David Mora se
mostró muy decidido en una tarde más de la larga feria de San Isidro, que nos
dejó ver un encierro en tipo de Pedraza de Yeltes que no dio el juego que se
esperaba, y en los que su único toro bueno tuvo mala suerte y dos diestros,
Uceda Leal y Eduardo Gallo que en vez de sumar, restaron.
Uceda Leal es un
buen torero que lleva 16 años de alternativa, sin pegar el campanazo definitivo
a pesar de tener dos puertas grandes de Madrid y ser considerado con toda
justicia un “as de espadas”. Su lote, compuesto por un toro deslucido, soso y
descastado y otro que no dijo nada, es de los que te hacen pasar el trago sin
que nadie lo vea. Oficio y desconsuelo por parte del torero de Usera que se las
vio negras para estoquear al cuarto, que por poco se le va vivo.
Peor le fue a un
Eduardo Gallo que ya de entrada sufrió una fuerte voltereta en un quite por
chicuelinas al primer toro de la tarde que seguramente le “cruzó los cables”. El
salmantino, tuvo un lote con dos buenos toros, el segundo suyo un sobrero de
José Vázquez, que se lo pusieron en bandeja. Gallo a ambos les toreó muy bien
en las dos primeras series por el pitón derecho, y en ambas faenas le pasó lo
mismo: enganchones, desarmes, falta de sitio, amontonamiento, de esas tardes
que nada sale. Una pena, porque logró estimables pasajes que se perdieron en el
abismo. Gallo tardará en olvidar esta corrida.
Muy decidido David
Mora toreó con garra y arrebato, lanceó bien a la verónica a su primero, se
arrimó, consiguió buenos pases a pesar de que a veces se agacha mucho y se
encorva, pero su decisión sin límites y su corazón le hicieron ganarse con todo
merecimiento una vuelta al ruedo tras petición de oreja. Ante el sexto, un marrajo
que fue todo un “regalo” Mora demostró que su valor es frio, y se ganó el
respeto del duro público de Madrid.
La tarde fue de
milagros, pocas veces se verán tantas volteretas sin consecuencias graves: la
del matador Gallo en el quite al primero, David Mora en sus dos toros, los
banderilleros Pablo Ciprés, El Puchi, José Luis Barrero. Sin duda Dios trabajó
bastante esta tarde en Las Ventas.

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