Luego de la primera Corrida de las Fiestas de
Calaveras
Dos
orejas y salida en hombros de Castella
Por: ADIEL
ARMANDO BOLIO
La primera corrida de las XVIII Fiestas de Calaveras
en el coso Monumental de Aguascalientes, el que registró casi tres cuartos de
entrada, sirvió para el triunfo del espada galo Sebastián Castella luego de
cortarle las orejas al primer astado de su lote, en tanto que el local Arturo
Saldívar bien pudo haber cortado un apéndice al toro que le tocó en suerte como
primero pero la indiferencia del público y de la autoridad fue mayor que el
gran mérito del torero.
De igual manera habría que apuntar que si Saldívar
no marra con el acero en el que cerró plaza, estaríamos hablando de un triunfo
importante, mientras que el “santo de espaldas” lo trajo el también diestro
anfitrión Juan Pablo Sánchez.
Así pues, bajo un clima más que agradable, se lidió
un encierro disparejo en presencia y con poca fuerza en términos generales de la
dehesa queretana de los Herederos de Teófilo Gómez, siendo bueno el primero; de
regular a malo el segundo, lo mismo que el que sustituyó al tercero que fue
devuelto por falta de trapío y los demás acusaron problemas y sosería. Y un
ejemplar, que abrió plaza, de la divisa de D’ Guadiana, para rejones, que
resultó muy bueno, siendo premiado con arrastre lento sus restos.
EMILIANO
GAMERO
El caballero en plaza defeño recibió al estupendo
astado de D’ Guadiana montado en “Pasión” para templar bien a la grupa y acertar
en uno de los dos fierros de castigo. Cambió de jaca y arriba de “Volcán” la
misma historia, toreó bien de costado, atinando sólo uno de tres palos largos.
Luego, encima de “Casanova” realizó tres giros en la cara del burel y clavó una
banderilla al cambio, haciendo algo igual cuando sacó a “Buendía” y con
“Chicuela”, además de un giro, dejó tres garapullos cortos de cuatro intentos y
una rosa para después no acertar con el rejón de muerte. Se le aplaudió en los
medios y al noble astado llamado “Confiable”, la autoridad, con justeza, le
otorgó el arrastre lento a sus despojos.
SEBASTIÁN
CASTELLA
El galo en el primer astado de su lote, de nombre
“Vengativo”, noble y obediente, lanceó suavemente a la verónica, primero, con
el compás abierto y, después, a pies juntos, jugando los brazos con arte del
bueno. Su faena de muleta fue a base de gran temple y cadencia, imprimiendo
además su personal y pausada forma conceptual del toreo por ambos lados, con
largueza y dimensión, incluyendo su quehacer en redondo y los intervalos en los
que incrustó inspirado los pases de pecho, de trinchera, la vitolina, el
cambiado por la espalda, los de la firma y desdeñosos lances propios de una
pintura del maestro Pancho Flores. Mató de estocada desprendida y trasera que
extrajo el mismo torero para cortar dos apéndices a petición popular.
A su segundo lo veroniqueó con soltura y sobriedad
el torero europeo. Con la tela escarlata ejecutó un trasteo cerebral, dándole
su tiempo y espacio a un ejemplar que se acabó pronto y, si, muy soso. El curso
de la obra taurina fue derechista básicamente, con pasajes de mucha clase que
le fueron jaleados con fuerza. Acabó de pinchazo y estocada honda, trasera y
desprendida para ser ovacionado.
JUAN
PABLO SÁNCHEZ
El aquicalidense al primero que le tocó en suerte lo
veroniqueó con atingencia. Su labor muleteril, que fue corta, previo brindis a
su alternante Arturo Saldívar, la ejecutó acortando distancias hasta lograr
series por los dos perfiles con exposición y proyectando a las alturas. El toro
perdió fuerza y mató de certera estocada entera para escuchar palmas.
En su segundo lanceó con empeño y lo que hizo con la
muleta tuvo entrega y torerismo por los dos pitones. Le pisó los terrenos al
toro con deseos de agradar ante la incomprensión de algún sector del público. No
atinó con la toledana y todo quedó en protestas de la concurrencia.
ARTURO
SALDÍVAR
El también diestro de Aguascalientes en su primero,
a pesar de las fuertes protestas del público por su falta de presencia, le
endilgó una larga cambiada de hinojos cerrado en tablas y ya de pie estéticos
lances a la verónica. El malestar de la concurrencia apretó a la autoridad y
ésta accedió a devolver al burel a los corrales, siendo sustituido por otro de
la misma ganadería titular, el primer reserva, y al que el esteta lo capoteó
con empeño. Con la sarga, a un ejemplar falto de fuerza, lo supo entender, le
ahormó la cabeza y haciendo uso de su poder torero le cuajó importantes
momentos con ambas manos, con calidad e impecable trazo, sobresaliendo su impetuoso
toreo derechista, además de realizarlo en otra muestra con exposición y en
redondo. El toro terminó entregándose a la franela mandona de Saldívar y por
ese lado fue por donde el trasteo tomó su más alto nivel. Terminó de estocada
honda y tendida que extrajo el torero y acertó con el descabello: Sin duda, una
faena que bien merecía una oreja pero al público y a la autoridad les pasó de
noche. Fue finalmente ovacionado en el tercio.
Y en el que cerró plaza, tras bregar con oficio,
logró algunos lances de buena calidad a pie juntillas. Buena vara de Carlos
Domínguez y, con la muleta, Saldívar después de brindar al empresario Ricardo
Sánchez, realizó una faena plena de aguante y mando, a base de obligar al tardo
“socio”. Por el izquierdo hubo de estar arrojado, tirando del astado y luego
pisarle con determinación los terrenos al de la divisa azul celeste, blanco y
plomo. Pero mejor se dejó ver por el pitón derecho, engarzando los pases de
pecho con las series de muletazos llenos de verdad. Vino un descuido sin
consecuencias, un intento de manoletinas y con la espada malogró su creación
taurina para terminar por ser aplaudido tras un aviso.
Al finalizar la función, el francés Sebastián
Castella fue paseado en hombros. Ahora, hasta el próximo sábado 3 de noviembre
cuando se de la segunda y última corrida calavera, con la actuación de los
locales Arturo Macías y Joselito Adame, además del tlaxcalteca Sergio Flores,
quienes lidiarán ejemplares de la dehesa de Montecristo.
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