José Luis Rodríguez, entre las grandes figuras del toreo en América, tomó la alternativa en la Catedral lisboeta de Campo Pequeño
EL VITO
Mi primo Ricardo Barreto es buen aficionado, y conocedor del caballo. Ricardo es un entendido en el arte del toreo a caballo, el arte del rejoneo, especialidad en la lidia del toro bravo que vive en la actualidad el mejor momento con maestros como el navarro Pablo Hermoso de Mendoza, o el lisboeta Diego Ventura, que superan a aquellos toreros que descubrimos en las páginas de El Ruedo y el Dígame del célebre Ricardo García “K-Hito”. Ahora hay muchos periodistas expertos en el toreo a caballo, como la muy eficiente Belén Plaza de tendido xcero o el escritor Paco Aguado.
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Antes los rejoneadores no venían a Venezuela.
Entre los precursores hubo quienes se atrevieron, como es el caso de don Antonio Cañero, cordobés fundador de la escuela andaluza, que tuvo mucha participación en la formación de las bases de la fiesta moderna en Venezuela, en especial la formación de la ganadería de Guayabita y en la organización de aquella magnífica temporada de inauguración de la Plaza de El Calicanto de Maracay. Influyó su amistad con los influyentes aficionados que fueron los hermanos Juan Vicente y don Florencio Gómez Núñez.
Más tarde, ya en los años cuarenta y cincuenta, vinieron ases portugueses como Nuncio y Simao da Veiga a quien el gran pintor levantino Carlos Ruano Llopis cuando residía en Caracas plasmó en un pequeño óleo, que le retrata en el Nuevo Circo. Curiosidad plástica y único cuadro del maestro valenciano que hace referencia a nuestra querida y abandonada plaza de toros de Caracas; pero no cabe duda que fue la peruana Conchita Cintrón, mujer admirable y grandiosa torera, la más influyente en el estímulo del desarrollo del toreo a caballo en Venezuela.
Entre la hojarasca de la historia del toro nacional descubrimos perdido entre páginas amarillentasl al coleador Rafael Artahona, de Los Teques. Aficionado singular, algo excéntrico nos cuentan, quien cuando podía actuaba en festivales, como espada o como un rejoneador.
La hermosa y valiente Conchita Moreno
Sin embargo, y escondida tras la injusticia de la desmemoria de los venezolanos, hay un personaje que se atrevió y que hoy tenemos la obligación de traer a estos recuerdos. Se trata de la torera Conchita Moreno, caraqueña y muy venezolana que se hizo en Portugal y en España, luego de intentarlo en Venezuela. Corría la temporada de 1955 cuando Conchita viajó a Europa. Lo hizo a Portugal “donde aprenderé equitación, porque quiero se rejoneadora” le confesó a Antonio Navarro, cronista taurino de El Universal.
¿Por qué rejoneadora? Se preguntarán, y es que en España una disposición gubernativa prohibía que las mujeres torearan a pie, aunque de tal prohibición quedaban excluidas las rejoneadoras.
Muchos se preguntarán cómo le fue a Conchita Moreno en su aventura europea, en tiempos tan difíciles para las mujeres en un país al que habían convertido después de la guerra en un monasterio. Se hizo Conchita en Portugal, luego fue a España donde le vetaron los hermanos Ángel y Rafael Peralta con el rejoneador Bernardino Landete. Toreó en Francia, en Marsella, con los hermanos César y Curro Girón, viajó al Perú y a México llenado su vida de anécdotas impresionantes, y por su afición y voluntad logró actuar en Madrid. Único venezolano que ha toreado a caballo en Las Ventas de Madrid. Larga y ejemplar historia olvidada injustamente, que tuvo un trágico epílogo en la corrida de Benavente donde toreó con Curro Romero, en septiembre de 1958 y sufrió gravísimo accidente que le obligó interrumpir su carrera que se vislumbraba exitosa.
La dinastía de los Rodríguez, gloria del toreo a caballo
Sin embargo no fue hasta que apareció en los ruedos Javier Rodríguez Jáuregui, que el toreo a caballo en Venezuela pisó con solidez y firmeza las arenas de Venezuela. Javier le dio sitio destacado y respetable en el escalafón de la temporada a los rejoneadores.
Hijo de don Augusto Rodríguez, Javier heredó su voluntad y disposición por el sacrificio ante las dificultades que le presentara la vida. No ha sido fácil haberse atrevido y convertirse en ejemplo de una actividad.. Javier un destacado miembro de una familia muy taurina que con esfuerzo ejemplar ha sembrado la fiesta de los toros en Venezuela. Los Rodríguez Jáuregui han destacado como empresarios, ganaderos, matadores de toros que es el caso de Otto Rodríguez. Javier alcanzó la alternativa en Portugal y con la responsabilidad de todo el peso de la fiesta sobre sus hombros, hizo carrera encomiable y ejemplar comparable en sacrificios y vocación a Conchita Moreno.
Javier Rodríguez Jáuregui puede considerarse el prócer del toreo a caballo en Venezuela, inspiración a sus sobrinos, toreros que integran la cuadra de rejoneadores venezolanos.
Al hacer este vuelo rasante por la historia del rejoneo en Venezuela es obligatorio mencionar a Leonardo Grisolía, el segundo torero a caballo con alternativa. Grisolía hizo carrera en México, donde alcanzó el grado de matador de toros. Circunstancias ajenas a su voluntad han impedido se haya desarrollado, quien por derecho propio merece un sitio entre los toreros a caballo en Venezuela. Nietro del fundador de la ganadería de La Carbonera, Leonardo Fabio Su abuelo y su padre fueron los fundadores de la ganadería de La Carbonera y destacados empresarios de las Ferias del Sol de Mérida y de la Divina Pastora, de Barquisimeto durante muchos años. Leonardo debutó en un festival celebrado en Mérida 1996 y debutó en Cortázar (Guanajuato), México,. Recibió la alternativa el 4 de octubre de 1998 en Saltillo (Coahuila), de manos de Gerardo Trueba, que le cedió el toro Pecoso, número 504, 465 kilos, de Cerro Viejo en presencia de Antonino López.
Hoy el escalafón de rejoneadores venezolanos lo integra el grupo de los Rodríguez, y junto a Javier Rodríguez Jáuregui: están José Luis, Luis Augusto, Francisco Javier, y Rafael.
José Luis en la Catedral del Campo Pequeño
José Luis es el más internacional y versátil de todos los caballeros del toreo nacional. Con alternativa en la Catedral del Toreo a Caballo, Campo Pequeño en Lisboa, José Luis no ha dejado de defender los colores nacionales en Colombia, plazas como Armenia, Popayán, Bucaramanga, Manizales le han alabado su profesionalidad, viajó a los Estados Unidos donde eactuó en Las Vegas, en tarde histórica porque se abrieron caminos para la fiesta de los toros. Además de triunfar en todas las plazas de Venezuela se ha dedicado a la siembra del arte ecuestre, y el espectáculo “Ilusiones a Caballo’’
Comprenderá Ricardo Barreto, mi primo tan aficionado al rejoneo,. Que ha sido largo el camino transitado para llegar donde buenos toreros como los miembros de la familia Rodríguez quienes en tiempos de dificultades han sabido capear temporales y sembrar escuelas ecuestres, organizar empresas, formar un bloque promotor de la fiesta donde ellos son y han sido protagonistas destacados
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