Antonio Lorca.
Julián López El Juli denuncia el trato “arrogante, despótico, soberbio e insolente” de los
empresarios sevillanos en las negociaciones con los toreros, y justifica por
ello que “a nivel personal, en virtud de mi compromiso ético con la
tauromaquia, puedo afirmar que no toreo con la empresa Pagés mientras no se
respete mi condición y dignidad como torero, y la de mis compañeros”.
Así de rotundo se expresa el torero
en un comunicado en el que expone su opinión sobre el veto que él y cuatro
compañeros más -José María Manzanares, Miguel Ángel Perera, Alejandro
Talavante y Morante de la Puebla- han impuesto a la plaza de la Maestranza
de Sevilla mientras continúen los actuales gerentes, Eduardo Canorea y Ramón
Valencia.
El Juli, al igual que ya lo hicieran
a título personal Manzanares y Perera, detalla con dureza su opinión sobre la
forma de proceder de los empresarios sevillanos, cuenta su peripecia personal
con ellos durante los últimos años, y concluye con su firme decisión de no
pisar, por el momento, la plaza andaluza. Y todo ello lo refleja en un largo
escrito que titula: A la afición de Sevilla.
Cuenta El Juli que “las
malintencionadas declaraciones de los representantes de la empresa Pagés, en un
encuentro con la prensa, fueron la gota que colmó el vaso de una situación
insostenible; pero aquellas manifestaciones -continua- no son más que el
reflejo del trato que desde hace años la empresa de Sevilla dispensa a los
toreros. Despotismo, soberbia e insolencia podrían describir la mayoría de las
negociaciones mantenidas con ella”.
Se queja el torero de “la inadmisible
falta de respeto” cometida contra los representantes de los toreros, “que han
sufrido continuas y permanentes agresiones verbales, cuando, como nosotros,
merecen un trato decoroso, tanto por ser depositarios de las voluntades de un
colectivo, como por su propia dignidad personal”.
Desgrana, a continuación, las
extrañas relaciones que el torero dice haber mantenido con la empresa. “Mi
apoderado y yo mismo, -explica- hemos vivido en primera persona esta manera
mezquina de proceder”. “Han bromeado irónicamente, -añade-, sobre la
posibilidad de que yo entrara en la afición de Sevilla y volviera a abrir mi
soñada Puerta del Príncipe; se han jactado de que la única posibilidad sería
ante la benevolencia de un público ‘cegado por la lluvia’, o han atestiguado
que ‘por mil orejas que El Juli corte en Sevilla no interesa a la afición”.
Al igual que Miguel Ángel Perera, El
Juli dice que ha sido víctima de reiterados incumplimientos a la hora de
recibir los honorarios pactados, y de represalias por pertenecer al llamado
G10. Por todo ello, prosigue que “a pesar de la arrogancia con la que he sido
tratado, personalmente he cedido la mayoría de las ocasiones por el inmenso
respeto que siento por la afición de Sevilla”. “Los toreros soñamos con torear
en Sevilla”, afirma, y ‘llevamos años cediendo por su afición, y porque este
rito ancestral siga moviendo y conmoviendo corazones, pero esa entrega en lo
material y en aquello que agita el espíritu de todos los que amamos el toreo,
no se corresponde con el trato que recibimos por parte de la empresa Pagés,
tanto de manera privada como pública”.
Apela por último a la actuación de la
Real Maestranza, propietaria de la plaza, para solucionar el conflicto
planteado, y concluye que ‘la plaza de Sevilla, por su afición, por su
categoría, por su relevancia histórica, y porque el toreo la necesita ahora más
que nunca, debe tener unos gestores que amen profundamente el arte de torear’.
OTRO COMUNICADO DEL JULI DE ULTIMO MOMENTO:
(Desde Cancun) “En virtud de mi compromiso ético con la
tauromaquia” … http://wp.me/paTPo-6n4
No hay comentarios:
Publicar un comentario