MÉXICO, Distrito Federal. 4 de noviembre (Especial).- La segunda corrida de la
Temporada Grande Internacional 2012-2013, con casi tres cuartos de entrada en
el sector numerado y bajo un clima frío y amenaza de lluvia, tuvo como
triunfadores a los diestros Arturo Macías y Octavio García “El Payo”, quienes cada
uno obtuvieron un apéndice, apuntando también que si el rubio torero hubiera
atinado con los aceros se habría hecho de cuatro orejas y quien también hubiera
“tocado pelo” fue el español Alejandro Talavante no estar mal con el alfanje.
De esta manera,
se lidiaron ejemplares bien presentados de la dehesa queretana de Barralva,
siendo bueno el lidiado en tercer lugar que recibió el arrastre lento a sus
despojos. Regulares resultaron el primero y el segundo, mientras que el cuarto
y el quinto dieron complicado juego.
ARTURO MACÍAS
En el toro que
abrió plaza, llamado “Príncipe”, el torero de Aguascalientes lanceó bien a la
verónica. En el tercio de varas Javier Prado picó con justeza y quitó entonces Arturo
por vistosas saltilleras rematando con una revolera y una brionesa para ser
ovacionado. Con la muleta comenzó a corta distancia en los medios con dos
cambiados por la espalda, intercalando el de pecho, para luego torear por el lado
derecho, llevando el engaño a media altura por una evidente falta de fuerza en
los remos delanteros del “socio”. Por el izquierdo la historia fue la misma
pero eso sí, Macías siempre haciendo el toreo con asentamiento y una clara y
torera disposición por los dos perfiles. Siguió despatarrado por el derecho,
ligando pases intensos y templados, adornando con la arrucina y el forzado de
pecho. Atemperó con talento en otra serie, previo trincherazo, para finalizar
con ceñidas manoletinas coronadas con el de la firma y un desdén. Mató de
estocada entera para cortar una más que merecida oreja que le otorgó con buen
tino el juez de plaza debutante Jesús Morales para a continuación recorrer el
anillo el espada bajo las notas musicales de “Pelea de Gallos”.
A su segundo
nada le hizo con el capote de inicio pero mejor se vio en un variado quite, no
muy aseado, a través de una chicuelina, una navarra y una caleserina. Con la
sarga, previo brindis al reconocido cantautor ibérico Joaquín Sabina, comenzó
doblándose con suavidad para luego estar valiente por el lado derecho con un
ejemplar nada fácil hasta sufrir un susto que no pasó a mayores. Siguió en la
cara del toro para estar más que dispuesto a pesar de las complicadas
embestidas del astado. El trasteo permaneció en tenor similar, cayendo en un
bache, por lo que Macías decidió cortar por lo sano con estocada honda y tendida.
ALEJANDRO TALAVANTE
El badajocense
en el primero de su lote veroniqueó con lucimiento a pies juntos y después
quitó por chicuelinas para terminar templándolo por delante, caminándole hacia
atrás, y aprovechar el viaje para rematar con una revolera. Su labor muleteril la
brindó igualmente al artista Sabina para empezarla doblándose con torerismo,
aunque el astado también acusaba debilidad de remos. Ya erguida la figura, el
extremeño optó por torear al natural con voluntad para pasarse luego el engaño
a la derecha y por ahí hacer el toreo con aguante. Siguió alternando los lados
con valentía, sobresaliendo su quehacer diestro, por donde llevó templado y
embebido en la tela roja al barralveño e intercalando adornos de mucha
inspiración traducida en desdenes, los de pecho y un trincherazo. Vino entonces
el toreo en tablas y en un palmo de terreno, con arrojo y buen trazo. Acabó de tres
pinchazos, otro hondo tendido soltando y tres golpes de descabello para recibir
un aviso.
En su segundo
bregó con oficio en tanto que con la franela comenzó su labor con cinco
muletazos vaciando por alto y sin mover las zapatillas en la zona de los
tableros para luego estructurar una faena de mucho mérito, por las dificultades
del burel, principalmente por el pitón derecho, obligándolo y marcándole la vereda
por donde debía ir. Y así cuajó la pieza torera, aguantándole de verdad. No
acertó con la espada y fin de la historia.
OCTAVIO
GARCÍA “EL PAYO”
El queretano en
el primero que le tocó en suerte veroniqueó con voluntad. Su quehacer de muleta
la comenzó en los medios con dos cambiados por la espalda, dos de pecho y el
desdén, perdiendo las manos el astado. Rearmó sus trastos el torero y por el
derecho ejecutó tres templadas y largas tandas de buen gusto. Persistió por ese
pitón para cuajar la mejor serie y entonces pasarse la sarga a mano siniestra y
recrearse en todos y cada uno de los lances que dibujó en el ruedo, lo mismo
que cuando regresó a su labor derechista, adornando con el cambio de mano por
delante. Cerró su faena con pases en redondo y sin enmendar el terreno, además
de manoletinas para finalizar matando de dos pinchazos y estocada honda
contraria, siendo ovacionado con fuerza en el tercio y al noble astado de Barralva,
“Cachetón” de nombre, mereció el honor del arrastre lento a sus restos.
Y en el que
cerró el festejo “El Payo” lanceó bien a la verónica a “Maitecho”. Buena vara
de Salomón Azpeitia y con la muleta el diestro queretano, al igual que sus
alternantes, le brindó a Joaquín Sabina, iniciando en el centro del ruedo con pases
variados aunque el toro acusó falta de fuerza. Por el lado derecho largó tela
con temple y calidad, intercalando un cambio por la espalda y el de pecho. Por
el izquierdo, a media altura, logró buenos momentos pero decidió darle curso al
trasteo por el perfil diestro con mucha clase y acto seguido meterse entre los
pitones y aguantando sacarle muletazos de gran valor. Una labor de pleno
consentimiento por ambas manos, haciendo el toreo lento y artístico, en
redondo, con un sello muy personal y a la mínima distancia como las bernadinas
ajustadísimas que ejecutó. Terminó de media estocada trasera y tendida, además
de dos golpes de descabello para recibir una valiosa oreja que se tuvo que
guardar ante algunas protestas injustas.
En fin, un
regreso feliz a la gran plaza de Arturo Macías y un rencuentro consigo mismo y
con el público de Octavio García “El Payo”.
CASTELLA, OREJA Y BRONCA EN GUADALAJARA
GUADALAJARA, Jalisco. 4 de noviembre (Miguel Garibay, especial).-
Buena entrada en el coso Nuevo Progreso para la cuarta corrida de la campaña y
en la que el diestro francés Sebastián Castella logró cortar la única oreja del
festejo a cambio de ser abroncado en el segundo astado de su lote.
Se lidiaron
toros de la dehesa de Campo Real, bien presentados y de buen juego en términos
generales, siendo los corridos en quinto y sexto lugares los bureles más
complicados.
Eulalio López “Zotoluco”
en su primero, débil, realizó una faena más que torera pero falló al matar para
ser aplaudido. En su segundo ejecutó un trasteo que fue de menos a más,
haciendo el toreo con clase y reposo. Por desgracia no acertó con el acero y
todo quedó en una salida al tercio.
El francés
Sebastián Castella al primero de su lote le cuajó una brillante faena con
capote y muleta para matar bien y cortar una oreja. A su segundo, uno de los
complicados, poco le pudo hacer. El público se metió con él y él mismo se
encaró con el respetable para al final ser silenciada su labor.
Juan Pablo
Sánchez, quien debutó en esta plaza, a su primero le realizó una importante
faena pero falló con el estoque para dar una vuelta al ruedo con mucha fuerza y
en el que cerró plaza, el otro astado difícil, volvió a estar en el mismo nivel,
muy por encima del burel. Mató de estocada y fue aplaudido por el esfuerzo y la
actitud.
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