QUINTO
FRACASO CONSECUTIVO
DE ENRIQUE PONCE EN MÉXICO,
IEGO SILVETI TRIUNFADOR
EN LA INAUGURACIÓN
DE LA TEMPORADA GRANDE
IEGO SILVETI TRIUNFADOR
EN LA INAUGURACIÓN
DE LA TEMPORADA GRANDE
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| Otro fracaso de Ponce en México |
Para asombro de muchos –y gozo de algunos-, Enrique Ponce ha tenido un muy desafortunado inicio de temporada en México, había fracasado en Querétaro, Pachuca y Zacatecas y con el ganado de la vacada queretana de Xajay, de prosapia en esta plaza y con el mayor número de reses corridas en la misma, se esperaba que pudiera dar un giro, en la que debe ser ya una de sus últimas temporadas. Pero no sucedió tal cosa, sin éxito en sus dos cajones se lanzó por el clásico “regalito”, segundo reserva, sin el trapío que corresponde a esta plaza, mismo que sorpresivamente había sido aprobado por el juez, que ahora estrena asesor en la persona del hijo de Don Pedro Vargas. Tan pronto apareció el morlaco, la gente se encendió y pidió justificadamente su sustitución, el juez se hizo ojo de hormiga y comenzó la bronca, se tapizó el ruedo de cojines, buena parte del público abandonó la plaza ¡!!!; otra, se disparó en una bronca fenomenal que revela sin duda, que la afición capitalina no está dispuesta a que se le siga engañando con toretes propios de ferias provincianas en donde abundan. Cuando la bronca estaba en su mayor momento, Ponce perdió la compostura y también su natural serenidad y se disparó con la espada, pinchando cuatro veces y descabellando once, recibiendo dos avisos y un reproche muy vigoroso de la afición capitalina, que sin duda se debe extender al juez que permitió semejante afrenta y también al ganadero que no previó que en esta plaza el toro de regalo está incluido en el menú dominical. Además, no olvidemos que en fecha de inauguración, si bien son muchos los aficionados que están allí, ávidos de ver su espectáculo favorito, es también la ocasión para que artistas, políticos, chalanes y gorrones, -como se llaman en México-, se planten en los sitios de privilegio, esperando que la cámara televisiva recoja la sonrisa de las damas que les acompañan y, animadamente participan en una fiesta que no entienden
Pero
vayamos entonces a la parte seria del espectáculo que culminó, al inicio, con
la hermosa lección del aventajado joven de Guanajuato de dignísima estirpe y
pronto aprendizaje en los ruedos españoles que confirma en las mismas plazas de su tierra: Diego
Silveti.
Enrique
Ponce, en su primero, “Artista”, sardo, cárdeno obscuro, enmorrillado, le
instrumentó bellas verónicas que remató con una media, despertando esperanzas;
su picador recargó y la cabalgadura se fue al suelo, quitó con chicuelinas
lentas y de mano baja que destilaron arte, rematando con una larga. Brindó a
todos. Pronto la res mostró
debilidad y un lado izquierdo imposible y el sabio maestro lo comprendió y lo
obligó sólo a los pases necesarios. La res sin bravura se agotó pronto, por allí asomó un buen detalle con la
muleta lánguida que
confirmaba que el socio no
colaboraba; abrevió, instalándose en la suerte contraria para dejar tres
cuartos ligeramente caída y una ovación que era más, una esperanza. Su segundo, “Siempre Alegre”,
negro, bragado, astiblanco y asaltillado, mostró extraños en la lidia. Fue duramente castigado y el toro se
fue a la querencia. Allí Ponce
flexionó la derecha y dio varios doblones probando, pero la res mantenía su
cabeza arriba y carecía de trasmisión, mostrando hechuras de
manso. Resolvió concluir el
de Chiva anunciando el regalito. Poca entrega con la toledana y llegó a cuatro
pinchazos recibiendo un aviso y matando con una entera caída. Nada de lo que esperaba esta afición que tiene muy
presentes sus hazañas como la de Notario..
En cuanto
a Fermín Spínola, que el año pasado había recibido su Navidad con un rabo, se
enfrentó primero a “Tipazo”, negro zaíno, enmorrillado, de bonita estampa al
que buscó fijar con la capa sin lograrlo.
El bicho se tardó en ir al caballo y empezó a denotar falta de bravura,
el del Estado de México le dio varios delantales y una buena rebolera pero la
res era sosa y había que poder con
ella y dominarla primero, la técnica de Fermín no se pudo ajustar, quizá además porque la res exigía otra vara. Dio algunos naturales bien facturados y
templados y se decidió a torear por la derecha, mostrando su clase pero el
bicho se rajó, el público se molestó y él decidió terminar en la suerte de
recibir, llevándose un golpazo bárbaro en el que su enemigo bailó un jarabe
sobre él, dejándole con contusiones en el rostro, un fuerte golpe en la
costilla y una cornada en el escroto.
Recibió dos avisos, pinchó y finalmente mato de un bajonazo. Con la golpiza a cuestas y valor evidente
se enfrentó a “Don Juan”, tocadito del izquierdo, negro, astiblanco, bragado,
el que fue duramente castigado.
Instrumentó un quite por fregolinas y luego otras bellas suertes del
capote. Mostrando voluntad por
agradar puso un buen par de
banderillas al quiebro. El toro se
desplomó y concluyó con pitos y tres cuartos de estocada a un toro que se
rajaba y no mostró la calidad del hierro de Xajay.
Diego
Silveti, triunfador de la tarde, se enfrentó primero a “Bonachón”, un negro
entrepelado de magnífico trapío al que recibió con cuatro verónicas y una media
que pusieron de pie a la clientela después de que rematara con una rebolera,
todo a pie firme y con la clase de
la casa. Recibió poco castigo y
citó de largo para una tanda de gaoneras despatarradas que volvieron a calentar
a la concurrencia. El toro tenía
alegría, se arrancaba de lejos y así le dio varios ayudados que terminó con un
trincherazo y el del desdén, monumental. Otra vez la plaza con él. El toro tenía recorrido e iba magníficamente por la derecha bien
humillado. Silveti estaba en su
momento, varios derechazos muy ceñidos, excelentes pases de pecho. Repitió otra tanda del mismo calibre y
la concurrencia feliz, viendo a su torero que ya no es promesa. Pese a que el toro empezó a rascar, vinieron varias
bernadinas muy ajustadas y la gente se entregó por el sentimiento y valor del
hijo del Rey y del nieto del Tigre.
La ovación fue en grande y por allí se oyó “torero”. En la suerte natural se mandó tres
cuartos de estocada desprendida, teniendo que descabellar y recibiendo un
aviso. El toro pudo haber recibido
un mayor homenaje que los aplausos y él obtuvo el reconocimiento unánime de su
notable categoría y una personalidad que ya despunta alto. Silveti, al sexto, “Visionario”, negro, listón, enmorrillado y bien
puesto, también le instrumentó delantales. A la res se le hizo poca sangre, con el capote atrás y en
los medios, quitó por saltilleras estrujantes, rematadas por una rebolera que
levantó al tendido. El peón
Christian Sánchez saludó después de un par inmejorable. El toro se iba a tablas y allá fue
Silveti por el triunfo, sin moverse le dio un pase del desdén y otro de pecho
para después continuar con derechazos de gran calibre, aplaudidos por el
público. La res se tornó reservona
y se apagó el cotarro. Repitió con
manoletinas y mató de tres cuartos trasera, recibiendo un aviso.
La
corrida se inició veinte minutos tarde por el homenaje que se le dio al
recientemente fallecido matador Mariano Ramos que cumplió una larga carrera y
brillantes triunfos en esta plaza.
A
Luis Ruiz Quiróz, sabio de la tauromaquia y hombre íntegro.
1ª corrida de la Temporada Grande de
la plaza “México”. Magnífica
entrada, casi lleno.
7 toros de Xajay, bien presentados,
salvo el segundo de reserva, -de regalo, veleto y esmirriado-, que dieron juego
muy dispar, destacando por su bravura y fijeza el 2°. Pesos: 531, 484, 475, 471, 485, 490 y 501 kilos.
ENRIQUE PONCE (Sangre de toro y
oro). Silencio; aviso y silencio; dos avisos y bronca mayúscula.
FERMÍN SPÍNOLA (Azul turquesa y
oro). Dos avisos y pitos; silencio.
DIEGO SILVETI (Burdeos y oro).
Vuelta al ruedo; aviso.

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