El foro
democrático abierto ha sido el más temido por los políticos, siempre lo ha
sido, porque en sus tendidos se reúne la variedad social que no logra reunir
otro espectáculo. En la plaza está el gobernante, el industrial y el banquero junto al político y
al religioso. Hay espacios que ocupa el proletariado y unos y otros se reúnen o
contradicen en diversos momentos de la
lidia.
Mientras
vemos y leemos con asombro la sumisión en el absurdo de las autoridades y de
los comunicadores ante violaciones legales y corrupciones en San Cristóbal, nos
solazamos al constatar que en Colombia aún existe la dignidad entre sus
ciudadanos y aficionados taurinos.
Leemos en
la gran revista colombiana Semana, en nuestro criterio la mejor de Sudamérica,
con el título de Las sonoras ovaciones a
Alejandro Ordóñez en los toros, en una corrida
en Subachoque los aficionados lo aplaudieron por haber destituido a Gustavo
Petro por hechos de incapacidad administrativa.
Petro, como sabemos, terrorista
miembro del M19 organización autora del genocidio en la Corte Suprema de
Colombia, fue quien como Alcalde prohibió la realización de corridas de toros
en la Santamaría de Bogotá.
Leemos en SEMANA:
Desde el momento en que dejó en firme la destitución
contra el alcalde Gustavo Petro, el procurador Alejandro Ordóñez no se había
dejado ver en sitios públicos en Bogotá. La polémica que ha generado su
decisión, incluso, obligó a que las autoridades policiales custodiaran con
efectivos del Esmad la sede principal de la Procuraduría, en el centro de
Bogotá, para evitar cualquier tipo de manifestación. Y la tensión llegó hasta
tal punto que desde finales del año pasado, la parroquia que frecuenta el
procurador cada domingo ha tenido que ser protegida por la Policía.
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| EL PUEBLO ACLAMA A ORDÓÑEZ |
Pero el pasado domingo, y a pocos kilómetros al
noroccidente de Bogotá, Ordóñez se apareció en un evento público. Sucedió en el
municipio de Subachoque, en la plaza de toros Puente Piedra, lugar a dónde los
aficionados a los toros de la capital tuvieron que desplazarse para ver una
corrida, ya que desde hace dos años, la plaza de toros de Santamaría permanece
cerrada para estos espectáculos, precisamente por una decisión de Gustavo
Petro.
Quizás en un cálculo para medir su popularidad, Ordóñez
ocupó una de las barreras de la plaza en compañía de su esposa. La pareja se
sentó junto a Fabio Echeverry, uno de los hombres más cercanos al expresidente
Álvaro Uribe. Y como era de esperarse, las casi seis mil personas que llenaron
los tendidos, no dejaron de ovacionarlo por haber destituido a Gustavo Petro,
precisamente el alcalde que decidió prohibir las corridas en la capital.
El procurador fue recibido con gritos de “Ordóñez,
Ordóñez”, y luego los espectadores coreaban el grito “Toros sí, Petro no”. El
jefe del Ministerio Público tuvo que levantarse de su localidad para saludar
una larga ovación.
Pero los homenajes no pararon. El torero Paco Perlaza le
brindó la lida del primer toro, y otros toreros le entregaron el capote de
paseo para que adornara la barrera que ocupaba.
Ordóñez se sintió encantado con el tributo. Un hecho casi
natural porque en la balanza de a quién quiere usted más si al Procurador o al
Alcalde es natural, que al menos entre los aficionados taurinos, estos se
decanten por Ordóñez pues Petro acabó con la fiesta brava en la capital porque
considerarla como un maltrato a los animales y un espectaculo alrededor de la
muerte. Precisamente, en aquella plaza, y un año atrás, fue donde los
proimotores de la revocatoria a Petro iniciaron la recolección de firmas.
En la corrida también se vieron otras caras de la política,
como el ministro del Interior Aurelio Iragorri, y unos de los 'damnificados'
del alcalde, el emporesario Felipe Negret, gerente de la Corporación Taurina de
Bogotá, empresa a la que Gustavo Petro le canceló el contrato de arrendamiento
de la plaza de toros, ofició como el presidente del festejo.
El procurador Alejandro Ordóñez
se dio un baño de popularidad en la corrida de toros en Subachoque. Foto:
Mauricio Dueñas/EFE
Desde el momento en que dejó en firme la destitución
contra el alcalde Gustavo Petro, el procurador Alejandro Ordóñez no se había
dejado ver en sitios públicos en Bogotá. La polémica que ha generado su
decisión, incluso, obligó a que las autoridades policiales custodiaran con
efectivos del Esmad la sede principal de la Procuraduría, en el centro de
Bogotá, para evitar cualquier tipo de manifestación. Y la tensión llegó hasta
tal punto que desde finales del año pasado, la parroquia que frecuenta el
procurador cada domingo ha tenido que ser protegida por la Policía.
Pero el pasado domingo, y a pocos kilómetros al
noroccidente de Bogotá, Ordóñez se apareció en un evento público. Sucedió en el
municipio de Subachoque, en la plaza de toros Puente Piedra, lugar a dónde los
aficionados a los toros de la capital tuvieron que desplazarse para ver una
corrida, ya que desde hace dos años, la plaza de toros de Santamaría permanece
cerrada para estos espectáculos, precisamente por una decisión de Gustavo
Petro.
Quizás en un cálculo para medir su popularidad, Ordóñez
ocupó una de las barreras de la plaza en compañía de su esposa. La pareja se
sentó junto a Fabio Echeverry, uno de los hombres más cercanos al expresidente
Álvaro Uribe. Y como era de esperarse, las casi seis mil personas que llenaron
los tendidos, no dejaron de ovacionarlo por haber destituido a Gustavo Petro,
precisamente el alcalde que decidió prohibir las corridas en la capital.
El procurador fue recibido con gritos de “Ordóñez,
Ordóñez”, y luego los espectadores coreaban el grito “Toros sí, Petro no”. El
jefe del Ministerio Público tuvo que levantarse de su localidad para saludar
una larga ovación.
Pero los homenajes no pararon. El torero Paco Perlaza le
brindó la lida del primer toro, y otros toreros le entregaron el capote de
paseo para que adornara la barrera que ocupaba.
Ordóñez se sintió encantado con el tributo. Un hecho casi
natural porque en la balanza de a quién quiere usted más si al Procurador o al
Alcalde es natural, que al menos entre los aficionados taurinos, estos se
decanten por Ordóñez pues Petro acabó con la fiesta brava en la capital porque
considerarla como un maltrato a los animales y un espectaculo alrededor de la
muerte. Precisamente, en aquella plaza, y un año atrás, fue donde los
proimotores de la revocatoria a Petro iniciaron la recolección de firmas.
En la corrida también se vieron otras caras de la
política, como el ministro del Interior Aurelio Iragorri, y unos de los
'damnificados' del alcalde, el emporesario Felipe Negret, gerente de la
Corporación Taurina de Bogotá, empresa a la que Gustavo Petro le canceló el
contrato de arrendamiento de la plaza de toros, ofició como el presidente del
festejo.

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