miércoles, 4 de septiembre de 2013

TALAVANTE CONDUCE EL TOREO HACIA SU REIVINDICACION


 La Fiesta sale del Ghetto con el triunfo de Talavante que impone los toros en televisión

EL VITO(*)


A hombros tras lograr trofeos de seis orejas gracias a una gran corrida de Zalduendo con la que Talavante se atrevió "cantar por bulerías" durante la faena de alguno de sus toros, en el centro del ruedo de Mérida, Badajoz 


Más de un millón 500 mil personas vieron la corrida de toros que Televisión Española transmitió el domingo desde Mérida, Badajoz. Son datos de Europa Press, que nos informa que en la hora final de la corrida  hubo un 5,4 por ciento de cuota de pantalla, 4,4 puntos más de lo que registró el domingo anterior en TVE en ese horario.
El nuevo presidente de la Corporación de Radio y Televisión Española,  es Leopoldo González Echenique. González es presidente de TVE desde junio de 2012, y desde que está al frente de TVE es la segunda vez que TVE emite corridas de toros.
El otro festejo televisado en directo para España, Europa y retransmitida para América Hispana en horas de la madrugada, fue la del 5 de septiembre de 2012 desde Valladolid.
Fueron seis años de gobiernos socialistas en los que los toros fueron excluidos de la parrilla de la pública, por ser considerados contenidos no apropiados para el horario de protección infantil.
Un año más tarde volvieron a verse toros en Televisión Española. Sin tener que pagarle a las cableras, o la los circuitos cerrados como si espectáculos pornográficos se tratara. La corrida de toros se transmitió a señal abierta. La Fiesta volvió a la cadena pública con  Alejandro Talavante en solitario, lidiando un bravo y muy noble un encierro de Zalduendo. Lo hizo desde Mérida (Badajoz), en directo para todas las televisiones españolas y, desde el Canal Internacional, en diferido para todo el planeta.
Disfrutar de los toros,  el único animal que lucha por su vida en la plaza y que según su comportamiento puede merecer el perdón de su vida, fue vista por más de millón y medio de personas, un 10,8 por ciento de la cuota de pantalla.
Un buen dato, sobre todo si se tiene en cuenta que la triunfal encerrona de Talavante transcurrió en plena operación regreso de vacaciones cuando más de la mitad de España estaba en las carreteras. Un dato por encima de la media de la emisora pública en la época del Verano de Vacaciones. La Corrida de Mérida compitió con la película «La verdad oculta» (protagonizada por Gwyneth Paltrow y Anthony Hopkins) y el programa «Españoles por el mundo» que fueron  seguidos por menos de 600.000 espectadores. Con los toros se ha superado el millón y medio , por delante de otras cadenas como Telecinco, Cuatro, La Sexta y tanto las autonómicas como las emisoras afiliadas al Cable. Es decir, de cada 3 españoles, 2 vieron los toros. ¿Qué tal?
La media hora final de la corrida, que se ofreció en La 2, tuvo un 5,4 por ciento de cuota de pantalla, 4,4 puntos más de lo que registró el domingo anterior en ese horario. Es la segunda vez que TVE emite corridas de toros desde que Leopoldo González-Echenique fue nombrado presidente de la corporación en junio del año pasado.
El anterior festejo se emitió en el 5 de septiembre de 2012, durante la Feria de Valladolid, rompiendo con los seis años en los que los toros habían estado excluidos de la parrilla, fue seguida por 1.157.000 de espectadores, el 12,7 por ciento de la cuota de pantalla, un «share» similar al registrado el 14 de octubre de 2006, la última corrida emitida por la pública antes de que se «vetasen» los toros por un texto sobre violencia animal de su Manual de Estilo, suprimido ya.
La emisión del cartel de la Feria desde Mérida, la encerrona de Talavante con seis toros, se enmarca en «la filosofía de la Corporación de RTVE de tratar con naturalidad la Fiesta Nacional Española en atención a su dimensión cultural, económica y social,  según señaló Leopoldo González Echenique, que ha defendido en distintas ocasiones la «estricta legalidad» de emitir toros, un contenido que considera de «interés cultural».
Cuando se organizó la Corrida de Mérida, fue con la intención de exaltar la fiesta.
 El cartel inicial Morante de la Puebla, el artista inspirado, y Alejandro Talavante, una zurda prodigiosa, mano a mano, se prestaba para ello.  Morante no llegó a recuperarse a tiempo de la grave cornada de Huesca. Morante, aunque convaleciente, dio aliento desde el callejón al compañero.
La cuestión estaba en que para que los toros se diesen por la televisión pública, en abierto, había que ceder los derechos de imagen. A cambio se obtenía lo que tanto le falta a este espectáculo, normalidad. El hecho de que alguien, haciendo zapping, se encuentre con toros en abierto de manera natural. Salir del gueto, vamos.
Con estos antecedentes, Talavante no lo tenía fácil. Seis toros para él solo. La última vez que lo intentó fue en San Isidro, con victorinos, mucho más exigentes, pero salió mal la apuesta.
El extremeño es un torero de contrastes, de apuestas, de retos. Si algo ha dejado claro es que se crece en la adversidad.  Anduvo fácil con los dos primeros. Sin exigencias. Como andaba a gusto, como en el patio de su casa y hasta  se tomó la licencia de amenizar los últimos compases de la faena cantando por bulerías.
El tercero, más exigente, hizo que aflorara un torero técnico, reposado, largo, conocedor de terrenos… Engarzó los naturales sin perder paso, citando con los vuelos de la muleta y rematando atrás. Fue lo más puro de una tarde variopinta en la que se notó el esfuerzo por estar fresco y variado con el capote. Destacó en un quite por chicuelinas y otro por tallaferas.
A partir del cuarto se perdió el hilo de lo formal porque Talavante torea, canta y, si hace falta,  hace teatro para presionar al presidente.
El indulto de "Taco", el cuarto de la tarde, como se llama el toro que volverá al campo, es cuestionable y polémico. Es difícil saber cómo se habría comportado de tomar un segundo puyazo, pero sí es innegable que no se cansó de embestir, a todo. En banderillas el toro apretaba hacia toriles, signo de manso, pero no se rajó y siguió los vuelos de la muleta.
En definitiva, parecía algo más de cara a la galería, por mostrar todo lo bonito del toreo y engrandecer el ambiente festivo, que en un indulto con el reglamento en la mano.
Con el quinto pasó inadvertido, fue el único que pinchó. El resto del encierro lo despachó con estocadas limpias. En el sexto no hubo acople aunque sí un buen quite por verónicas.
Lo sucedido en Mérida es un buen ejemplo de lo que podría ser un mínimo, una base sobre la que construir.


(*) Fuente de la información en las reseñas de Rosa Jiménez Cano, Rosario Pérez, Lucas Pérez y Álvaro Acevedo

No hay comentarios:

Publicar un comentario