jueves, 26 de abril de 2018

COSAS DE MADRID (2) CUANDO CÉSAR RINCÓN HABLÓ CON DIOS



Memoria de Arena
Víctor José López
EL VITO


Fue en Las Ventas de Madrid, el 28 de abril de 1991 ante una dura corrida de Celestino Cuadri. No estuvo mal, pero tampoco destacada su actuación. Sin embargo tuvo suficiente rédito para que su apoderado, Luis Álvarez,  luchara cuando se presentara la oportunidad, a exigirle a la empresa de los Hermanos José Luis, Pablo y Eduardo Lozano, Toresma, una sustitución. Rincón y Álvarez necesitaban con urgencia un respiro en Madrid. Nada importante había ocurrido en la vida del torero colombiano, desde su confirmación en Las Ventas el 2 de septiembre de 1984. Con “Manili” (Manuel Ruiz)  como padrino y de testigo a Pepe Luis Vargas con el toro “Fojanero”, perteneciente a la ganadería de Lamamie de Claricac... 

Pero llegó la ocasión: 21 de mayo en San Isidro. Curro Vázquez y Miguel Espinosa “Armillita Chico” en el cartel. Toros de Baltasar Ibán. El sexto toro de la corrida, que atendía por Santanerito,  fue el segundo toro del lote del bogotano César Rincón. Faena cumbre la realizada por Rincón a Santanerito, que fue la llave con la que abrió la Puerta Grande de Las Ventas tras cortarle dos orejas a este bravo y emocionante toro de Ibán, sorprendiendo al público de Madrid que, gracias a la bravura del toro y a la entrega del torero, descubrió la dimensión de la expresión con la que Pepe Dominguín le describiría el acontecimiento a José Carlos Arévalo más adelante, en el camino de sucesos triunfales en el sendero de César Rincón
–Es como hablar con Dios, ... y que te responda. 

Cuando Rincón comenzaba a saborear su apoteosis personal en su habitación del Hotel Foxá, cuando salía de la ducha del hotel que “Antoñete” convirtió el Cuartel General en la esplendorosa época de su vuelta a los ruedos, Luis Álvarez irrumpió en aquel recinto disminuido en su espacio por haberse convertido en continente de los paisanos colombianos que celebraban el triunfo del torero. 
Luis Álvarez empujó a César y lo reingresó en la sala de baño: “¿Te atreves volver a torear mañana?”

La empresa de los hermanos Lozano, por diligencias de Gerardo Roa, apoderado de Emilio Oliva, iba a anunciar al chiclanero en sustitución de su sobrino Fernando Lozano

Al enterarse Luis Álvarez de lo que sucedía, le propuso a José Luis Lozano sustituirlo por César Rincón. Luego de un pulso entre los Lozano y Álvarez, pues se resistía creer que el primer colombiano que había abierto la Puerta Grande de Las Ventas se atrevería volver a la Plaza de Las Ventas antes de pasar 24 horas de su triunfo a Madrid. Antes de proponérselo a Rincón, Luis Álvarez se reunió con Manolo Chopera y su hijo Pablo Martínez, en Kuliska, un restaurante vasco de Madrid. Quería conversar y sobre toro comentar con su amigo los acontecimientos. Chopera le dijo: “Cuando juegas y triunfas, hay que jugar”. 

El cartel había quedado con la corrida de Murteira, a la que le habían rechazado tres toros que, a su vez fueron sustituidos por tres de la misma ganadería portuguesa procedentes de un semental indultado en Málaga y que escogió en el campo Rafael Moreno, apoderado de Espartaco.
 Luis Álvarez, conocedor de todo esto, y consciente que Moreno lucharía por lograr la reivindicación de su torero, Juan Antonio Ruiz “Espartaco”, reconocido en Sevilla pero que no acababa de entrar en el gusto de los tendidos de Madrid, sabía que por lo menos en buenas intenciones había garantía en la corrida portuguesa. El otro compañero de cartel era Francisco Ruiz Miguel, el torero de la Isla de San Fernando que aquella temporada hacía campaña de despedida por toda la geografía española. 
–¿Te atreves volver a torear mañana? –¿Dónde? –preguntó Rincón.
–En Madrid –respondió el apoderado. –Ni hablar, ¡A Madrid yo no vuelvo! 

Las opiniones de los amigos de César le recomendaron que no lo hiciera. Entre ellos el Embajador de Colombia en Madrid, Williams Jaramillo, que le dijo al apoderado: “¿Estás loco? ¡Devolverías las orejas!”. 



Luis Álvarez recurrió herido en su amor propio y le increpa, diciéndole: “¿Acaso yo me meto en sus asuntos?”. El apoderado se atrevía apostar fuerte por su torero porque sabía a plenitud porqué podía confiar. Rincón había hecho una gran temporada en Colombia, con toros de aquella ganaderías que no aceptaba la  Asociación de Ganaderos. Sus condiciones hicieron que fuera el triunfador de la Feria de Cañaveralejo en Cali cuando Ernesto González Caicedo era el empresario cuando se competía junto a los mejores toreros de España. 
Ante la decisión tomada por César Rincón, fue cuando Luis Álvarez lo mete de un empujó en el baño y le dice “¡Vamos a hablar!”. César se sienta sobre la tapa de la poceta y Álvarez en el bidet. Habían cerrado la puerta del baño y estuvieron un buen rato, hasta que “salió humo blanco”. 

Acordaron la oferta de la empresa y “echaron pa’lante”: Rincón sustituye a Fernando Lozano, le anuncian junto a Francisco Ruiz Miguel y Juan Antonio Ruiz “Espartaco” el 22 de mayo en una corrida de Murteira Grave. Regresa Luis Álvarez a su reunión con Manolo y su hijo Pablo, en el Kuliska, donde le ofrece a Chopera el torero. Manolo le ofrece Almería, Bayona y 13 corridas de toros. Luis Álvarez no se cansa de ponerle fichas al paño de la ruleta y le dice: “Si Rincón sale a hombros, duplicas la oferta”. Pablo Martínez Labiano, hijo de Manolo Chopera le responde: “¡Hostia! Si te lo vas a llevar todo”. 
La voz profunda y de autoridad de Manolo Chopera re responde: “¡ Vale!”. 

Otra vez, en el sexto toro consigue cortar las dos orejas. Alentejo era el nombre por el que atendía el toro lusitano. Rincón arrasó con todos los premios de aquella Feria de San Isidro de 1991, lo que le abrió un camino amplio en oportunidades, ante los organizadores de la Corrida de la Beneficencia. El festejo más importante de la temporada de Madrid estaba programado para celebrarse el 6 de junio con una corrida de toros de Samuel Flores y Curro Romero. Había que rematar el cartel y César Rincón era uno de los candidatos junto a Ortega Cano. 
Luis Álvarez se reunió con Victoriano Valencia que, para la época, era el apoderado de Ortega Cano que la Beneficencia fuera un mano a mano entre Ortega y Rincón, “ya que los toros de Samuel, muy anchos de sienes y a contra estilo de Romero, amenazaban con llevar al fracaso las mejores intenciones de los organizadores.” 
César Rincón entre los derechos de la Televisión, la transmisión de Fernando Fernández Román con retransmisión a México y Sudamérica gestionadas por el Director de TVE, Jordi García Candau y gracias al apoyo de RCN Colombia, agregó a su cuenta bancaria más de 20 millones de pesetas 
Otra vez la puerta grande de Madrid se abrió para el neogranadino, tres orejas y salida a hombros. Tres salidas a hombros en Las Ventas eran la base de la fortaleza de su cartel para ser contratado para la Feria de Otoño con José María  Manzanares y David Luguillano. Fue el primero de octubre de 1991, la última fecha en Madrid en tan glorioso año para Rincón. César cortó una oreja a cada uno de sus toros, uno de Sepúlveda y otro Joao Moura. Abrió por cuarta vez consecutiva la Puerta Grande de Las Ventas del Espíritu Santo. La Plaza Monumental de Madrid. 
¡Lo que no estaba escrito!
Aquella temporada de “Clamor rinconista” –frase de Paco Aguado–, marcaría historia 68 tardes en la campaña franco-española, consagrándose como la máxima figura del toreo universal y héroe de su tierra colombiana. 


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