso de bravura. Faena muy técnica ante la falta de casta de su oponente, donde el alicantino dejó muletazos muy suaves y con exquisito temple. Finalizó su actuación con pinchazo hondo y una entera, que dejaron el balance final en cariñosas palmas.
Al contrario que su primero, el cuarto fue un toro serio, bien presentado, que permitió al alicantino bordar lances muy cadenciosos a la verónica. Además, empujó el del maestro Rincón con fuerza al caballo. La dulzura y ortodoxia de las series en redondo por bajo hicieron sonar el pasodoble al compás de los ‘olés’. Naturales lentos y templados. Abandonado, se entregó tanto que incluso recibió una espeluznante voltereta, afortunadamente sin ser corneado. Volvió a la cara del toro, dolorido, para pasaportarlo, pero el metisaca inicial -antes una estocada entera arriba, en su sitio- y lo mucho que tardó en doblar hizo sonar un aviso y el respetable se enfrió. Saludos en ambos, fue trasladado a la Clínica Imbanaco para una revisión médica, debido al fuerte dolor lumbar por la fuerte cogida sufrida.


LA CRÓNICA DE JORGE ARTURO DÍAZ REYES

Felices cumpleaños y grado

Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali, Colombia, XII 28 17

En el aniversario de la plaza Guillermo Valencia le corta las dos orejas al toro de su alternativa y sale a hombros por la Puerta Señor de los Cristales. Manzanares pundonoroso y cogido es doblemente ovacionado. Cayetano recibe oreja justa. Encierro de talante muy diverso. Emociones arriba.

Valencia. Foto: camilo Díaz
Los Domecq de César Rincón, escogidos para el sexagenario de la plaza vinieron casi al margen de la ley por lo que a romana toca. Pero de armónicas líneas y decorosas caras. El segundo, vareado, largo, agalgado y de aspecto juvenil fue protestado por parte del público y devuelto inexplicablemente. En su lugar saltó el más hecho de la tarde con 482 mansurrones kilos. El de la alternativa, primero, “Nativo” Nº 312, de 464 kilos, negro fue de gran nobleza y fondo yéndose ovacionado en el arrastre. Cuarto y sexto también se arrastraron aplaudidos, mientras los otros dividieron opiniones.

Guillermo Valencia, tenía un compromiso, muy serio, graduarse ante dos figuras de lujosa dinastía y conmemorar el aniversario de la plaza sin ser menos. Lo enfrentó con decisión y suficiencia, pero también con fortuna. Se llevó el más emocionante lote; uno de acompasada fijeza y otro codicioso y veloz. Lo honró dando a cada cual lo suyo. Generoso con la capa. Verónicas a gusto, media y después del tumbó a Hildebrando Nieto, quite vibrante por gaoneras, caleserinas y revolvera. Tras la ceremonia, sembrado en los medios, aguantó galope para cuatro cambios apretados por pecho y espalda, ligados con una derecha, un molinete, un cambio de mano y uno de pecho, que hicieron explotar la plaza. La faena fluyó más por la derecha que por la zurda pero siempre templada, cadenciosa y situada. El griterío y la banda se peleaban el espacio. En medio de la batahola brilló la serenidad del toricantano para ubicar el punto final. Tres manoletinas, un kikiriki y un estocadón de padre y señor mío, entregaron el bueno a la ovación del arrastre, mientras Florencio Castillo, el primer alguacilillo que cruzó el ruedo de Cañaveralejo hace seis décadas, invitado de honor, le entregaba las máximos trofeos. Cali era una fiesta. Y a Cesar Rincón (ganadero) se le cumplimentaba en su palco de callejón.

Al sexto que atacó a toda máquina, lo paró con dos largas de rodillas. Quizá no justamente picado quiso tomar el mando, pero Guillermo le plantó cara y acopló su muleta a la velocidad de sus violentas acometidas. Mérito, todo, en una faena de más coraje que lirismo, pero torera, torera. Tras el pinchazo arriba, la espada fue total. Voces y pañuelos clamaron por la oreja, mas Usía dijo no. De todas maneras la Puerta Señor de los Cristales y lo gozado no se lo quitaba nadie.

José María  Manzanares, pareció lanzar desde Cali un mensaje a quienes quieren encasillarlo como artista, dijo aquí que ante todo es un hombre y un torero en toda la extensión de la palabra. Dos toros complejos, bravucones, defensivos encontraron una lidia tenaz pero no excenta de su estética proverbial. El revoltoso cuarto lo cogió en la boca de riego, lo recibió con hachazos en el aire y le le repasó el cuerpo en el suelo mientras llegaban los capotes. De milagro no lo caló, pero lo mandó a la clínica. No sin antes recibir del macho la respuesta de dos señoras tandas y una estocada de efectos tardos. La plaza en pié se rindió al pundonor del alicantino.

Cayetano, luchó a brazo partido con el manso tercero, que buscaba y acabó rajado. El esfuerzo fue deslucido por un pinchazo, una estocada inocua, tres golpes fallidos de cruceta y un aviso. El quinto, al cual Joselito Rus pareo con maestría, tardeó, renunció y se paró, mas la porfía logró lo que la casta no daba halando y halando una y otra vez, poniendo la parroquia de su parte. Mató a ley y tocó pelo con justicia.

Una tarde intensa.  Con muchos significados y evocaciones. Con emociones de las buenas y de las malas. Con triunfo, con drama y hasta con comedia en el sainete montado por la insólita devolución del segundo que rompió el vuelo emocional que la faena del primero había disparado. Cañaveralejo ya tiene 60  años, bien celebrados.

FICHA DEL FESTEJO
Cali. Diciembre 28 de 2017. Plaza de Cañaveralejo. Sol y nubes. Media entrada.  de feria. Aniversario 60 de la plaza. Goyesca. Seis toros de Las Ventas, dispares de presencia y juego, bajos de romana, casta y fuerza. Destacaron 1º, toro de la alternativa “Nativo” Nº 312, negros de 464 kilos, ovacionado, también 4º y 6º aplaudidos en el arrastre. 
Manzanares, saludo y saludó tras aviso.
Cayetano
, silencio tras aviso y oreja.
Guillermo Valencia,
 dos orejas y palmas tras petición.IncidenciasSaludó Joselito Rus tras parear al 5o. Manzanares, cogido por el 4º Fue trasladado a la Clínica Imbanaco para estudios de trauma torácico. Guillermo Valencia salió a hombros por la Puerta Señor delos Cristales.

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