viernes, 26 de abril de 2013

Escribano escribió con tinta de gloria e hizo de Miura una bandera de triunfo

 

El 4 de mayo estará en Maracay
 con los toros de Juan Campolargo





EL VITO
Aunque despuntaba en festejos menores, sin picadores y sin triunfos,  de Manuel Escribano teníamos noticia por parte de  su padre, Paco Escribano.  Hoy Manuel es el referente de la Feria de Abril de Sevilla. En menos de 24 horas se convirtió en noticia importante,  de esta temporada del 2013, y pasará a la historia además de su gesta como un capítulo importante en la vida del joven maestro Julián López "El Juli", quien  acuñó la moneda de las dos caras. El triunfo y la de la tragedia; pero, la Justicia existe,  esta Feria de Sevilla  ha de llevar debajo de la carpeta que reúne los pergaminos de los acontecimientos,  lo hecho por Manuel Escribano, un buen torero sevillano que llevaba mucho tiempo en "la banca", esperando con sabia paciencia por los minutos que la historia le guardaba con precisión de reloj suizo. Esos minutos que son aprovechados para aquellos que están  dispuestos y preparados,  a cambiar la onza.

Paco es el padre de Manuel.  Veterinario sevillano, conversador, y ocurrente, imaginario e insistente, que siempre asoma una solución convertida en negocio, para cualquier problema. Es Paco Escribano un profesional del campo bravo andaluz, una relación que le ha convertido en llave para abrir cancelas a los caminos de las impenetrables ganaderías de España. 

A Paco le  conocimos en Gerena,  Sevilla. Fue una fresca mañana abrileña cuando Tomás Campuzano,  por insinuación de Alberto Aleaño, encerró dos toros de los Herederos de Bernardino Piriz, de Badajoz,   para "probar" al novillero Erick Cortéz, quien iba bien recomendado desde Maracay,  donde Campuzano se había convertido en el ídolo de la fiesta,  y Aleaño tenía buenos amigos gracias a las puertas que abría con sus triunfos el menor de los hermanos Campuzano.
Invitados especiales para esta prueba del torero criollo fueron los ganaderos Alberto Ramírez Avendaño, Idelfonso Riera Zubillaga, Orlando Echenagucia Hernández y Andrés Miguel Velutini que,  como todos los años,  visitaban Sevilla en días de la Feria de Abril. 

Con ellos el periodista Federico Núñez, hombre de gran sensibilidad y muy amigo de Alberto Aleaño, gran taurino y buen aficionado. Fue Federico Núñez el que le abrió el camino de Venezuela a los hermanos José Antonio y  Tomás Campuzano.

Aquella mañana durante el tentadero concertamos un viaje a Carmona, porque supimos que, al día siguiente, el rejoneador Antonio Ignacio Vargas, padre del  matador de toros César Vargas Girón,  lidiaría vacas de Miura. Convinimos con Escribano el breve viaje,  porque esa era una oportunidad única para ver lidiar vacas de la famosa vacada de Zahariche.
 
Acordamos con Federico y a media mañana nos dirigimos por la carretera general, hermosos parajes en cuyo margen está un anfiteatro romano  rodeado de senderillos laberínticos que discurren entre frescuras de geranios, arrayanes, antes de entrar a la histórica ciudad por la Puerta de Sevilla,  edificación que, según Pemán, es el más valioso ejemplo de puerta romana.

El tiempo, aquellos espacios y aquellos años, era una mesa revuelta sobre la que estaba regada un rompecabezas que ahora con el triunfo de Manuel Escribano, a más de 30 años de distancia se reúnen en la tarde histórica que acaba de acontecer en la Plaza de Toros de la Maestranza de Sevilla, donde Manuel, el hijo de Paco, abrió con su triunfo un sendero que debería llevarle a la consagración como torero.

Involucramos a Erick Cortéz, ayer soñador de oportunidades, hoy figura de la fiesta en Venezuela y Gerente de la Empresa Agrocasta, porque ha sido Cortéz quien contrató  a Manuel Escribano, suspendidopor la Asociación de Toreros de Venezuela,  para la corrida del 4 de mayo en Maracay. 

El triunfo de Escribano fue con la divisa de Miura. LA misma  ganadería de aquellas vacas de Carmona, que tentara el rejoneador Antonio Ignacio Vargas, padre de César Girón, factor importante en la preparación de Manuel Escribano para su compromiso en Sevilla en magníficas condicionnes para su cita con  "Datilero", toro con el que el joven sevillano alcanzó el  histórico triunfo que se lo brindó a César Girón.

Manuel Escribano ha sido torero de Venezuela


De novillero se estreno en la vieja plaza de La Victoria, la que custodian Edgar Díaz y los hijos de Pablito

 Aquella tarde, plena de sucesos violentos que involucraron en las taquillas a su padre Francisco, Escribano lidió novillos, lidia  que presenciamos entre barreras de la vieja arena de la Ciudad Heroica junto a Federico Núñez.

Más tarde fue Escribano, torero triunfador en Tovar y Mérida y logró triunfos en Valencia y en Maracay en su rodaje silencioso, consciente que era su período formativo, como lo hizo también en Francia, con la humildad suficiente de llenarse de paciencia en la banca, a conciencia que tenía la onza para cambiarla apenas le llegaran los minutos que el destino le tenía deparado en el partido de la vida. 

Para el 4 de mayo este torero  está anunciado en Maracay, gracias al ojo taurino de Erick Cortéz, que reúne en la Maestranza dos cartelazos de postín. A  este torero del que hoy habla el toreo, colocando su nombre junto los grandes,  como El Juli - gloria e infierno: Manzanares -el príncipe defenestrado-, Talavante -la gran expectativa -, Tomás -la genial incertidumbre -, entre ellos surge el nombre de este Manuel Escribano, que lo hace desde la sustitución.
Es decir, sin haber escrito su nombre el organizador en el recipe de la corrida de Miura, como si la Empresa Pagés se hubiera tropezado con su nombre hurgando en la hojarasca por pura casualidad, estará el 4 de mayo en Maracay 

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