viernes, 22 de diciembre de 2017

FAENA DE PUERTA GRANDE EN CARACAS, 11 DE DICIEMBRE DE 1949



 
LUIS SÁNCHEZ Y BIENVENIDA FUERON BASE DE LA TEMPORADA DE CARRASQUERO EN 1949, PERO EL CARTEL HISTÓRICO LO COMPLETARÍAN LUIS MIGUEL Y VELÁSQUEZ EL 11 DE DICIEMBRE DEL 49...LOS TRES A HOMBROS HASTA LA PLAZA BOLÍVAR DE CARACAS

Nuevo Circo, 11 de diciembre de 1949
Antonio Velásquez, Luis Miguel Dominguín y El Diamante Negro


EL VITO

      HACE 68 AÑOS, el 11 de diciembre de 1949 se hablaba del despertar del pueblo venezolano. Su  riqueza petrolera y una inmigración europea de gran importancia  convirtieron la nación en tierra de promisión. Amanecía en una tierra que se incorporaba  llena de entusiasmo a la modernidad. Su perfil de sociedad requería paradigmas sobre los cuales debía sentar las bases de su perfil.

El toreo nacional era conducido por uno de los grandes ídolos del pueblo, que eran Alfredo Sadel, Carrasquelito y Diamante Negro.
 Luis Sánchez Olivares “Diamante Negro”, torero de Ocumare del Tuy que destacó como  novillero en España la temporada de 1948, campaña que culminó con una brillante alternativa en Granada de manos de Manolo González con toros de Félix Moreno Ardanuy luego de triunfales presentaciones en Madrid y en Sevilla además de los éxitos logrados en en Venezuela.  convirtieron al torero de los Valles del Tuy en un ídolo sin precedentes en los escenarios nacionales.
Hecho muy parecido a lo que ahora vivimos con Manolo Vanegas y Jesús Enrique Colombo y que vivimos con Erick Cortéz luego de su alternativa en el Coliseo de Nimes, apadrinado por el genial Paco Ojeda y una gran figura como César Rincón con reses de Domecq.
El empresario de la plaza de toros de Caracas, don Horacio Carrasquero, al tener en sus manos el inusitado valor del torero criollo como principal atracción organizó una gran temporada a finales de año, en un abono de tres corridas de toros con reses de Colombia, dos encierros de Mondoñedo y uno del sevillano  Francisco García, que había sido mayoral de la vacada de Sanz de Santamaría en Bogotá  y que en Caracas se estrenaba como ganadero. Las  propiedades de don Ignacio habían sido  embargadas por la Corporación de Fomento de Colombia y García, que trabajó en Mondoñedo como mayoral, fue gratificado por la Corporación con parte del ganado  propiedad de don Fermín.
Carrasquero  colocó a Diamante Negro en dos de los tres carteles del abono, tal era su imán taquillero. La primera  tarde con Antonio Bienvenida y Luis Miguel Dominguín, y la segunda, tercera del abono,  la tarde de del 11 de diciembre de 1949 con el mexicano Antonio Velásquez y Luis Miguel Dominguín. 
El cartel, debido a circunstancias ajenas a los toros, tenía el ingrediente del ambiente político internacional ya que enfrentaba al México de la revolución con la España del franquismo. Eran días de la Guerra Fría que encendía sus hogueras con los anuncios de la URSS, la Bomba Atómica, Mao Tse Tung  sin que faltara el ingrediente nacional con el golpe de los militares contra el presidente Rómulo Gallegos.
La plaza de Caracas, el Nuevo Circo, vistió sus mejores galas para el acontecimiento. La boletería agotó sus más de 11 mil  asientos y la barrera fue ocupada, casi íntegramente, por Embajadores y Plenipotenciarios de las naciones acreditadas en Venezuela. No fue tarde de decepción aquella del 11 de diciembre, los toros de Vistahermosa, como distinguía Francisco García su ganadería, fueron de gran calidad. Velázquez, a quien por su valor y gentilicio llamaron “El león de León” cortó dos orejas y un rabo al cuarto de la tarde, Luis Miguel tres orejas, una al segundo y el rabo al quinto, mientras que el venezolano Luis Sánchez Olivares se alzó cortando cuatro orejas y un rabo.
Los tres diestros, y el mayoral de la ganadería colombiana de Vistahermosa, abrieron la Puerta Grande del Nuevo Circo, y fueron llevados a hombros hasta la plaza Bolívar de Caracas, que dista a unos dos kilómetros de la plaza de toros.
Por años la corrida del 11 de diciembre de 1949 fue el festejo del siglo para los caraqueños. Al extremo que   el tenor Alfredo Sadel recordó el acontecimiento en el pasodoble “Domingo 11”, música y letra de su autoría como su brillante interpretación, considerado una de las joyas de la música taurina venezolana. Alfredo fue un buen aficionado taurino y un venezolano triunfador en el mundo de la música. ... Fue un caraqueño de aquella Caracas Sultana y Señorial!!!
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