jueves, 25 de octubre de 2012

PEPE GARTFIAS, el de Vidriero, Piropo y Valeroso le abre la puerta al quinto de la dinastía de los Armillita, en su casade Santiago

José Antonio Garfias ganadero de Santiago


A la caída de la noche del miércoles recibí una llamada desde la villa de Arriaga en  San Luis Potosí. Era mi muy apreciado amigo José Antonio Garfias de los Santos, ganadero de "Santiago".  Compañero de viaje en el curso del camino del toreo desde 1972 data nuestra amistad con Pepe Garfias, quien por estos días se sacude de los quebrantos de salud que le aquejaron momentáneamente.  Con gran alegría,  para  la admirada Isabel, su esposa, y sus hijos, que ahora llevan la ganadería, Pepe se recupera favorablemente.
Grata la llamada, qué duda cabe.
Llena de buenas nuevas, pues nos cuenta el propietario del hierro potosino que está en la finca, rodeado de amigos. Entre ellos los hijos del maestro Fermín Espinosa  el gran "Armillita",   Fermín y Miguel. Miguelito es torero de esta casa, porque en la temporada Grande de 1995 le cortó un rabo a un toro de Pepe en la México.  
Además,  a compaña a Pepe Garfias el maestro Pedro Gutiérrez Moya "El Capea", que también en el 1995 cortó un rabo a un toro de "Santiago" de nombre "Piropo".
Los reúne una tienta  en "Santiago", sin que participara el maestro Capea y los hermanos Espinosa Meléndez, los hijos de doña Nieves y del Maestro.
Fue un tentadero para catar la dimensión del quinto de la dinastía de los Armilla, Fermín Espinosa Quinto y darle gusto a Pedro Gutiérrez Lorenzo, el hijo del maestro, torero este que hace campaña importante en México donde prepara su pronta boda con la  bella Paulina, la hija de Fermín Espinosa Meléndez.
Tiene todo para pisar fuerte, cuenta emocionado Pepe Garfias refiriéndose a Fermín. Tiene ese pisar fuerte de la personalidad del muy joven Armillita, que se forja en Salamanca, casa de El Capea.  Y es que en Chichimeco, donde nació y creció Fermín lo que se respira es torería por los cuatro costados.
Regresando a "Santiago", la ganadería de Garfias propiedad de José Antonio desde 1966, cuando con vacas y un toro de Javier Garfias, su hermano mayor, Pepe fundó esta ganadería con importante historial en Venezuela donde debutó como ganadería en la Feria de San Cristóbal de 1967 con el cartel Antonio Ordóñez, Efraín Girón y José Manuel Inchausti “Tinín”. El debut de Pepe como ganadero fue en Guadalajara, en el 1969, en una novillada mano a mano entre Currito Rivera y Manuel Aguilera.
Fue en San Luis que con una corrida de toros alcanzó la antigüedad en 1969,  con Joselito Huerta, Adrián Romero y Paquirri  -que cortó un rabo esa tarde- en el cartel.
Ganadero de Plaza Monumental México ha sido Pepe Garfias, gracias al cartel de sus toros en la plaza más importante de América. En la México le han cortado 16 rabos a los toros de "Santiago", desde el 5 de febrero de 1984 cuando el hidrocálido Ricardo Sánchez le hizo una gran faena al toro "Capitán".
La personalidad de Pepe es muy distinta a la de sus hermanos Javier y Marco, dos grandes ganaderos que tallan con triunfos los triunfos en Garfias en los anales del toreo universal.
Marco refleja su condición de maestro de la Arquitectura, con sus toros bien construidos, de uniformidad en la lidia, bravura armónica con su nobleza.
Javier era otra cosa, rezumaba maestría por cada poro de su generosa humanidad. Amigo de amplios espectros, luchador infatigable y taurino a morir por la fiesta.
Pepe, no lo ha tenido fácil en la formación de su ganadería. Hubo días de invasiones, de luchas contra los enemigos de la fiesta a los que venció con el recto proceder de quien tiene la verdad por blasón. Sin embargo su lucha permanente, la más sincera y honesta fue imponiéndose en la lucha por la excelencia con sus hermanos, Pepe y Marco. Una lucha exigida por cada uno de estos ganaderos con el fin y el propósito de defender la integridad del nombre de familia, Garfias, marca de origen mexicano que dibuja el perfil del toro azteca, tan admirado, tal exaltado.
Nosotros conocimos de cerca de aquellas circunstancias, aquellas  en las que muchos ganaderos de bravo perdieron la vida defendiendo sus tierras, sus casas, sus familias. Una lección revolucionaria que esperamos sean capaces de aprender los ganaderos venezolanos, ante los anuncios de la oscura noche que se nos viene encima a los venezolanos. Tan bien vivimos muy cerca su camino por ser un Garfias, lo que no ha sido poca cosa.
Desde 1972 en Ciudad Juárez, cuando nació nuestra amistad con Pepe aquella tarde de triunfo para Manolo Martínez, Rafael Gil "Rafaelillo" y Mariano Ramos, hemos hablado de toros. Conversado mucho, escuchado más. Sobre todos las noches en la Villa de Arriaga, metidos en Santiago.
Una noche. luego de un largo tentadero alrededor de una mesa mucho más largas, donde correteaban los caballitos de Tres Generaciones de Souza, sin bridas ni frenos, en compañía de Juan Diego,  el Gallo Meads, Curro Rivera, Raúl Izquierdo, Jorge Cuesta, Rafael Ernesto López, David Silveti, Polo  y Pascual Meléndez, el coca Cola, Fermín y Miguel Espinosa, Pedrito  Campuzano y el fotógrafo Roberto Moreno, nos contó Pepe que los toros que hicieron su ganadería fueron Valeroso, toro de Joselito, Piropo del Niño de la Capea y  Vidriero de Miguel Armilla, fueron  los sementales que originaron la base de esta casa y sus formas de embestir.
No me cabe la dicha en el cuerpo al escuchar aún la voz de mi amigo, Pepe Garfias, desde el añorado San Luis donde en la "Fermín Rivera" gozamos de la nobleza de los toros de Pepe y de Javier con Eloy, David, Luis de Aragua, Miguel Espinosa y mi compadre Raúl Izquierdo.

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