EL VITO
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| José Nelo, último de los grandes |
El dos de agosto de 1987 fue la última vez que un torero
venezolano abrió la Puerta Grande de la Monumental de Madrid. Tarde de
apoteosis del venezolano que realizó dos grandes faenas a dos toros con todas
sus barbas, del salmantino Manuel Sánchez Cobaleda. El triunfo sin reparos fue
la llave que usó de Morenito de Maracay para abrir el portón
consagratorio, en la plaza de
toros más importante del mundo, para cruzar a hombros su umbral.
Un acontecimiento, no cabe duda alguna, el que puso de acuerdo en la aclamación
a los 30 mil espectadores reunidos aquella tarde de agosto y que recordamos hoy
en estas páginas que tantas veces exaltaron en alabanza sus triunfos toreros
por las plazas del mundo.
José Nelo anuncia su adiós de los ruedos. Una brillante
carrera pondrá el punto y final al historial del último de los grandes toreros
de la baraja nacional, el 18 de
noviembre en la Monumental de Valencia. Un hombre del pueblo que vio luz de
vida en el barrio El Milagro de Maracay, y los primeros mendrugos de arepa que
llevó a su mesa fueron como "espantapájaros" en los maizales de la
sabana maracayera. Alumno
preferido del maestro Pedro Pineda, el mismo hacedor de los hermanos Girón, y
se formó dando tumbos en la sinrazón taurina venezolana, hasta que se fue a España.
Cuando el novillero andaba al garete, tropezó con el faro de
su vida. El apoderado de toreros Luis Álvarez Sánchez, con quien formaría
exitosa pareja ya que "el
moro" barnizaría el barroco aragüeño con una transfusión de torería
echando fuera las imperfecciones americanas. Se hizo Morenito en manos de Luis
Álvarez y gran torero con la capa, soberbio banderillero maestro de los pares
al quiebro y todo un arquitecto
del pase natural. Al contrario de muchos de los que cruzan el charco, ha
sido Morenito de Maracay un certero estoqueador.
Alcanzó el doctorado en la histórica Monumental de
Barcelona, la misma plaza donde brillaron en sus días los ases nacionales que
le precedieron, con "El Negro" Julio Mendoza, los hermanos César,
Rafael Curro y Efraín Girón, Oscar Martínez Natera, Carlos Saldaña, Rafael
Ponzo y el recordado Celestino Correa. Fue su padrino Dámaso González, el padre
del torero que anuncian para el 4
de noviembre en Maracay, y José Manzanares, padre del joven maestro que ha
alcanzado el rango de Rey de Sevilla por sus incandecentes éxitos en la
Maestranza de Sevilla. Fue con un toro de Lisardo que se hizo el espanta
pájaros de El Milagro doctor en Tauromaquia.
Desde ese día cruzó un camino brillante, y fue en Valencia
donde pisó el maestro por primera vez arena venezolana, con su rango de matador
de toros. Fue en octubre de 1978 con toros de Garfias, junto a Paquirri y el Niño de la Capea, dos
históricos, dos consagrados... Ante fue Lima, luego serían Guadalajara y México, igual todas las plazas importantes
del mundo las que engalanó con su arte este gran torero venezolano que el 18 de
noviembre dirá adiós a la profesión en Valencia, en la Feria del Socorro de
Valencia con toros de Dayro Chica.

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