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| El Juli, de los matadores que se sumaron al veto a la Maestranza de Sevilla. |
- Sevilla,
de la autocomplacencia a la realidad
- El
Cecetla extiende su cobertura
Por Leonardo
Páez.
Se veía
venir. La pretensión de sentirse el centro del universo taurino y la mala
costumbre de aprovechar el pregón o ponencia inaugural con que inicia la feria
de abril en Sevilla, para que famosos autores y académicos nacionales y
extranjeros reforzaran el sevillacentrismo, trajo como consecuencia la falta de
autocrítica y cuestionamiento de los rumbos que tomaba la fiesta en Europa y en
la colonizada Latinoamérica. Esta idea un tanto colegial de exaltar por sistema
una complacida tradición y defenderla a rajatabla, lejos de sostenerla fue
debilitándola.
La plaza
de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, con 12 mil 500 localidades es,
desde su edificación a mediados del siglo XVII, propiedad de los maestrantes,
una corporación monárquica y borbónica que, luego de 80 años de administración
del inmueble por parte de las familias Pagés y Canorea, enfrenta lo que los
complejos de clase y una rica tradición ganadera de bravo les impidió ver a sus
dueños: una realidad taurina, económica y social que demandaba otros criterios,
tanto en la sociedad como en los aficionados y abonados, y no conformarse con
recabar los dineros para maestrantes, figuras y administradores.
Por ello
hoy, cinco diestros que se sueñan imprescindibles para Sevilla en particular y
para la fiesta en el mundo en general –Morante, El Juli, Manzanares, Perera
y Talavante– se indignaron y vetaron a la mencionada plaza porque su
promotor, Eduardo Canorea, les solicitó, con estridencia, adecuar sus
honorarios a la crisis económica que atraviesa España. Ojalá este desplante de
los cinco imprescindibles fuese oportunidad para dar a la feria de Sevilla en
particular y a la fiesta de toros en general un golpe de timón que animara a
olvidarse del figurismo para recentrar el toreo en la bravura y en la valentía
sin adjetivos. Hay muchos toreros buenos dispuestos a recuperar la tauromaquia
intemporal, no la predecible, comodona y acartonada de los que figuran y que
hoy pasaron a indignarse, como si la fiesta les perteneciera.
El
Cecetla o Centro de Capacitación para Empresarios Taurinos de Lento
Aprendizaje, antes Plaza México, extiende sus nefastos procedimientos, ahora a
la plaza Santa María de Querétaro. El 26 de diciembre de 2013, el Capítulo
Mexicano de la Sociedad Internacional de Cirugía Taurina, que preside el doctor
Jorge Uribe Camacho, a su vez jefe del Servicio Médico de la Asociación
Nacional de Matadores de Toros y jefe de los Servicios Médicos de la Unión
Mexicana de Picadores y Banderilleros, emitió un comunicado en el que dice:
“Este
año ingresan nuevos empresarios y sin ninguna justificación deciden cambiar el
servicio médico de tantos años de la plaza de toros Santa María de Querétaro y
dárselo a otro grupo médico, el de la Plaza México, a cargo del Dr. Rafael
Vázquez Bayod, perteneciente por cierto al capítulo Español de cirugía
taurina, no al mexicano. Sin tener el más mínimo sentido de compañerismo y de
trabajo acepta, dejando fuera a un grupo de médicos especialistas de varios
años.
“El
Capitulo Mexicano de la Sociedad Internacional de Cirugía Taurina –añade– ha
trabajado por que en todas las plazas de toros exista un servicio médico
calificado para proteger la vida del torero y hemos rechazado las veces en que
empresas ocasionales quieren llevar médicos jóvenes o servicios médicos que
salen más barato y son más maleables a su convenir, y hemos logrado que en cada
corrida exista un seguro de gastos médicos para asegurar a los actuantes y a
los mismos médicos. La Unión Mexicana de Picadores y Banderilleros y la
Asociación Nacional de Matadores continúan trabajando por que los servicios
médicos todos sean de primera categoría. El burladero de los médicos no es
lugar para lucirse.
“Por
esta razón el Capítulo Mexicano y los servicios médicos de plazas de toros de
Guadalajara, Morelia, Aguascalientes, Monterrey, San Luis Potosí, Tamaulipas,
Chiapas, Yucatán, Hidalgo, León, Tlaxcala, Puebla, estado de México y ciudad de
México, reprobamos la intromisión de un servicio médico de otro lugar, llámese
Plaza México u otra razón, en este caso a los servicios médicos de la plaza de
toros Santa María de Querétaro. Dr. Francisco Alcocer, la comunidad
médica taurina está con usted y con su equipo. Lamentamos esta intromisión.
A la
familia empresaria de don Nicolás González Jáuregui pedimos continuar
con el apoyo a nuestros médicos de la plaza de toros Santa María de Querétaro.
Señor Gobernador Lic. José E. Calzada Rovirosa, usted más que nadie
conoce la trayectoria de don Xavier Campos Licastro, la formación del
capítulo Mexicano de Cirugía Taurina, los objetivos de nuestra agrupación y la
trayectoria de la familia Alcocer al frente de los servicios médicos de la
plaza de Toros, no necesita Querétaro especialistas ajenos a esta tierra,
concluye el comunicado.

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