Lama de Góngora se deja el triunfo con la espada
| Lama de Góngora |
A portagayola se fue Lama con el sexto y le tiró esa y otras dos largas cambiadas más de rodillas. A la verónica hubo más deseo que limpieza. La faena se desarrolló por otro palo: había más que torear, enganchar y llevar. Góngora por la derecha mandó con fibra y determinación; aunque si embestida y torero se ajustasen más ganaría en pureza. Sonó la música para Lama de Góngora. A izquierdas el juampedro reponía con cierta incomodidad. La diestra volvió a hacer latir el corazón de la Maestranza. La espada lo desconectó gravemente de nuevo.
Gonzalo Caballero fue volteado al final de la faena del primero. La voltereta por bernadinas le puso emoción a una faena sin la sal de la casta brava; más El desvanecimiento acabó en la en raza de Caballero, que insistió en repetir por Bernadó. Acabó en la enfermería tras matar. De ella volvió para dar cuenta del cuarto. Se fue a la puerta de toriles con el capote a la espalda. Se paró el novillo y Gonzalo libró medio farol/caleserina de milagro. No valió nada el becerrote y la valerosa actitud de Caballero quedó desnuda.
El colombiano Sebastián Ritter también se presentaba en Sevilla como Góngora. Lo hizo con un buen juampedro que se estiraba con bravura por la mano derecha. Pero la mano derecha no se estiraba siempre con la embestida, sin vaciarla. Valor por encima de la definición en el concepto a seguir. La verticalidad castellista, y no solamente, como denominador común. El quinto, como una vaca desnutrida, se partió un pitón contra el burladero; el sobrero no se sostenía en pie. Lo sostuvo la presidencia. Tampoco ayudaban los trallazos de la brega. Ni los latigazos luego con la izquierda de Ritter. La falta de fuerza dejó la embestida debajo; el colombiano tragó. Otra faena muy larga. La espada fue un calvario.
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