"MORENITO"
HA SIDO
MARACAY
VESTIDO DE LUCES
VÍCTOR
JOSÉ LÓPEZ
EL VITO
Desde que
se descubrió entre los más aventajados alumnos de la Escuela Taurina Municipal,
José Nelo se
convirtió en heraldo de triunfo del maestro Pedro Pineda. Vió el viejo maestro cómo encarnó "Morenito de
Maracay", el
estilo de Aragua. Era su personalidad,
expresión deportiva del
toreo, la que le inyectó Carlos Arruza al sentido de la lidia y que en Maracay fuera ejemplo
para el maestro César Girón, para sus hermanos Curro y Efraín, ejemplos
permanentes de todos los alumnos de Pineda como la expresión maracayera del
toreo.
Ya lo dijo José
Casanova, "es
la forma de torear en Maracay" cuando nos ordenó escribir aquella Fragua de Toreros que el tiempo convirtió en horno
para fundir el corazón de Sevilla que "se está quemando en Aragua".
Y, fíjese usted, amable lector, fue en Sevilla y en relato de Pepe Alameda, siendo José Nelo un novillero que
destacó en la Maestranza, la primera vez que supimos de un paisano llamado "Morenito
de Maracay".
José
Nelo "Morenito de Maracay" despuntó como el mejor entre todos los aspirantes de
aquella prolífica camada de torerillos, credencial que le ayudó a decidirse
viajar a España. Fue en Madrid donde, algarete de un destino incierto, José Nelo de radicó. Mucha Casa de
Campo, casi nada de campo bravo todo él lleno de esperanzas hasta que se cruzó
en el camino con Luis Álvarez Sánchez , aquel novillero narriquí, sobrino de El
Andaluz, torero de
preclara inteligencia que entendió que con sus sólidos conocimientos podría en
la vida despuntar mejor como taurino que que como torero.
Y la vida
le dio la razón a don Luis.
Fue "Morenito
de Maracay" la
primera figura del toreo internacional apoderado por Luis Álvarez, el torero del Barrio El Milagro
abriría un camino en el que en un futuro no muy lejano incluiría los nombres de
Enrique Ponce y
de César Rincón,
dos históricos de la fiesta que de no haber existido José Nelo "Morenito de Maracay"
difícilmente se habría cobijado a la sombra de Luis Álvarez.
Luis Álvarez hizo a José Nelo, y José Nelo fue la base para la
proyección de Luis Álvarez. No nos cabe la menor duda. Juntos alcanzaron
posiciones muy destacadas por su
importancia, integraron una pareja que con valentía dio la cara ante los
planteamientos de la dura lucha que ha existido, existe y ha de existir en la
Fiesta de los Toros. Mientras "Morenito" superaba avatares en la cara
de los toros, don Luis capeó temporales imprevistos con sus dotes de
inteligencia, paciencia y trato a los seres humanos.
El paso de José
Nelo "Morenito de Maracay" por Madrid ha sido destacado, muy destacado y es por
ello que cuando nos enteramos de los recientes carteles de Maracaibo, San
Cristóbal y Valencia nos dio pena saber que contamos con empresarios y
organizadores que viven a espaldas
de la historia y que no han sido capaces de entender, comprender y coexistir
con el sentido venezolano de la fiesta. Ha sido "Morenito" un auténtico del toreo nacional, y
sin embargo quienes mueven las cuerdas del tinglado, no se han dado cuenta que
sus marionetas, las que danzan al ritmo
de otros intereses, no son capaces de darle identidad taurina a la
nación.
José
Nelo "Morenito de Maracay" ha sido un torero reconocido en el mundo de la fiesta. Su
amplitud expresiva lo coloca en el rango de los toreros largos; variado con la
capa, soberbio en banderillas, de indiscutible personalidad con la muleta y acertado estoqueador.
Morenito de
Maracay goza de amplio respeto entre los más exigentes profesionales del toreo,
y de admiración entre los aficionados. Respeto por sus credenciales que le
otorgan 30 corridas de toros, tres novilladas y 64 toros estoqueados en la
arena de la Monumental de Madrid. Ha sido el último venezolano en abrir la
Puerta Grande (1987), y entre sus éxitos, en la caja de sus triunfos, se atan
con lazos del recuerdo las divisas de Sánchez Cobaleda, Pablo Romero, Marqués
de Albaserrada, Samuel Flores, Manolo González, Dolores Aguirre...Toros de
hierros forjados para toreros machos
El próximo
domingo 5 de mayo le dirá adiós Morenito a la profesión que supo honrar. Lo
hace en la que ha sido su plaza, su la arena, el ruedo en el que supo abrir el
surco de la emoción para en su cárcava sembrar la semilla que en Aragua
florece, junto al corazón de Venezuela.

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