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| LOS ANDINOS AL PODER, Y COLOMBO COMO VANEGAS ESTÁN A UN PASO DE TOMARLO EN LA MONUMENTAL DE VALENCIA EL PRÓXIMO 29 DE NOVIEMBRE |
Frente a
una de Machaquito para el estreno. Anisado del que por pura casualidad se salvaron las zapatillas,
nos reunimos con los Amigos del Toro impulsados en esta oportunidad por las consecuencias de la fiebre taurina que embarga a los aficionados. Todo provocado por
el cartel del 29 de noviembre en Valencia, toros de Juan Campolargo para Jesús Enrique Colombo mano a mano con Manolo Vanegas, un cartel que a todos nos llena de emoción por sus características de intensa identidad nacional surgiendo sorpresivamente en medio de la vorágine, como un haz de luz que pretrende el
renacer de la fiesta en las áridas arenas venezolanas.
Dos
novilleros salvan la Feria de Valencia, Jesús Enrique Colombo y Manolo Vanegas, cuando se moría por segundo año
consecutivo fulminada por los dardos venenosos del populismo de la política en mezcla de peligroso concktail de mentiras. Estamos
seguros que, sin saberlo, ignorante de aquellos hechos, Erick Cortéz como
atrevido empresario revivió lo vivido en España luego de la partida de
Manolete: Miguel Báez “Litri” y Julio Aparicio, conducidos por don José Flores
“Camará”, salvan la fiesta con su competencia, que aquellos primeros años del
decenio de los cincuenta asesinaban los
herederos de Manolete.
Salvación que tuvo que ver con situaciones
similares a la que vivimos ahora los venezolanos, a punto de suspender una
feria como la valenciana de El Socorro ante la falta de toros respetables para
su abono.
Fue el tema
del cartel de Juan Campolargo, el ganadero, y de los novilleros Colombo y Vanegas el tema de Los Amigos del
Toro.
Hurgando en el recuerdo los antecedentes
nuestros, nacionales, de situaciones parecidas nos encontramos que la primera y
más importante, por fundamental competencia que surgió entre nuestros
novilleros fue la de Eleazar Sananes “Rubito” y de Julio Mendoza. Dos
caraqueños, uno de barrio El Negro Mendoza, de San Juan, y otro que, aunque
nacido en Santa Rosalía, era la
identificación de los parroquianos josefinos: Rubito y El Negro Julio. De estos
dos toreros, tenemos mucho de qué conversar en la tertulia, como hemos de
hablar con la intensidad que reclama su importancia, peo en su momento, de
Litri y de Aparicio, cuando en España era tal el estruendo de su competencia
que hasta el gran Luis Miguel Dominguín se vio obligado a suspender las
corridas de la temporada del norte: San Sebastián, Vitoria y Bilbao. Luis
Miguel dio un paso de costado, porque los púbicos del Norte querían ver a Litri
y Aparicio. Dominguín justificaba sus actos para preparar la estrategia e
impedir la invasión de Sevilla y de Madrid por los muchachos de Camará.
Eso, insisto,
otro día será tema para la tertulia, pero sin el Machaquito y con los añejos de
los cañaverales de los azucarados valles aragüeños.
Hoy
conversamos con dos fundadores de la tertulia Los amigos del Toro, con la idea
de recordar aquellos novilleros nuestros que provocaron similar entusiasmo
décadas atrás. Nos referimos al doctor Tobías Uribe, fino y entendido aficionado y el ganadero y
profesor universitario Alberto Ramírez Avendaño.
-
El
“pique” grande que a rompe a ras recuerdo, fue el César Girón y Moreno Sánchez,
los dos novilleros de Maracay que revolucionaron a la afición de Caracas. - Nos
recuerda el doctor Uribe, quien agrega que -en su primer encuentro en el Nuevo
Circo, porque venían del Calicanto avalados por sonoros triunfos. Aquella
tarde, de inusitado ambiente, Moreno Sánchez fue herido y Girón logró un
triunfo tan grande que lo colocó en el sendero de figura universal del toreo.
Cuenta el
doctor Tobías Uribe que César hizo pareja con un Joselito Torres triunfador, y
toda esa competencia satisfizo en parte a la afición caraqueña…
-
Pero
en el recuerdo, en la memoria de la pasión vivo la reunión de Antonio Parejo
con Pepe Vilma, o las individualidades de Rafael Sulbarán y Cerrajillas, torero
este barquisimetano de mucho arte, desbordante creatividad de gran originalidad,
a quien tenían que buscarle matadores de alternativa para su competencia. En
Caracas fue Rafael Rodríguez el único capaz de sostener la competencia con
Carlitos Martínez.
-
Para el
doctor Ramírez Avendaño, y en la marquesina de la memoria saltan refulgentes
los nombres de Carlitos Martínez y de Joselito López.
-
Antes
sembró pasiones Argenis López, pero con Carlos y Joselito surgieron Lucio
Requena y Eduardo Arcilla quienes en el tiempo se atrevieron tomar el relevo
del Maestro Pedro Pineda y le dieron los mejores momentos que haya vivido la
Escuela Taurina de Maracay.
Ramírez
Avendaño nos recuerda a Carlos Saldaña y a Adolfo Rojas, más tarde toreros de
triunfos importantes, con el grado de matadores de toros en plazas de España y
de México.
-
No
debemos dejar fuera del tintero a los hermanos Ricardo y Oscar Martínez Natera.
Torería y vocación de gran pureza, como el arte que encarnó el estilo y la
forma de Eusebio Rodríguez, el primer “Faraón de Aragua” que llegó a
ilusionarnos hasta que en España tropezó con el amor y encalló por aquellas
playas hasta sus últimos días.
Los hay
muchos más, pero el frasco del Machaco va por las zapatillas de la etiqueta y
las noches caraqueñas se apartaron de lo sublime penetrando en la peligrosidad,
siendo estas situaciones recomendación para suspender, por ahora, la grata
tertulia de Los Amigos del Toro prometiéndole a nuestros lectores recordar
apasionantes carteles de las temporadas de Pérez Pérez, Gregorio Quijano, El
Brujo Lucena y, sobre todo, Gaprofica cuando los ganaderos entendían que había
que sembrar para cosechar…Pero, insistimos, será otro día cuando con el nombre
de Morante Pérez le pondremos punto y final a la dolorosa vida del Nuevo Circo
de Caracas.
@vejotaele
elvitoalostoros.blogspot.com

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