La segunda y
última corrida de las XVIII Fiestas de Calaveras en la ciudad de
Aguascalientes, celebrada en su coso Monumental ante más de media entrada y
bajo un clima fresco y apacible, fue marcada por la única oreja que se cortó en
el festejo y que fue a parar merecidamente a la espuerta del diestro local
Arturo Macías y por la inoperancia del matador también anfitrión Joselito Adame
con la espada al malograr, primero, las faenas de su lote y, segundo, la del
toro de regalo, pues de haber acertado estaríamos hablando de cuando menos tres
apéndices. Y sobre el otro alternante, el debutante en este coso, como diestro
de alternativa, el tlaxcalteca Sergio Flores, mostró oficio, técnica y gusta
del bien torear pero a veces peca de falta de proyección y comunicación con el
público.
De esta
manera, se lidiaron siete astados, uno de ellos de regalo, bien presentados de
la ganadería tlaxcalteca de Montecristo, aunque algunos lucían el hierro de su
dehesa hidalguense hermana, Cieneguilla, los “jugados” en segundo y tercer
lugar, siendo bueno el primero de ellos y de regular a bueno el otro pero
acusando debilidad de remos. Los demás montecristianos fueron bueno el primero
algo débil y bueno también el quinto. Complicados cuarto y sexto, y regular el
séptimo de obsequio. Y uno de la divisa potosina de Carranco, lidiado como
octavo de regalo, complicado y débil.
ARTURO MACÍAS El
aguascalentense en el toro que abrió plaza, llamado “Vencedor”, ejecutó cerrado
en tablas una larga cambiada de rodillas para después de pie jugar bien los
brazos en lances a la verónica y quitar en los medios ajustadamente por
saltilleras. Con la muleta, a un ejemplar con nobleza, clase y calidad, algo
falto de fuerza, le cuajó una faena de menos a más a base de series derechazos
templados, aunque con varios enganches, a veces bajándole la mano y otras a
media altura, intercalando adornos como los pases de pecho, el molinete, el de trinchera
y el cambiado por la espalda. Por el izquierdo logró una aceptable tanda para
terminar con más toreo derechista y manoletinas. Mató de estocada ligeramente
contraria para cortar una oreja.
A su segundo,
rajado, le dio una larga cambiada de rodillas enhilado a las tablas para luego
bregar de pie. Su quehacer muleteril fue instrumentado con toreo por ambos
lados, siempre tratando de evitar que el astado buscara el refugio de las
tablas y cuando le ligaba los pases los hacía con buen trazo. Ya con el toro en
la zona de tablas, el diestro le pisó los terrenos para embraguetarse en
muletazos circulares que le jaleó con fuerza el público. Se puso pesado con la
espada y tuvo división de opiniones tras un aviso.
JOSELITO ADAME En el primero
que le tocó en suerte al también aquicalidense, con el fierro de la otra
ganadería hermana de Montecristo, Cieneguilla, le realizó dos largas cambiadas
de hinojos cerrado en los tableros y ya incorporado veroniqueó bien a pies
juntos y quitó luego por chicuelinas. En el segundo tercio se hizo ovacionar
tras tres vistosos pares de rehiletes. Su labor de muleta la llevó a cabo con
inteligencia y gran sensibilidad torera a este ejemplar de estupendas
embestidas. Ligó brillantes tandas por el pitón derecho, con temple y largueza,
tirando del astado y mandándolo mejor. Por naturales de igual manera se llegó a
recrear en cada lance. Adornos como el de pecho, los molinetes de pie y de
rodillas, los desdenes y su toreo en redondo fueron el colofón de su trasteo
que malogró con la espada a través de tres pinchazos y una estocada caída, además
de cuatro golpes de descabello para ser ovacionado en el tercio tras un aviso.
En su segundo
abrió con una larga cambiada de rodillas en la zona de tablas y de pie se
limitó a bregar pero quitó mejor por zapopinas sabiendo esperar sus tardas
embestidas. Cubrió el segundo tercio con evidente oficio y torerismo, haciendo
gala de facultades. Con la tela escarlata, momentos antes de iniciar su faena,
el toro remató en un burladero de ayuda, fracturándose desde la cepa el pitón
derecho. Sin embargo, fue tanta su bravura que por ese lado fue por donde
embistió mejor y así poder cuajarle una brillante y señorial obra torera, plena
de variedad, estética y mejor arte. De igual forma lo intentó por naturales con
evidente y emotiva dimensión, pero lo realizado por el perfil diestro fue lo
que levantó el ánimo del respetable hasta que se le tocaran las notas musicales
de “Pelea de Gallos” y que se le gritara ¡torero! Se perfiló para entrar a
matar y la gente brincó de sus asientos de emoción pues todo parecía que la
estocada estaba hecha pero ésta resultó defectuosa pues tuvo travesía por el
costado izquierdo. Volvió a ir “por uvas” dejando una estocada honda, trasera y
atravesada, además de descabellar para ser aclamado en una emotiva vuelta al
ruedo.
En el séptimo
de regalo, de la misma casa ganadera titular, volvió a instrumentar la larga
cambiada de hinojos en la zona de tableros para luego incorporado veroniquear
con solvencia y quitar vistosamente por valentinas. De nuevo se hizo cargo del
segundo tercio de manera fácil y lucida. Con la muleta comenzó estatuariamente
con cuatro ayudados por alto, rematando la serie con el desdén y el de pecho.
Más adelante ejecutó una faena más que empeñosa y entendida, a base de insistirle
pero una vez malogró todo con la espada para ser aplaudido.
SERGIO FLORES.El tlaxcalteca
en el primero de su lote, también de Cieneguilla, lanceó con oficio. Con la
sarga, a pesar de la poca fuerza del “socio”, pero que tenía calidad, le logró
sacar en varias series derechazos meritorios, lo mismo que por el perfil
izquierdo, incluyendo el acortamiento de distancias para sacar pases meritorios.
El burel se acabó pronto pero la voluntad del espada quedó de manifiesto.
Terminó por el lado diestro ligando buenos muletazos pero sin mucha limpieza
algunos de ellos. Sin embargo, su porfiar fue más que evidente. Acabó de
pinchazo y estocada para ser aplaudido.
Al segundo que
lidió, otro rajado y con peligro, le endilgó una larga cambiada de rodillas
cerrado en tablas y, de pie, en los medios, ejecutó varias chicuelinas que
remató con el manguerazo de Villalta, además de quitar por más chicuelinas de
manera vistosa pues abría el compás en cada lance. Su labor con la franela
resultó más que empeñosa y llena de valentía y actitud, logrando pasajes de gran
mérito y aguante, sobre todo por el lado derecho. Terminó de estocada honda y
caída para ser aplaudido.
Regaló un
octavo, de la divisa de Carranco, al que recibió con una rodolfina en tablas y
después lancear bien a la verónica y quitar entre aplausos por tafalleras. Su
quehacer de muleta lo brindó a su colega Arturo Saldívar, quien estaba ubicado
en el palco del gobernador del estado y al lado de él, el ingeniero Carlos
Lozano de la Torre, de su señora esposa Blanquita y del diestro retirado Miguel
Espinosa “Armillita Chico”. El trasteo, con un ejemplar débil, soso y
complicado, fue más que voluntarioso, valiente y dispuesto pero falló a la hora
buena y todo quedó en palmas.
Finalmente el
triunfador fue Arturo Macías, quien por cierto ya no veía el momento de salir
de la plaza pues como se sabe esta tarde dominical está anunciado en la
Monumental Plaza México, dentro de la segunda corrida de la Temporada Grande,
al lado del extremeño Alejandro Talavante y el queretano Octavio García “El
Payo”, con el encierro de Barralva.

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