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| José Antonio Garfias ganadero de Santiago |
A la caída
de la noche del miércoles recibí una llamada desde la villa de Arriaga en San Luis Potosí. Era mi muy apreciado
amigo José Antonio Garfias de los Santos, ganadero de
"Santiago". Compañero de
viaje en el curso del camino del toreo desde 1972 data nuestra amistad con Pepe Garfias, quien por estos días se sacude de los quebrantos de
salud que le aquejaron momentáneamente.
Con gran alegría, para la admirada Isabel, su esposa, y sus
hijos, que ahora llevan la ganadería, Pepe se recupera favorablemente.
Grata la
llamada, qué duda cabe.
Llena de
buenas nuevas, pues nos cuenta el propietario del hierro potosino que está en
la finca, rodeado de amigos. Entre ellos los hijos del maestro Fermín
Espinosa el gran
"Armillita",
Fermín y Miguel. Miguelito es torero de esta casa, porque en la
temporada Grande de 1995 le cortó un rabo a un toro de Pepe en la México.
Además, a compaña a Pepe Garfias el maestro
Pedro Gutiérrez Moya "El Capea", que también en el 1995 cortó un rabo
a un toro de "Santiago" de nombre "Piropo".
Los reúne
una tienta en
"Santiago", sin que participara el maestro Capea y los hermanos
Espinosa Meléndez, los hijos de doña Nieves y del Maestro.
Fue un
tentadero para catar la dimensión del quinto de la dinastía de los Armilla,
Fermín Espinosa Quinto y darle gusto a Pedro Gutiérrez Lorenzo, el hijo del
maestro, torero este que hace campaña importante en México donde prepara su
pronta boda con la bella Paulina,
la hija de Fermín Espinosa Meléndez.
Tiene todo
para pisar fuerte, cuenta emocionado Pepe Garfias refiriéndose a Fermín. Tiene
ese pisar fuerte de la personalidad del muy joven Armillita, que se forja en
Salamanca, casa de El Capea. Y es
que en Chichimeco, donde nació y creció Fermín lo que se respira es torería por
los cuatro costados.
Regresando
a "Santiago", la ganadería de Garfias propiedad de José Antonio desde
1966, cuando con vacas y un toro de Javier Garfias, su hermano mayor, Pepe
fundó esta ganadería con importante historial en Venezuela donde debutó como
ganadería en la Feria de San Cristóbal de 1967 con el cartel Antonio Ordóñez,
Efraín Girón y José Manuel Inchausti “Tinín”. El debut de Pepe como ganadero
fue en Guadalajara, en el 1969, en una novillada mano a mano entre Currito
Rivera y Manuel Aguilera.
Fue en San
Luis que con una corrida de toros alcanzó la antigüedad en 1969, con Joselito Huerta, Adrián Romero y
Paquirri -que cortó un rabo esa
tarde- en el cartel.
Ganadero de
Plaza Monumental México ha sido Pepe Garfias, gracias al cartel de sus toros en
la plaza más importante de América. En la México le han cortado 16 rabos a los toros
de "Santiago", desde el 5 de febrero de 1984 cuando el hidrocálido
Ricardo Sánchez le hizo una gran faena al toro "Capitán".
La
personalidad de Pepe es muy distinta a la de sus hermanos Javier y Marco, dos
grandes ganaderos que tallan con triunfos los triunfos en Garfias en los anales
del toreo universal.
Marco
refleja su condición de maestro de la Arquitectura, con sus toros bien
construidos, de uniformidad en la lidia, bravura armónica con su nobleza.
Javier era
otra cosa, rezumaba maestría por cada poro de su generosa humanidad. Amigo de
amplios espectros, luchador infatigable y taurino a morir por la fiesta.
Pepe, no lo
ha tenido fácil en la formación de su ganadería. Hubo días de invasiones, de
luchas contra los enemigos de la fiesta a los que venció con el recto proceder
de quien tiene la verdad por blasón. Sin embargo su lucha permanente, la más
sincera y honesta fue imponiéndose en la lucha por la excelencia con sus
hermanos, Pepe y Marco. Una lucha exigida por cada uno de estos ganaderos con
el fin y el propósito de defender la integridad del nombre de familia, Garfias,
marca de origen mexicano que dibuja el perfil del toro azteca, tan admirado,
tal exaltado.
Nosotros
conocimos de cerca de aquellas circunstancias, aquellas en las que muchos ganaderos de bravo
perdieron la vida defendiendo sus tierras, sus casas, sus familias. Una lección
revolucionaria que esperamos sean capaces de aprender los ganaderos
venezolanos, ante los anuncios de la oscura noche que se nos viene encima a los
venezolanos. Tan bien vivimos muy cerca su camino por ser un Garfias, lo que no
ha sido poca cosa.
Desde 1972
en Ciudad Juárez, cuando nació nuestra amistad con Pepe aquella tarde de
triunfo para Manolo Martínez, Rafael Gil "Rafaelillo" y Mariano
Ramos, hemos hablado de toros. Conversado mucho, escuchado más. Sobre todos las
noches en la Villa de Arriaga, metidos en Santiago.
Una noche. luego
de un largo tentadero alrededor de una mesa mucho más largas, donde correteaban
los caballitos de Tres Generaciones de Souza, sin bridas ni frenos, en compañía
de Juan Diego, el Gallo Meads,
Curro Rivera, Raúl Izquierdo, Jorge Cuesta, Rafael Ernesto López, David
Silveti, Polo y Pascual Meléndez,
el coca Cola, Fermín y Miguel Espinosa, Pedrito Campuzano y el fotógrafo Roberto Moreno, nos contó Pepe que
los toros que hicieron su ganadería fueron Valeroso, toro de Joselito, Piropo
del Niño de la Capea y Vidriero de
Miguel Armilla, fueron los
sementales que originaron la base de esta casa y sus formas de embestir.
No me cabe
la dicha en el cuerpo al escuchar aún la voz de mi amigo, Pepe Garfias, desde
el añorado San Luis donde en la "Fermín Rivera" gozamos de la nobleza
de los toros de Pepe y de Javier con Eloy, David, Luis de Aragua, Miguel
Espinosa y mi compadre Raúl Izquierdo.

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