Esplá, de traje de letras y oro
FÁTIMA GARCÍA
MANZANO
EL MUNDO/ Madrid
El público concentrado en el Auditorio de
la Casa del Lector de Madrid buscaba conocer en profundidad al torero, y así ha
sido. Luis Francisco Esplá ha participado en los encuentros que organiza la
fundación y no sólo ha relatado su evolución y su trayectoria en el mundo del toreo,
sino que también ha mostrado sus pasiones, sus inquietudes pero sobre todo, su
cariño al mundo que tantos triunfos le ha proporcionado durante más de 30 años.
"La tauromaquia es arte. Busca la
belleza y la calidad en su ejecución, igual que el resto de las
disciplinas", ha señalado el diestro, al que le fue concedida la medalla
de oro al mérito de Bellas Artes. Esplá ha recalcado cual es su verdadera
pasión y aquello que lo atrajo al mundo taurino: "Me maravilla poder
impresionar a un animal sin que haya apenas contacto, manejarlo e involucrarlo
en todo lo que deseo hacer ".
Sin embargo, el maestro no sólo ha honrado
al mundo del toreo, sino que también ha dedicado unas palabras de atención a
una de sus grandes aficiones: la lectura. Esplá ha recordado los libros, sobre
todo de poesía, que han marcado su vida y que le han acompañado a lo largo de
su evolución, tanto taurina como personal. "Cuando abría los ojos en el
hospital después de una cogida pensaba que por fin tenía tiempo para leer",
ha recalcado.
Durante el encuentro, el torero ha hecho
balance de los toros y las plazas que han marcado su trayectoria a lo largo de
sus 33 temporadas como matador y ha subrayado el profundo cariño y respeto que
siente hacia los astados: "Los espadas nunca nos regodeamos en el
dolor, en la sangre del toro" y ha añadido: "Estos animales han
tenido un entrenamiento genético durante más de 300 años para adquirir su
fiereza. Está dotado para que el dolor sea más llevadero, aunque por supuesto,
también sufre".
Esplá ha confesado que a lo largo de su
carrera se ha sentido "insatisfecho en su profesión" porque
buscaba darle más al público y asegura que siempre ha pretendido guardar una
distancia prudencial con los críticos taurinos para otorgarles libertad al
escribir. "No necesito contrastar lo que yo sé que he hecho, tanto si es
bueno como malo", ha señalado.
"Es una profesión que aun triunfando
te puede quitar la sonrisa" ha explicado Luis
Francisco Esplá, quien después de tantos años en el mundo del toreo, ha querido
hacer un ejercicio de autocrítica. "Un torero nunca puede descargar la
culpa ante el toro y decir que no embestía. Siempre se puede hacer algo para
que la corrida triunfe".

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