La fuerte tormenta
de granizo que cayó inclemente en la plaza de toros de Las Ventas de Madrid en
la corrida del domingo 19 de mayo, puso a prueba a la terna actuante, cartel de corte
internacional, con el ya veterano francés Juan Bautista, el español Juan del
Álamo y el mexicano Diego Silveti, torero que hizo historia esta tarde tras
cortar una oreja, trofeo que no paseaba por Las Ventas un matador mexicano
desde hace trece años en San Isidro, tras la oreja cortada por Zotoluco el
lunes 22 de mayo de 2000, a un toro de Puerto de San Lorenzo. Orejas sueltas
fuera de la feria si habían paseado algunos novilleros mexicanos.
Juan Bautista se
mostró fácil en el noblón primero y cuajó varios muletazos de clase, trazo y
temple al cuarto, un sobrero de Carmen Segovia que fue noble. De haberse
enfadado más Bautista, pudo abrir la puerta grande, pero el francés, buen
torero siempre, no terminó de calentarse. Aun así dejó muestras de un gran
concepto del toreo y una soberana estocada a sus segundo, perfecta de ejecución
y colocación.
Juan del Álamo se
la jugó con ganas en sus dos toros, acusando la falta de oficio pero ello no
fue óbice para que se sumara al barco del triunfo, pues ya se le habían
adelantado sus compañeros. No redondeó su primera faena pero dejó ver sus
enormes deseos, y pudo incluso tener mayor reconocimiento de haber estado más
listo con la espada. Ante el quinto al que toreó muy bien con el capote, se
arrimó con valor, cuajó muletazos de buen trazo, se mostró sereno, firme y
atacó con el corazón al momento de la suerte suprema colocando una gran
estocada de la que el enrazado toro tardó en caer, pero a pesar de la tardanza
de “Navajero I “ en caer, llegó la
oreja.
La épica vino de la mano del mexicano Diego Silveti,
que vio como al salir su primer toro se desató en Las Ventas un temporal de
granizo. Poco le importó al azteca que se mostró como un torero de mucho valor,
de cabeza fría y corazón caliente. Las gaoneras las dio con un valor espartano, sin mover un
músculo. A pesar de las condiciones climáticas no se tapó el manito y abrió
faena con un péndulo ceñido, marca de la casa. Silveti toreó con buenas
maneras, soportó el viento, los golpes del granizo y consintió mucho a
“Orador”, número 19, negro bragado meano axiblanco con 544 kilos, al que cerró
faena con unas escalofriantes bernadinas. Tras pinchazo y media cortó la oreja
que rompía el maleficio de trece años de sequía para los mexicanos en la feria
más importante del mundo. Buscó a toda costa redondear con el sexto, pero el
toro, noble pero soso, no dijo nada y salvo intentarlo, Diego no tuvo opción.
A priori uno de
los carteles que no llamaban mucho la atención ha sido de momento, el eje de
una feria que gracias al avance de las telecomunicaciones podemos vivir casi
que como en la misma plaza, esas Ventas que hoy vieron a tres toreros crecerse
ante el castigo.
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